Iniciativa de RMV es para no perder poder político de Puebla
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La iniciativa de gobiernos de coalición de Rafael Moreno Valle Rosas no es ninguna propuesta de mejoramiento democrático para el estado, sino por el contrario es un proyecto de control del morenovallismo para evitar perder el poder en la renovación de la gubernatura en el año 2018, situación que es posible por la sumisión del PRI y en general la inexistencia de una oposición fuerte en la entidad.
Sin duda el proyecto legislativo es un artificio propagandístico con el cual Rafael Moreno Valle Rosas busca ganar espacios en la opinión pública nacional, presentándose como un demócrata e intentando ocultar su rostro represor. Es el mismo recurso que utilizó en 2010, cuando engañó al electorado poblano con la idea de que su triunfo iba a significar un cambio a favor de las libertades, la transparencia, la legalidad y la separación de los poderes públicos en el estado, algo que nunca ocurrió.
El proyecto morenovallista lo único que va a generar es que el sistema electoral poblano se vuelva confuso, propenso al surgimiento de conflictos luego de las votaciones. Algo similar a lo que pasa en España, en donde después de dos votaciones de manera desgastante, absurda, no se pueda formar un gobierno estable.
El revolver las aguas es una estrategia que busca Moreno Valle para protegerse y tener elementos de resistencia para no perder el poder político, luego de que se ha planteado que independientemente de que el actual gobernador de Puebla sea o no sea candidato presidencial en 2018, el morenovallismo buscará controlar el Poder Ejecutivo estatal por lo menos tres décadas.
La propuesta morenovallista en términos generales plantea que si un candidato a la gubernatura gana los comicios con 42 por ciento de los votos o menos, estará obligado a formar un gobierno de coalición con la fuerza política que quede en segundo lugar, consistente en compartir planes de gobierno, posiciones en el gabinete estatal y acordar una agenda legislativa común.
Si no se hace en un plazo perentorio, entonces se convocaría a una segunda vuelta, a nuevos comicios.
¿Qué posibilidades o escenarios se pueden construir con este proyecto? Se puede especular que se abren tres rutas hipotéticas:
Primero: que si el PAN en el año 2018 pierde la elección de gobernador con un margen cerrado de sufragios, entonces evite formar un gobierno de coalición, tal como ya lo va a marcar la ley, y de esa manera se obligue a una segunda votación, en donde el panismo podría recuperar fuerzas para buscar ganar.
Hay que tomar en cuenta que para esa contienda el PAN tendrá el control del presupuesto estatal, mientras que las fuerzas opositoras carecerán de los suficientes recursos –humanos y económicos– como para soportar una segunda elección en un plazo inmediato.
Segundo: que si gana el PRI o Morena la elección que habrá en un par de años, entonces se obligará al candidato ganador a incorporar a figuras del PAN al gabinete, quienes seguramente serán parte del grupo morenovallista.
Y esas figuras dentro de un gobierno no panista pueden jugar a desestabilizar a la nueva administración estatal.
Algo parecido a lo que hizo Felipe Calderón Hinojosa, que con el servicio civil de carrera sembró panistas en casi todas las delegaciones del gobierno federal y es la fecha que esos miembros del albiazul no pueden ser removidos de la administración priista de Enrique Peña Nieto.
Y esos trabajadores albiazules se dedican hacerle la vida imposible a los delegados federales.
Tercero: Si los morenovallistas ganan la siguiente lucha por la titularidad del Poder Ejecutivo, podrían incorporar al gabinete a miembros destacados de la principal fuerza de oposición, la del segundo lugar, y que eso se acabe convirtiendo en una especie de repartición de prebendas para evitar que exista un contrapeso a lo largo del sexenio que habrá de iniciar en el año 2018.
Visto de otra manera, los morenovallistas buscan formas de resistir la pérdida del apoyo popular que seguramente sufrirán en al siguiente lucha electoral.
