El tema del agua coloca a Espinosa como la mejor opción para Morena
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La decisión del Congreso de cambiar la reforma al artículo 12 de la Constitución local –que permitía expandir a todo el estado la privatización del servicio de agua potable–, es sin duda la victoria política y jurídica más importante en contra del morenovallismo, situación que coloca al artífice de esa batalla legal, al edil cholulteca José Juan Espinosa Torres, como el principal prospecto a ser el candidato a gobernador del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
José Juan Espinosa se ha convertido con este asunto en el líder de izquierda en Puebla con mayor presencia mediática en el estado, él único que ha desatado una lucha jurídica contra los intereses económicos del morenovallismo y que además ha ganado, y que al mismo tiempo ha concitado una serie de ataques en su contra –surgidos desde el Congreso, pasando por algunos medios de comunicación y rematando por la intolerancia del neopanista Javier Lozano Alarcón– que lejos de someterlo o acallarlo, le están dando un mayor índice de popularidad.
Con el tema del intento de expandir la privatización del agua se generaron protestas ciudadanas en diferentes partes del estado, se provocaron conflictos políticos por la falsificación de actas de cabildo para aprobar la reforma constitucional en cuestión; además, por primera vez un grupo de ayuntamientos –16 en total– se opusieron a una medida adoptada por el grupo político de ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y por si fuera poco, se expuso al morenovallismo a sufrir una contundente derrota jurídica en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Queda claro que el Congreso local, dominado por el morenovallismo, ha dado marcha atrás a la reforma que modificó el párrafo VI del artículo 12 de la Constitución, aprobada en enero de este año, porque se calculó que la SCJN iba a fallar a favor de los 16 ayuntamientos que presentaron controversias constitucionales contra la llamada reforma del agua.
Más allá de los conflictos políticojurídicos, en las mediciones que se hicieron a la población arrojaron un resultado desastroso para el morenovallismo, ya que la mayoría de la población rechaza la privatización del agua y un bajo índice de ciudadanos creyó en la versión del gobierno de que no había la intención de entregar la administración del recurso hídrico a manos de particulares.
De esta forma, Espinosa asumió un verdadero y destacado papel de opositor al morenovallismo, algo que no han logrado el resto de las fuerzas políticas ajenas al PAN, empezando por el PRI, el cual es un partido sometido a los intereses económicos y financieros del grupo político del ex gobernador Moreno Valle.
Una muestra de lo anterior, es que los diputados locales y la dirigencia estatal del PRI, encabezada por Jorge Estefan Chidiac, enmudecieron frente al proyecto privatizador del agua. Los priistas actuaron como cómplices de la intención de fortalecer y expandir el negocio de Concesiones Integrales, la oscura empresa que administra el agua en la capital del estado y comete miles de abusos contra los usuarios del servicio.
Tal situación explica porque en los últimos días han surgido una larga lista de ataques contra Espinosa, que van desde acusarlo de lavado de dinero, desvíos de fondos públicos y supuestas faltas jurídicas cometidas hace un par de sexenios.
Toda esta campaña de descalificaciones obedece a una sencilla razón: hoy en día el alcalde de San Pedro Cholula es la figura más incomoda para los intereses del morenovallismo, junto con el ex alcalde de Puebla Eduardo Rivera Pérez.
Rafael Moreno Valle Rosas ve amenazado su proyecto de poner al siguiente gobernador en la posibilidad de que José Juan Espinosa pueda derrotar al PAN en la elección de 2018, con una posible candidatura de Morena.
Y en Eduardo Rivera observa a un rival que le podría disputar el control de la candidatura del Partido Acción Nacional a gobernado, para el mismo proceso electoral.
Ahora lo único que queda es que Morena y su líder Andrés Manuel López Obrador sepan aprovechar la actual coyuntura.
Si en Morena se desconoce los méritos de José Juan Espinosa y se la otorga la postulación a un mal candidato, tal como pasó en la contienda de 2016 en la figura de Abraham Quirós, el partido perderá su capacidad de combatividad electoral en la contienda de 2018.
Y entonces en lugar de luchar contra el autoritarismo del morenovallismo, de manera indirecta Morena acabará contribuyendo al proyecto de Rafael Moreno Valle Rosas de controlar la vida política de Puebla por lo menos las dos siguientes décadas.
