Tendencias preelectorales, ya desde ahora
A Puerta Cerrada
Por Jorge Rodríguez
El Partido Acción Nacional (PAN) arranca el nuevo año con dos noticias relevantes en Puebla, de cara a las elecciones locales y federales que se celebrarán en el 2018. Como suele ser en estos casos, una es buena y otra no tanto.
La buena noticia es que confirma su posición de partido preponderante frente al resto de los institutos políticos, incluido el archirrival Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Según encuestas en poder del partido blanquiazul, que descansan en la oficina de Jesús Giles Carmona, hay polos urbanos en los que el PAN supera al PRI en preferencias electorales, en proporción de 3 a 1.
¡Sí, de 3 a 1!
Justo eso es lo que sucede en la ciudad de Puebla y su zona metropolitana.
Podría decirse que esto representa una magnífica noticia para los dirigentes y militantes del blanquiazul, que con ello estarían en condiciones de repetir el triunfo en la contienda de gobernador del próximo año y quedarse con los principales municipios urbanos del estado, los más grandes, entre ellos, otra vez, Puebla.
Eso es lo que parecería a simple vista, que el PAN, para desgracia del tricolor, de su dirigencia y de sus militantes, va que vuela para conservar su estatus de aplanadora electoral en el estado.
Sin embargo, como casi siempre suele haber un pero de por medio, esa apreciación, a un año y medio de distancia de los siguientes comicios, podría ser inexacta.
Aquí es donde encaja la noticia que no es tan buena.
Los mismos estudios de opinión que ponen al blanquiazul en primer lugar de las preferencias electorales exhiben también el descenso del sentido de identidad de los ciudadanos, a la vez potenciales electores, con los partidos políticos.
Poco menos de la mitad de los poblanos no declara preferencia alguna por un partido en específico, lo que coloca a este segmento de la población en el sector de los cada vez más influyentes “indecisos”.
Así de claro.
Frente a la inexistencia de empatía entre electores y partidos, los primeros optan por definir el sentido de su voto hasta el final de la contienda.
Conocer y analizar las eventuales consecuencias de esta tendencia permite prever riesgos electorales inminentes, como el surgimiento de una tercera vía, ajena al PAN y al PRI, que por supuesto no será el PRD ni mucho menos los diminutos Verde Ecologista y Nueva Alianza.
Aquí es donde se encienden las luces amarillas para el panismo.
Una mitad de electores “indecisos”, en el contexto social, económico y político actual del país, con Andrés Manuel López Obrador de regreso en la disputa por la presidencia de la república, le abre la puerta, en Puebla, al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Por eso es que, aun con la supremacía partidista en favor del PAN, el reflejo de las encuestas no inyecta de entusiasmo desbordado al grupo en el poder.
Tampoco lo amedrenta, solo le muestra lo accidentado del camino, para que, si quiere y puede, tome sus precauciones.
Qué importante será la selección del abanderado a gobernador en Morena, en 2018.
(Y no es pregunta).
@jorgerdzc
