Yerro de Patricia Vázquez dejó a 400 mil alumnos sin uniformes y un mal gasto de 78 mdp
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Permitir que Patricia Vázquez del Mercado repita como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) –en el gobierno de Antonio Gali Fayad– es premiar la ineficacia y los abusos. Un simple ejemplo de esa condición es que gracias a errores y omisiones cometidas directamente por la oficina de esta funcionaria, unos 400 mil alumnos del estado de Puebla se han quedado sin uniformes escolares, lo cual ha provocado un daño a la hacienda pública de por lo menos 78.5 millones de pesos.
Durante su último informe de labores, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas destacó que como un asunto de equidad social y de reversión del deterioro educativo de Puebla se dotaron de uniformes a todos los alumnos de nivel básico de la entidad. Fue uno de los cinco aspectos que más destacó en su balance final del sexenio y como parte de la supuesta huella de su administración.
Ese logro es una verdad a medias, ya que por yerros imputables a la titular de la SEP miles de alumnos se quedaron esperando esa promesa del gobernador del estado.
A finales del primer semestre del año pasado la SEP inició el proceso de adquisición directa, es decir sin licitar, de un millón 81 mil 171 paquetes del uniforme escolar único de Puebla, para lo cual se emitió la orden con el número Gesfal–45/2016.
Todo ese procedimiento estuvo a cargo directamente de la oficina de Paricia Vázquez del Mercado, que creó un sistema de recopilación de datos e instruyó su operación para que se tuviera a tiempo la información de tallas, número de uniforme para niñas y niños, y se estableciera una programación de entrega de los paquetes de los uniformes.
Una vez que se recolectaron esos datos, el 5 de octubre de 2016 se hizo la requisición definitiva con el número 779, misma que se turnó a la Dirección de Adquisiciones de Bienes y Servicios de la Secretaría de Finanzas y Administración.
Previo al procedimiento se permitió que la SEP y la Cámara de la Industria del Vestido, Delegación Puebla y Tlaxcala, suscribieran el contrato con número SEP/346/2016, con fecha 4 de octubre de 2016, por un monto total de 213 millones 206 mil 921 pesos con 20 centavos, para poder elaborar, distribuir y entregar en tiempo y forma el millón 81 mil uniformes en cuestión.
Todo estaba programado para que se vistiera de azul a todos los niños de Puebla que acuden al sistema de enseñanza pública y de esa manera, Moreno Valle generara un impacto positivo en todos los rincones del estado. Que en cada escuela se percibiera a un gobierno preocupado por la educación y con ello se pudiera potenciar mensajes propagandísticos destacando que no solamente se hicieron mega obras, sino existió preocupación por la equidad social.
No se cumplió con la meta por los yerros de la oficina de la titular de la SEP, ya que los uniformes destinados para unos 400 mil alumnos estaban equivocados, no coincidían las tallas o el tipo de prendas que estaban destinados para cada uno de los alumnos que forman ese conjunto.
La investigación que se ha hecho sobre este asunto arroja que las empresas encargadas de elaborar los uniformes no fallaron, ya que entregaron las prendas de acuerdo a las órdenes de compra.
Donde surgió el error fue en la oficina de la titular de la SEP.
Tales uniformes tienen un costo de 78 millones 540 mil 500 pesos, mismos que ya se pagaron y ahora se tendrán que volver a erogar otros 78 millones de pesos, para que se elaboren y se repongan los uniformes no entregados. O tal vez ya se hizo el segundo pago, no lo sabe con precisión este columnista.
Lo relevante es que el “error” ha tenido costo de más de 150 millones de pesos, con los que se podrían haber construir unas 15 escuelas nuevas a un costo de 10 millones de pesos cada una.
Aunque parezca una frivolidad es necesario preguntarse:
¿Qué le pasa a un alumno de secundaria o bachillerato que se equivoca en un conjunto de operaciones aritméticas en un examen final de curso, que no se puede repetir?
Lo mínimo es que se afectará en su promedio general y será clasificado como un alumno con mal rendimiento escolar. Y en algunos casos quizá les cueste no ingresar a la universidad o un conflicto familiar que les provoque no seguir estudiando o tener que acudir a procesos de regularización. Es decir, hay una sanción.
Entonces es pertinente preguntarse: ¿Quién va a sancionar a Patricia Vázquez del Mercado por los errores en la lista de tallas y tipos de prendas de los uniformes escolares?
¿Quién va a resarcir el daño que sufre un alumno de sentir exclusión social porque no le entregan el uniforme que sus demás compañeros si obtuvieron en tiempo y forma?
Lo de los uniformes escolares no es tema aislado. A finales del año pasado había una severa crisis porque varias instituciones de educación superior sufrían el rezago de la emisión y entrega de unos 400 títulos de Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios, lo cual llevó a que algunas escuelas y facultades de Derecho no pudieran iniciar a tiempo la enseñanza del nuevo sistema de justicia oral en materia penal. Y todo fue un asunto de ineficiencia en la SEP.
También hubo una crisis en la emisión de certificados de estudios de miles de alumnos de educación media superior y superior, porque se corrió el personal que ejecutaba con rapidez y orden los procedimientos en el Departamento de Control Escolar de la SEP.
Estos antecedentes tendrían que provocar una nota reprobatoria de Patricia Vázquez para evitar que siga en la SEP. No son yerros menores, son actos de ineficiencia con un alto costo social.
Pero tal parece que Gali quiere premiar el mal desempeño dejando a esta funcionaria al frente de la SEP o no tiene noción de los problemas Patricia Vázquez provocará a su administración.
