Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 14°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

Gali y sus circunstancias

Gali y sus circunstancias

A Puerta Cerrada

Por Jorge Rodríguez

El ascenso al poder de José Antonio Gali Fayad, que este día se ha convertido en gobernador constitucional del estado, prueba lo importante que pueden ser las circunstancias para encumbrar a un servidor público cuyos objetivos de vida estaban puestos en otro lado.

El nuevo mandatario arribó a la gestión de Rafael Moreno Valle sin intenciones de contender por un cargo de elección popular en el futuro, pero justo en ese sexenio, o gracias a él, fue presidente municipal de Puebla y ahora es gobernador.

Hace más de seis años, en el otoño de 2010, cuando la efervescencia política provocada por el triunfo del PAN sobre el PRI invadía cada rincón del estado dispuesto para la grilla y el trabajo postelectoral, Gali Fayad le ganaba la futura Secretaría de Infraestructura a Federico Bautista Alonso, un personaje también cercano a Moreno Valle que terminó como principal proyectista del gobierno.

Como miembro indiscutible del equipo de transición, con la certeza en la bolsa de que una vez arrancado el sexenio, en febrero de 2011, estaría rindiendo protesta como integrante del gabinete, Gali se dio por bien servido.

Entonces no se veía como candidato.

Tras una destacada carrera en el servicio público, principalmente en el Sistema de Administración Tributaria (SAT), asumía su arribo a Infraestructura como un logro importante en su historia profesional, pero nada más.

En lugar de pensar en él mismo, comenzó a trazar planes para terceros.

En la intimidad confesó a sus amigos el interés que tenía por impulsar las carreras políticas de su hijo, Antonio Gali López, y de su yerno, Elías Abaid Kuri.

El tiempo, sin embargo, le depararía otra cosa.

Antonio Gali y Elías Abaid fueron diputados locales en la primera mitad del sexenio morenovallista y después de eso ambos continuaron (continúan) sus labores políticas dentro del PRD y el Partido Verde, donde militan, pero Gali Fayad no se quedó en el gabinete.

Las circunstancias lo pusieron sobre la ruta de la presidencia municipal de Puebla en 2013.

Primero dejó atrás a Fernando Manzanilla y Jorge Aguilar Chedraui y luego venció en las urnas al priista Enrique Agüera Ibáñez.

Después de eso, cuando apenas comenzaba a disfrutar de la estadía en la oficina del Palacio Municipal, fue colocado en el camino a Casa Puebla, hasta donde llega hoy.

El recorrido de vaivenes, aceleraciones y carreras cortas que hizo a lo largo de seis años parece haber llegado a su fin.

Pero solo parece.

La estrechez del mandato, de apenas 22 meses, obligará a Gali Fayad a moverse, otra vez, contra reloj.

En menos de dos años tendrá que frenar la inseguridad, combatir el robo de combustible, estirar el dinero público, disminuir la pobreza, mejorar la educación, equilibrar el desarrollo social, sobrevivir a la crisis con Estados Unidos, hacer de la transparencia una realidad, esquivar la pesada sombra de Moreno Valle y, por si no bastara, administrar con éxito su propia sucesión.

Muy complejo para el nuevo mandatario, sí, pero no imposible.

A darle pues.

@jorgerdzc