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Lastiri avanza para ser un candidato a modo del morenovallismo en 2018

Lastiri avanza para ser un candidato a modo del morenovallismo en 2018

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Juan Carlos Lastiri Quirós se ha visto beneficiado con el regreso de Luis Videgaray al gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, ya que el nuevo canciller es un promotor del proyecto del priista poblano de convertirse en el candidato a la gubernatura del estado en el año 2018. El problema de este intento es que el ex edil de Zacatlán y actual subsecretario de la Sedatu no busca ser alguien que le dispute el poder al PAN de manera real, sino intenta ser un aspirante cómodo, a modo, del morenovallismo.

Por esa razón Lastiri en los tres últimos informes del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas ha tenido un trato privilegiado para estar entre los principales invitados, ya que es visto como un potencial aliado del morenovallismo.

La estrategia que busca seguir Lastiri es similar a la que trazó Blanca Alcalá Ruiz el año pasado.

La senadora con el apoyo de Emilio Gamboa Patrón –líder de la fracción del PRI en la Cámara Alta– logró acaparar la candidatura tricolor a la gubernatura y cerró el pasó a otros aspirantes –como Enrique Doger Guerrero, Alejandro Armenta Mier o Alberto Jiménez Merino–, para que luego de ser postulada se convirtiera en una aspirante blandengue, que nunca hizo nada potenciar el malestar ciudadano contra la administración de Rafael Moreno Valle Rosas.

Al final Blanca Alcalá dejó el mal sabor de boca de que fue una candidata a modo del morenovallismo. Su campaña siempre estuvo dirigida para perder y no causar mayores problemas al grupo político del gobernador.

Ahora Lastiri va por esa ruta, que es la siguiente:

El ex alcalde de Zacatlán le debe su incorporación al gabinete federal –primero en Sedesol y luego en Sedatu, en donde ha sido subsecretario– a que en la campaña electoral de Enrique Peña Nieto tejió una buena relación con Luis Videgaray, ya que ambos coincidieron en diferentes responsabilidades en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

Ahora se sabe que Videgaray no ve con malos ojos impulsar a Lastiri en la candidatura a la gubernatura de Puebla, luego de que el primero ha regresado al gabinete por el puerta grande tras superar la tormenta que le provocó promover la desastrosa visita a México de Donald Trump, cuando éste era candidato a la presidencia de Estados Unidos.

Con ello, Juan Carlos Lastiri ya tiene el mayor camino andado para ser candidato, que consiste recibir el impulso del gobierno federal. Algo como lo que pasó con el espaldarazo de Gamboa a favor de Blanca Alcalá.

Por esa razón Lastiri ha iniciado una promoción de su persona, que incluye empezar a recorrer el estado de Puebla para posicionarse positivamente. Curiosamente el PAN y el morenovallismo no han objetado ese comportamiento del funcionario federal.

El problema de que Lastiri Quirós pudiera ser el candidato radica en tres aspectos esenciales:

No es un personaje con una buena presencia mediática. La mayoría del electorado no lo conoce y no es alguien que tenga carisma como para ser un candidato competitivo.

Es totalmente acrítico de la situación política y social de Puebla. Ni en privado se atreve a cuestionar al PAN, a Moreno Valle o los abusos del gobierno estatal. Si es candidato sería similar a Blanca Alcalá, un aspirante inofensivo.

Juan Carlos Lastiri cayó de la gracia de la mayoría de los líderes de grupo del PRI, quienes lo consideran desleal y nada confiable.

Se supone que había un pacto entre Lastiri, Alberto Jiménez Merino, Juan Manuel Vega Rayet, Alejandro Armenta y Enrique Doger Guerrero, de que actuarían en grupo para fortalecer al PRI, y al final quien estuviera mejor posicionado de los cinco, cuando se acercara la decisión de elegir candidato, sería apoyado por todos.

Lastiri desconoció ese acuerdo e inició su campaña personal de promoción, con entrevistas en revistas, la pinta de bardas y la colocación de espectaculares, sin importar que el resto de sus supuestos aliados se sintieran agraviados por su comportamiento.

Dicha actitud obedece a que el subsecretario de la Sedatu no le interesa cohesionar al PRI, sino en sus planes el mejor escenario es que el partido siga dividido, sin líderes reales y sin competitividad electoral.

El político originario de Zacatlán no busca ser un candidato con el soporte de las facciones locales del PRI, sino con el “dedazo” federal.

Por eso el domingo pasado Lastiri estuvo en la primera fila del informe de Moreno Valle, porque es visto como un priista benéfico para el morenovallismo.

Una verdad de peso es que para muchos priistas poblanos se ha vuelto más rentable venderse a los intereses del morenovallismo, que ser oposición.