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RMV superó a Mario Marín en el odio hacia la prensa

RMV superó a Mario Marín en el odio hacia la prensa

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

El sexenio que está por concluir estuvo marcado por cuatro aspectos inéditos en el ámbito de la libertad de expresión, que incluyeron un ambiente violento contra medios de comunicación incómodos para el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y que también abarcó a comunicadores que aparentemente tenían una buena relación con el jefe del Poder Ejecutivo. Sin duda, ha sido el periodo gubernamental más conflictivo entre la prensa y el huésped de Casa Puebla, derivado de la intolerancia que el mandatario tenía hacía la crítica y quienes pensaban distinto a él.

El anterior gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, era un político que odiaba a la prensa y siempre que podía decía de los periodistas “se creen Dios en el poder”. Su intolerancia hacia la crítica se frenó, en mucho, por el escándalo mediático de las grabaciones en la que se escucha su voz fraguando un detención arbitraria y violenta de la activista Lydia Cacho Ribeiro, por haber tocado los intereses del empresario Kamel Nacif, quien tenía una amistad estrecha con el entonces jefe del Poder Ejecutivo.

Al inicio de su sexenio Marín realizó una fuerte declaración a La Jornada de Oriente, en una entrevista que se le hizo en sus oficinas de Casa Aguayo, en donde decía que acabaría “con la mala crítica”, y que obligaría a los periodistas a respetar la ley. Parecía una declaratoria de guerra.

Por esa razón el priista parecía ser el gobernador más intolerante con la prensa desde la época en que Alfredo Toxqui Fernández de Lara, en los años 70, había pacificado al estado al frenar los enfrentamientos entre la derecha y la izquierda poblana.

Ahora que está a punto de concluir el mandato de Rafael Moreno Valle Rosas, se pueda afirmar que el actual gobernador superó en todo a Mario Marín en relación al odio hacia la prensa, en atentados contra la libertad de expresión y en esfuerzos por anular medios de comunicación incómodos.

Con Moreno Valle hubo cuatro aspectos inéditos:

Primero: nunca antes organismos internacionales, como Artículo 19 o Reporteros Sin Fronteras, o nacionales, como Amedi, habían colocado a Puebla como un estado con muchos riesgos para el ejercicio periodístico y el derecho a la libertad de expresión.

Esas condiciones solamente eran propias de estados dominados por las mafias del narcotráfico. En los últimos seis años tres estados, Puebla, Quintana Roo y Veracruz, estuvieron marcados por la violencia hacia periodistas como consecuencia de la intolerancia gubernamental hacia la crítica.

Segundo: desde que terminó el periodo convulso de Puebla de los años 60 y la primera mitad de la década de los años 70, en Puebla no había un ambiente violento contra la prensa. En este sexenio hubo robos, allanamientos y espionaje contra las oficinas de medios de comunicación. Intimidaciones en las viviendas de algunos periodistas y algo nunca antes visto, comunicadores que pese a tener una buena relación con el gobernador fueron objeto de presiones, censura y amenazas.

El caso más notable es de un periodista de radio, que tiene el más alto rating, quien habría sido llamado a Casa Puebla y le amenazaron con sacarlo del aire si no mesuraba la difusión de notas sobre seguridad pública.

Tercero: siempre los gobernadores han manejado con discrecionalidad el gasto en medio de comunicación. A la prensa consentida se le daba los mejores convenios publicitarios y a los periodistas incómodos se les limitaba.

Con Moreno Valle todo cambió, fueron varios a los medios de comunicación que se les cortó de tajo todo convenio publicitario con el propósito de buscar su desaparición. Dicha actitud se hizo con la misma opacidad que actuaban los gobernadores del PRI, sin utilizar criterios claros y públicos que establezcan la forma de repartir el gasto público en dicho rubro.

Cuarto: el actual periodo oficial de gobierno es en el que más hubo demandas legales contra periodistas, algunas interpuestas por el Poder Ejecutivo, otras por alcaldes o funcionarios públicos, y unas más por particulares, pero en todos los casos alentadas por el morenovallismo.

Ahora se va Moreno Valle del poder y ha trascendido que podría haber demandas por la vía civil contra varios periodistas incómodos, como para dejar patente el odio que el gobernador ha tenido hacia la prensa.