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Diputados exhiben que el PRI no aprendió a ser oposición

Diputados exhiben que el PRI no aprendió a ser oposición

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

El último informe de labores de los diputados federales priistas de Puebla es una clara radiografía de que a los largo de los seis años del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas el PRI no pudo aprender a ser una fuerza política de oposición, a ejercer su derecho a la crítica y entender su papel de contrapeso. Por eso el instituto tricolor fue corresponsable de los abusos de poder, del despilfarro de recursos, del crecimiento de la pobreza, del incremento de la violencia y del deterioro de las instituciones públicas que se sufrió a lo largo del sexenio que está por fenecer.

La mediocridad observada en el informe anual de labores de los legisladores priistas despierta, de nueva cuenta, la suspicacia de que el PRI no solamente ha sido un partido adormecido, sino que en este sexenio fue una franquicia comprada por el morenovallismo, siendo esa la razón por la cual dicho partido es una caricatura del poder que detentó hasta el año 2010.

Y que esa venta del PRI al morenovallismo se hizo desde Los Pinos, siendo esa la razón por la cual Moreno Valle recibe un trato privilegiado –por igual– de la cúpula nacional del Partido Revolucionario Institucional y del gobierno federal, que no tienen ni los mandatarios del tricolor.

Para muestra de lo anterior, es que este lunes en el informe anual de los nueve diputados federales del PRI no se pudo tener una opinión mínima de la iniciativa que mandó Moreno Valle al Congreso para crear gobiernos de coalición o una segunda vuelta electoral.

Dicho proyecto está diseñado para que el PAN, en el año 2018, si tiene un panorama complicado para ganar la próxima elección de gobernador pueda generar conflictos que le permitan echar abajo el triunfo de la una política opositora, como el PRI o Morena.

El PRI tendría que ser el principal detractor de ese proyecto, ya que puede significarle que dentro de un par de años le arrebaten la gubernatura y de esa manera se esté hilando su tercera derrota consecutiva en la lucha por la titularidad del Poder Ejecutivo.

Sin embargo, el silencio sobre ese tema, que ayer mostraron los legisladores tricolores, junto con los dirigentes del tricolor, es un reflejo de que el PRI ha estado, sigue y continuará sometido a los intereses de Moreno Valle.

Enmudecen frente a los abusos morenovallistas

El reciente informe de labores de los nueve legisladores priistas coincide con el arranque del último suspiro del gobierno morenovallista, ya que ha concluido el ejercicio fiscal del sexto año y luego de ello solo queda esperar el último informe del jefe del Poder Ejecutivo.

Tal situación hacía suponer que los diputados priistas no reducirían su participación ha hacer un balance de su pírrica intervención en el Congreso de la Unión y la gestión de algunas obras, sino que podrían ofrecer un balance crítico, agudo, bien fundamentado, de los abusos, las omisiones y carencias de los seis años de gobierno de Moreno Valle. No con un afán electoral, sino como actores políticos que se supone están llamado a ejercer un contrapeso.

Al final privó el silencio, la complicidad, y la crítica al morenovallismo pasó sin pena ni gloria. El único que hizo un esfuerzo fue Víctor Manuel Giorgana Jiménez, quien dijo que cuando entren en vigor las nuevas reglas de contabilidad y fiscalización de los fondos públicos, se podrá conocer la verdadera situación de los pasivos de Puebla.

El legislador solamente omitió mencionar que cuando ese pase Moreno Valle ya no estará en el gobierno de Puebla, y muy probablemente el tema ya no genere el impacto necesario para investigar y sancionar a los responsables de crear un endeudamiento histórico de la entidad poblana.

De todas las intervenciones, la más lamentable fue la de Alejandro Armenta Mier, un político que luego de haber sido presidente del PRI, legislador y miembro del gabinete, padece una especie de regresión infantil, ya que su labor se reduce a pelear con todos y no puede cuajar un solo proyecto.

Armenta se puso a cuestionar que no haya estado presente en el informe de labores el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa. Y como parte de su errático comportamiento ocupó su espacio en ese tipo de reclamos insignificantes. Al final también enmudeció en los temas torales de Puebla.

No cabe duda que el PRI sufre el síndrome de Estocolmo, es un partido que solapa, colabora y protege a la fuerza política que la sacó del poder.

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