Gali buscará el cambio sin romper con RMV
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Antonio Gali Fayad empezará a gobernar en un par de días con un gabinete en el cual los morenovallistas ocupan posiciones neurálgicas de la administración estatal, tales como Gobernación, Seguridad Pública y Justicia, Desarrollo Social, Infraestructura, una parte del área de Comunicación Social, Educación y la propia oficina del mandatario estatal. Con ello toma un camino arriesgado en el que buscará dar continuidad al grupo en el poder y al mismo tiempo romper con el autoritarismo que caracterizó al sexenio que está por fenecer.
Gali toma este miércoles las riendas del Poder Ejecutivo con el beneficio de la duda, con la esperanza de muchos sectores políticos y sociales de que genere un cambio, y sobre todo que frene los abusos de poder y del erario que caracterizaron a Rafael Moreno Valle Rosas. De ello dependerá en mucho la estabilidad y los índices de popularidad de su mandato.
Se sabe que Gali sí tiene la intención de generar un cambio importante, palpable, que convenza a los sectores críticos del electorado, a los ciudadanos que se sintieron decepcionados o perseguidos por la gestión morenovallista, y que le permita terminar su corta administración con buenos índices de aprobación.
Con Gali nunca se percibirán actitudes estridentes para hacer notar que es diferente su estilo de gobernar, ya que cuidará mucho las formas para que no se interprete que se está alejando o rompiendo con Rafael Moreno Valle Rosas, luego de que ambos acordaron que juntos cuidarán el proyecto de que el segundo logre ser candidato presidencial o llegue al liderazgo panista en el Senado en el próximo sexenio federal.
El anterior esquema se antoja complejo, pero no imposible, ya que Gali deberá contener, cuidar, evitar guerras internas generadas por seis personajes claves:
Diódoro Carrasco en la Secretaría General de Gobierno, quien llegó al cargo en el último tramo de la administración de Rafael Moreno Valle y se adaptó muy bien al esquema autoritario del morenovallismo.
Con él se generaron los últimos presos políticos del sexenio, como fue el caso de Francisco Castillo Montemayor, el ex secretario del Medio Ambiente, a quien se le encarceló por sus críticas a la remodelación innecesaria del parque Flor del Bosque y se le acusó, sin fundamento, del delito de peculado.
Marcelo García Almaguer y Javier Lozano Alarcón, quienes ahora estarán el primero al frente de la Coordinación de Agenda Digital y Comunicaciones, y el segundo como jefe de la Oficina del Gobernador.
Ambos, más allá de ser morenovallistas, jugaron un mal papel en la pasada campaña electoral: eran insubordinados y agresivos en contra del propio equipo de Gali.
En alguna ocasión un miembro del equipo de Gali hizo la siguiente definición: la guerra en la campaña realmente no era contra el equipo de Blanca Alcalá, la entonces candidata del PRI a la gubernatura, sino contra Javier Lozano y García Almaguer, quienes recibían órdenes directas de Moreno Valle y se saltaban los acuerdos que se tomaban en el círculo cercano al candidato del PAN.
Ahora el nuevo gobernador tendrá que disciplinar a Javier Lozano y a Marcelo García Almaguer, si es que no quiere sufrir una guerra intestina en su gobierno, generada por “fuego amigo”.
Fernando Morales Martínez, quien será coordinador de Vinculación Interinstitucional y Participación Ciudadana, y Jesús Morales Rodríguez, quien será el titular de la Secretaría de Seguridad Pública.
Queda claro que ambos arriaban al gobierno de Gali por ser hijo y sobrino, respectivamente, del ex gobernador Melquiades Morales Flores, quien fue mentor político de Moreno Valle y es el principal traidor del PRI, ya que fue soporte de la administración panista que está por concluir.
Los problemas con ambos es que Fernando Morales Martínez es conflictivo, violento y poco leal.
Y con Jesús Morales hay cierta decepción en su nombramiento, ya que ha sido un servidor público ineficaz y que en el sexenio de Mario Marín estuvo involucrado en un hecho violento ocurrido en el centro comercial llamado la Isla de Angelópolis. Es un auténtico “junior de la política”.
Víctor Carrancá, quien seguirá siendo el Fiscal General del Estado y es el principal artífice de la ola de presos políticos que hubo en el sexenio.
Se dice que dentro del gobierno de José Antonio Gali Fayad, a pesar de que será muy corto, ya que durará menos que el periodo de un presidente municipal, se buscará que haya una etapa de transición, en la cual quien no se ajuste a la nueva forma de gobernar se va a ir del gabinete. Es creíble.
