Destape por anticipado en la BUAP
A Puerta Cerrada
Por Jorge Rodríguez
Si alguna duda había al interior de la BUAP acerca de la relación que existe entre José Antonio Gali Fayad y Alfonso Esparza Ortiz, esta fue disipada el miércoles, cuando el gobernador electo sostuvo una reunión de acercamiento con el rector y más de 40 directores de unidades académicas y funcionarios de primer nivel de esa institución.
El boletín oficial, difundido hasta ayer por las oficinas de comunicación social de Gali y Esparza, asienta que se trató de un encuentro en el que ambos servidores públicos acordaron mantener un trabajo coordinado, de la administración estatal y la universidad, en favor de Puebla y la educación.
El comunicado omitió algo muy importante, la expresión de un mensaje político que comprendieron bien quienes estuvieron presentes en el diálogo que sostuvo el gobernador con los funcionarios, en uno de los salones del Complejo Cultural Universitario.
Con micrófono en mano, casi al final de las palabras que pronunciaba delante de los directores, Gali hizo una breve pausa para luego remarcar que el rector contaba con su respaldo para continuar al frente de la institución.
Así lo dijo, palabras más, palabras menos:
“El rector cuenta con todo mi apoyo y vamos a caminar juntos los próximos años en beneficio de Puebla”.
¿“Próximos años”?
En el contexto de la reelección a la que aspira Alfonso Esparza, justo en este 2017, el mensaje quedó claro.
José Antonio Gali había ido a la BUAP a darle el espaldarazo, por anticipado, a ocho meses de las elecciones, al rector, para que repita por un segundo periodo de cuatro años en la universidad.
Esa fue la impresión que quedó entre los 46 invitados a la plática del miércoles por la noche.
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Para quienes todavía se llaman sorprendidos por los nexos del gobernador Rafael Moreno Valle con ciertos jerarcas del PRI, incluso, o sobre todo, de fuera de Puebla, hay que retomar lo sucedido esta semana al seno del Instituto Nacional Electoral (INE).
El martes, la Comisión de Quejas y Denuncias del organismo declaró improcedente una demanda aparentemente ciudadana que pretendía echar abajo la propaganda de Moreno Valle alusiva al sexto informe de labores, por considerar que presentaba violaciones a la normativa electoral.
De tres consejeros involucrados, dos, Adriana Favela Herrera y Beatriz Galindo Centeno, votaron por la improcedencia de las medidas cautelares solicitadas en contra del mandatario poblano, y uno, José Roberto Ruiz Saldaña, lo hizo porque se le solicitara suspender el material promocional.
Al final ganó la improcedencia, por el voto mayoritario de las dos consejeras.
Lo interesante del caso es que Favela y Galindo llevan impregnados en el pecho los colores del partido tricolor, según se desprende de diversas informaciones periodísticas vertidas en los días posteriores a la conformación del organismo electoral.
¿Ayudó el PRI, el nacional, el que tiene tamaños y autoridad para dictar línea en el INE, a Moreno Valle?, se preguntará usted.
Es muy posible.
Por eso resulta ocioso hacer un escándalo aquí en Puebla cuando José Chedraui Budib y Jorge Estefan Chidiac, dirigentes formales del priismo, deciden acompañar al gobernador en actos públicos y de paso soltarle un elogio frente a la concurrencia.
Que esté bien o esté mal es otro tema, uno que corresponde juzgar a los militantes de ese instituto político.
Lo que hay que ver es que Moreno Valle ha tejido más relaciones en el partido del presidente Enrique Peña Nieto de lo que algunos creen.
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Por cierto, un dato curioso.
El consejero Roberto Ruiz Saldaña, que apoyaba la queja contra el mandatario poblano para cancelar la propaganda del sexto informe, es una posición del PAN en el INE.
Llegó ahí de la mano del entonces dirigente nacional Gustavo Madero Muñoz, pero hoy ha de rendirle cuentas al mismísimo Ricardo Anaya.
Interesante, ¿no?
@jorgerdzc
