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Vieja mafia del transporte regresará en el gobierno de Gali

Vieja mafia del transporte regresará en el gobierno de Gali
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Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Muy cerca del equipo de transición de Antonio Gali Fayad se ha visto a Alberto Vivas, quien aspira a ser el subsecretario del Transporte en el próximo gobierno estatal, aprovechando que es alguien con experiencia en la materia. El problema es que atrás de este persona busca regresar al poder la vieja mafia que ha controlado todos los vicios, actos de corrupción y abusos cometidos en el sistema del transporte de pasajeros en la entidad poblana.

No es algo menor; los miembros de esa mafia controlaron durante 16 años el transporte de pasajeros de Puebla y en el actual sexenio fueron excluidos de cargos públicos, a excepción de Alberto Vivas. Ahora se preparan para regresar a seguir lucrando con el tráfico de concesiones, con el manejo de rutas piratas y los cobros ilegales para la realización de trámites oficiales.

Son varios los integrantes de esa mafia, pero las cabezas más visibles son: Abraham Sánchez González y Anuar Musalem Valencia, siendo el primero de ellos quien ha sido el líder del entramado de corrupción que se inició en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz y se extendió hasta la administración de Mario Marín Torres.

El posible regreso al área del transporte de Alberto Vivas, Abraham Sánchez y Anuar Musalem se debe a la protección e impulso que les brinda Patricia Leal, quien actualmente es legisladora del PAN, es parte del grupo morenovallista y una buena parte del actual sexenio los dejó seguir operando a favor de los concesionarios del transporte por medio de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, la cual se dedicaba hacer gestión de trámites ante el gobierno del estado.

La relación nació en el sexenio de Melquiades Morales Flores, ya que en ese entonces Patricia Leal era subsecretaria de la extinta Secretaría de Comunicaciones y Transportes y su pareja sentimental, Bernardo Huerta Couttolenc, era coordinador del Transporte; mientras que Abraham Sánchez era el titular del área de Ingeniería del Transporte y Alberto Vivas tenía un puesto menor.

De todos ellos, quien siempre tuvo más poder era Abraham Sánchez, ya que él diseñó y autorizó todos los derroteros de cada ruta del transporte público de Puebla. También controló a las líneas piratas y hasta la invasión de espacios entre concesionarios.

Todos los permisionarios del transporte para no tener problemas, debían llevar una buena relación con Abraham Sánchez.

Y no fue una situación pasajera, ya que el cargo de titular del área de Ingeniería del Transporte lo detentó durante tres sexenios. Estuvo a lo largo de tres proceso de reordenamiento de dicho servicio público y en esas tres ocasiones protegió los mismos vicios.

Al iniciar el gobierno de Rafael Moreno Valle, se dio la orden de que las cabezas de esa mafia fueran excluidas de la administración estatal, por los escándalos de corrupción que cargaban a sus espaldas.

Sin embargo Bernardo Huerta y Patricia Leal buscaron darles protección. Cuando el primero de ellos era titular de la Secretaría del Transporte, intentó nombrar a Abraham Sánchez como subsecretario, pero el entonces titular de la Secretaría General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto, frenó su designación.

Luego de ello, Huerta lo quiso nombrar secretario técnico, pero de nuevo Manzanilla se enteró a tiempo e impidió la reincorporación de Abraham Sánchez al gobierno del estado.

Ahí no terminó todo, ya que Bernardo Huerta incorporó a Abraham Sánchez a la empresa Logit, la cual es la que empezó el proyecto del metrobús de la capital. Al final no funcionaron los estudios y fueron desechados.

Huerta logró que Alberto Vivas fuera por algunos meses secretario técnico de la Secretaría del Transporte.

Durante los tres primeros años del sexenio, existió un fuerte enfrentamiento entre un grupo mafioso de concesionarios, que tenían checos sus permisos, con el entonces subsecretario del Transporte, Carlos Zurita García, quien buscó combatir la corrupción en el área. Al final el funcionario fue vencido y lo sacaron del gobierno.

Atrás de esos concesionarios estaban como asesores Abraham Sánchez y Anuar Musalem, con la complacencia de Bernardo Huerta.

Tiempo más tarde desapareció la Secretaría del Transporte. Alberto Vivas se quedó sin puesto. Bernardo Huerta al parecer acabó su relación con Patricia Leal y fue degradado, por lo que terminó en un cargo muy inferior dentro del gobierno.

Eso permitió que las cabezas de la mafia del transporte quedaran replegados. Ahora, de la mano de Alberto Vivas y con la protección de Patricia Leal, junto con la complacencia de Antonio Gali, las cabezas de esa mafia se preparan para recuperar sus viejas posiciones de poder.