Una anécdota de café
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Corrían los primeros días de 2010.
El proceso electoral en el que competirían el priista Javier López Zavala y el panista Rafael Moreno Valle estaba por comenzar.
Un experimentado operador político del PRI, que cargaba con las vivencias de diferentes sexenios y que para entonces ya había ocupado el cargo de dirigencia de mayor rango en ese partido, a nivel estatal, le confesaba al reportero las “conveniencias” de acercarse a Moreno Valle y al equipo que había creado en torno suyo para disputarle Casa Puebla al grupo del gobernador Mario Marín Torres.
Este operador electoral no se quedó con las ganas y más adelante relató, en la misma plática, que en realidad llevaba meses de trabajo para la precampaña de Moreno Valle y que lo hacía medianamente a escondidas, para no enfadar a Marín y a Zavala.
La revelación en sí misma no sorprendía porque ya por esas fechas se comentaba de una larga lista de personajes de militancia tricolor, incluso reconocidos liderazgos, que habían optado por jugar en el cuadro blanquiazul.
Lo que llamó la atención del reportero esa vez, sentado a la mesa de uno de los restaurantes del centro histórico, fue la seguridad con la que el personaje afirmaba que esos comicios representarían el final del priismo en la gubernatura gracias a un contundente triunfo de Moreno Valle, tal y como sucedió el domingo 4 de julio.
El pronóstico, derivado de análisis propios, llevó al operador del PRI a buscarse acomodo anticipado en el morenovallismo, objetivo que consiguió, como muchos otros, sin necesidad de renunciar a su militancia priista.
En 2013 y 2016 la volvió a hacer.
Con idéntica seguridad a la expresada en 2010, previó el triunfo de José Antonio Gali Fayad en ambas contiendas electorales, muy a pesar de Enrique Agüera Ibáñez y Blanca Alcalá Ruiz, los candidatos del PRI.
El paso del tiempo y los sucesos que se avecinan, en el contexto de la contienda electoral de 2018, obligan a repetir el ejercicio de prospectiva política.
Hace unos días ese mismo operador tuvo una nueva charla con el reportero.
Más de seis años después de aquel pronóstico, en el que se adelantó al triunfo de Moreno Valle y el PAN, ahora “sugiere” seguir de cerca los pasos del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
En efecto, para este pragmático y avezado personaje, que todavía hoy conserva su credencial de militancia con el logotipo del PRI, Morena será el ganador de la sucesión de gobernador del 2018.
Para quitar cualquier velo de duda a sus palabras, al igual que en 2010, le revela al reportero que ha comenzado a tender puentes de comunicación con integrantes del partido de Andrés Manuel López Obrador, “para lo que se ofrezca”.
¿Qué le parece?
De lo que hagan el PRI de Peña Nieto y el PAN de Moreno Valle y Gali, al día de los comicios de 2018, dependerá en buena medida que se cumpla o no el nuevo pronóstico.
Eso es un punto.
Pero otro es lo que este relato saca a la luz.
Resulta razonable pensar que el traspaso de intereses que ahora mismo realiza el protagonista de esta historia, con rumbo a las filas de Morena, pudiera estar replicándose en todo el estado, con muchos otros personajes.
Ahí radica el valor del trascendido, para quien quiera (y pueda) verlo.
Solo una anécdota de café.
@jorgerdzc
