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Cúpula nacional del SNTE toma el control de la renovación de las

Cúpula nacional del SNTE toma el control de la renovación de las

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Este jueves llegó a Puebla un ejército de operadores de la estructura del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del SNTE a tomar las riendas de los procesos de renovación de las dirigencias de las secciones 23 y 51 del sindicato magisterial, en lo que significa un desplazamiento de los secretarios generales salientes, a quienes les han venido a amarrar las manos para evitar que controlen el relevo imponiendo planillas de unidad.

Al mismo tiempo es un freno para que no intervengan los intereses del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Hasta hace unas semanas parecía que los secretarios generales salientes, Jorge Luis Barrera de la Rosa y Emilio Salgado Néstor, tenían el control pleno de sus propios relevos, a tal grado que habían buscado el consenso del gobierno del estado para buscar imponer a sus sucesores.

Creían que el CEN del SNTE solamente actuaría como un regulador distante de dichos procesos electorales.

Dicen los conocedores que no se logró el anterior esquema por un afán de revancha del líder nacional del SNTE, Juan Díaz de la Torre, en contra de los secretarios generales de las secciones 23 y 51, Jorge Luis Barrera de la Rosa y Emilio Salgado Néstor, respectivamente, como producto de un agravio que el máximo dirigente sindical sufrió en Puebla durante el proceso electoral local para renovar la titularidad del Poder Ejecutivo estatal, que se vivió a mediados de este año.

La cúpula nacional del SNTE por una razón todavía no clara, permitió en este año que solamente en Puebla el PANAL, el partido del magisterio, no hiciera una alianza electoral con el PRI y jugara con el PAN. Sin embargo, Juan Díaz de la Torre condicionó que no se afectaría la pluralidad política que existe entre los maestros de Puebla. Advirtió que no toleraría que se obligara a los profesores a necesariamente participar en la estructura albiazul que llevaba de candidato a Antonio Gali Fayad.

Por eso hubo un momento clave en plena campaña electoral en que Juan Díaz de la Torre se reunió, junto con los miembros de la dirigencia nacional del SNTE, con Blanca Alcalá Ruiz, la entonces candidata del PRI a la gubernatura. En ese encuentro, realizado en un hotel del Paseo de la Reforma de la ciudad de México, se dejaron escuchar las denuncias de la persecución que se había desatado contra los maestros que estaban apoyando a la abanderada tricolor.

Con ese encuentro, Díaz de la Torre lanzó el mensaje de que el SNTE estaba dejando en libertad a los maestros de votar por Blanca Alcalá o Antonio Gali. Que no había un candidato oficial del magisterio.

Para frenar el acoso que había contra los maestros que simpatizaban con el PRI o Blanca Alcalá, el secretario general del sindicato de trabajadores de la educación mandó a Puebla a la profesora Mireya Franco, quien es de todas las confianzas de Juan Díaz de la Torre.

Mireya Franco, además, es originaria de Sonora y es muy cercana a Manlio Fabio Beltrones, quien para aquel entonces era el presidente nacional del PRI.

La enviada al llegar a Puebla se entrevistó de inmediato con Emilio Salgado Néstor y Jorge Luis Barrera de la Rosa, quienes le expresaron que ellos tenían una alianza con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y con el candidato del PAN, Antonio Gali Fayad. Que ellos no podían dar ninguna facilidad a los sectores de maestros que estaban apoyando al PRI para realizar actividades proselitistas.

Algunos testigos del encuentro narran que Mireya Franco actuó con diplomacia, con sensatez, al indicarles que ella no estaba en Puebla para contradecirlos o dañarlos en sus acuerdos con el morenovallismo, pero tenían que respetar la pluralidad sindical y dar libertades a los maestros que estuvieran con el PRI, el PRD o la candidata independiente Ana Teresa Aranda.

En los días y semanas posteriores, Mireya Franco se percató que no solamente Salgado y Berrera la habían ignorado, sino que había una campaña en su contra, ya que se desató un mal trato hacia la comisionada del CEN. A la profesora se le negó información y acceso a los mecanismos para defender a los docentes que desde la Secretaría de Educación Pública les imponían sanciones y amenazas de despido por no estar en la campaña del PAN.

De nada sirvieron los mensajes de Juan Díaz de la Torre a los dirigentes del SNTE 23 y 51 para que entendieran que la labor de Mireya Franco era un encargo de la cúpula nacional del magisterio.

Unos dicen que Jorge Luis Barrera de la Rosa y Emilio Salgado Néstor sintieron tanto miedo de una represalia de Rafael Moreno Valle Rosas que por eso le dieron la espalda a Juan Díaz de la Torre.

Otros líder del magisterio opinan que los dos dirigentes percibieron que había mayor rentabilidad política y económica al jugar “al tío Lolo”, para ignorar el mandato sindical y sumarse de lleno al proselitismo a favor del PAN.

Ahora los dos dirigentes tienen que estar preocupados, ya que si no ganan sus candidatos a las secretarias generales de las secciones 23 y 51 van a estar en serios problemas. Simplemente se sabe que ninguno de los dos pasaría limpiamente una auditoría. Hay compras inexplicables de casas, ranchos, plazas de profesores, cambios de claves y negocios con los seguros de vida de los maestros que aparecen flotando alrededor de las dos dirigencias del SNTE.

Por eso más de dos dirigentes a partir de ayer van a pasar muchas noches en vela por la angustia de que se complete la revancha de Juan Díaz de la Torre.

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