Senador en precampaña (Y no es Lozano)
A Puerta Cerrada
Por Jorge Rodríguez
Parece que van a equivocarse quienes interpretan en las recientes críticas del senador perredista Luis Miguel Barbosa Huerta al gobierno de Rafael Moreno Valle una especie de chantaje político para conseguir una redituable negociación política, y económica, en el futuro, de cara al proceso electoral de 2018.
Si bien Barbosa y Moreno Valle celebraron alianzas personales en 2010 y 2013, lo que sirvió para consolidar la suma del PRD con el PAN en ambos comicios, primero con el actual gobernador como beneficiario y después con José Antonio Gali Fayad como candidato a presidente municipal de Puebla, esa adhesión de voluntades parece no tener ninguna oportunidad de repetirse en los comicios que vienen.
Eso lo sabe Moreno Valle, que ante la ruptura con su antiguo aliado y otrora regente absoluto del PRD optó por mandar a su ex secretario general de gobierno, Luis Maldonado Venegas, a hacerse del control de un partido que, al menos para el proceso electoral de 2016, se le fue de las manos.
De los integrantes de la burbuja morenovallista han salido versiones que minimizan a Barbosa y reducen sus manifestaciones de crítica a un mero intento por alcanzar un nuevo acuerdo, uno que le genere mayores dividendos que en el pasado.
Hay malas noticias para ellos.
Allá en Tehuacán, municipio que se encuentra cerca de su natal Zinacatepec y que ha establecido como su centro de operaciones políticas en el estado, se cuenta que los señalamientos del senador contra la administración morenovallista obedecen a un verdadero intento por desmarcarse del gobernador para emprender un proyecto personal que tiene como objetivo competir por Casa Puebla.
El desmarque ya lo ha conseguido.
Lo que le falta es obtener los consensos para convertirse en candidato.
Justo en eso anda.
Barbosa Huerta se ha planteado la ruta más difícil para llegar a la boleta electoral en 2018, que es conseguir la unificación de los tres partidos políticos de izquierda: PRD, Morena y PT.
¡Imposible!, en opinión de muchos.
Incluso fuera del escenario de una hipotética coalición del Movimiento de Regeneración Nacional con el PRD y el PT, el acceso a la candidatura por la vía de un solo partido será complicado.
En el partido del sol azteca, en el que milita, enfrenta la oposición de los integrantes de Nueva Izquierda, donde además de Maldonado Venegas están los también morenovallistas Jorge Cruz Bermúdez y Carlos Martínez Amador.
Este grupo tiene la firme intención, y trabaja en ello, de echar de la dirigencia a Socorro Quezada y Eric Cotoñeto Carmona, alfiles de Barbosa.
Habrá que ver si lo logran.
Y si lo hacen meterán en serios aprietos al senador.
En Morena el escenario se torna aún más complejo por la sencilla razón de que Barbosa no es militante del partido de Andrés Manuel López Obrador y porque ahí ya hay suspirantes anotados en primera fila.
Aun así, los operadores que tiene en la región de Tehuacán le ven posibilidades serias para el 2018.
Tan serias que juran que su rompimiento público con Moreno Valle es de a de veras y no tiene vuelta atrás.
¿Usted lo cree?
@jorgerdzc
