Dos maestros con pasado oscuro se disputan la dirigencia del SNTE
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Al proceso de renovación de la dirigencia de la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) no le pinta nada bien, ya que la lucha se ha cerrado en dos aspirantes: Dinorah Guadalupe García Hernández y Juan Guadalupe Díaz de León, quienes son dos figuras obscuras y que representan los peores vicios de esta organización gremial. Como pocas veces, el panorama es que el próximo secretario general será alguien con un pasado lleno de abusos en contra de los maestros que va a representar.
La lucha final no se ha centrado en dos aspirantes, sino en tres, pero el otro competidor es el que tiene casi nulas posibilidades de avanzar en la contienda. Se trata de Jaime García Roque, quien actualmente ocupa la cartera de Asuntos Profesionales del SNTE 51 y tiene como principal factor negativo que es apoyado por Jorge Luis Barrera de la Rosa, el secretario general saliente y quien concluye su gestión con un enorme descrédito.
Jorge Luis Barrera de la Rosa inició su gestión con una imagen de un maestro que podía pelear por los derechos de las bases magisteriales y ahora acaba siendo visto como una figura servil al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien usó a los maestros para conquistar el poder político y no fue corresponsable con la mejora de las condiciones laborales y de vida de los profesores.
La renovación de las dirigencias del SNTE 23 y 51 se producirá entre los días 15 y 16 de diciembre próximos, y entre las cabezas de los grupos políticos de la organización ha trascendido que el líder nacional de la organización, Juan Díaz de la Torre, se ha encargado de cuidar que en dichos procesos no meta las manos el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, pese a que el sindicato mantiene una relación de alianza política con el jefe del Poder Ejecutivo.
Moreno Valle es visto entre los profesores como un gobernador represor de maestros críticos e inquisidor de la mayoría de los actores educativos del estado, producto del mal trato que siempre existió de la SEP en contra de los docentes, directivos, supervisores, gestores educativos, capacitadores y hasta de rectores de universidades, pasando por los propios líderes sindicales.
De nada les sirvió a los maestros que la gubernatura la detentara el hijo político de la defenestrada líder del magisterio, Elba Esther Gordillo. Es el sentir generalizado con que concluye el sexenio.
Pasados oscuros
La renovación de la dirigencia en el SNTE 51 se encuentra en una situación crítica por los perfiles de quienes están luchando por la secretaría general.
Se dice que si el proceso de selección se hace democrático va a ganar Dinorah Guadalupe García Hernández, quien ocupa la cartera de Créditos de la sección 51.
Si es por una negociación cúpular el beneficiario será Juan Guadalupe Díaz de León, quien es el Tesorero de la dirigencia saliente.
Los dos son los peores prospectos.
Dinorah García Hernández, durante el sexenio de Mario Marín siempre estuvo bajo la sospecha de controlar una intrincada red de venta de plazas de maestros, con la que se cometieron muchos abusos.
Para nadie era un secreto que la situación económica de la profesora García Hernández dio un giro de 180 grados.
Ahora la apoyan los ex secretarios generales del SNTE 51, Gustavo Espinoza, Cirilo Salas y sorpresivamente María Martha Esperanza Cortés Chumacero, quien en el pasado fue una férrea crítica de los abusos de Dinorah García y ahora apoya su proyecto.
Juan Guadalupe Díaz de León es respaldado por varios grupos políticos del magisterio y principalmente por el ex secretario general, Guillermo Aréchiga Santamaría, quien es cercano al morenovallismo.
La mala fama de este personaje se acrecentó en los últimos días cuando trascendió que sin tener méritos y sin presentar examen de oposición fue ascendido a supervisor del área de Bachilleratos Digitales, ubicándose en la más alta escala salarial.
Es decir se garantizó él mismo que si no queda como secretario general si se va de la dirigencia sindical con una buena plaza, un excelente salario y pasando por encima de los derechos de los docentes que si tenían los méritos para ascender a ser supervisores.
Cuando se pregunta entre los miembros del SNTE 51 del desempeño de Díaz de León, alguien respondió de la siguiente manera:
Mucha gente hace dinero para hacer política, otros entran a la política para hacer dinero. En la segunda categoría muchos ven a Juan Guadalupe Díaz de León; de ahí que exista desconfianza hacia este aspirante a la secretaría general.
No cabe duda que en el SNTE 51 la caballada está flaca y da mucho miedo.
