¿Debe Estefan preocupar a sus compañeros?
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
A los pocos minutos de hacerse públicas sus palabras, aquellas en las que llamaba a los “adelantados” del PRI a respetar los tiempos electorales y a no infringir las leyes ni las reglas internas del partido, Charbel Jorge Estefan Chidiac fue objeto de rechiflas y uno que otro recordatorio materno al seno de los equipos de pre-precampaña de los tricolores que ya se alistan para competir en el 2018.
Como bien informó el columnista Marco Aurelio Mirón en su entrega del martes, hubo suspirantes al gobierno del estado que se pusieron el saco y entraron en cólera frente a lo que denominaron una injerencia exagerada de su dirigente estatal en un asunto que, según dijeron, debió dejar pasar, por el bien del partido y de sus posibilidades de ir a una elección más o menos pareja dentro de dos años.
Por supuesto, los más inquietos ante las expresiones de Estefan fueron Juan Carlos Lastiri Quirós y Enrique Doger Guerrero.
El primero de ellos, subsecretario de la Sedatu y presunto ‘delfín’ de Rosario Robles Berlanga (quién sabe si de Miguel Ángel Osorio Chong), porque acababa de darle un nuevo impulso a su precampaña por la gubernatura con entrevistas en medios de comunicación y una comilona para periodistas en la que terminó por “confesar”, como pretendía, sus aspiraciones.
Y el segundo, delegado del IMSS que recientemente ha sido objeto de una campaña en su contra por aparentes intereses políticos, ligados también al siguiente proceso electoral, por encontrarse entre los pocos que ha dicho sí a las manifestaciones que le preguntan si pretende volver a contender por la candidatura de su partido en 2018.
Lastiri y Doger se molestaron con el presidente de su partido el mismo lunes, una vez que fueron enterados de las advertencias que éste había lanzado durante una conferencia de prensa a la que convocó para otros temas.
El enfado de estos dos funcionarios federales tiene su origen en la creencia generalizada que existe al interior del priismo acerca de las pretensiones políticas de Jorge Estefan, que también las tiene.
Una mayoría de tricolores, sobre todo aquellos que desean convertirse en sucesores de José Antonio Gali Fayad en 2018, piensa que el diputado federal y líder del PRI quiere ser candidato a gobernador, y que por ello propina zancadillas desde su función de dirigente a quienes ve como sus potenciales competidores.
La apuesta de Estefan parece no ir por ahí, sino por el sitio que a manera de “accidente” deslizó el conductor Joaquín López-Dóriga la noche del jueves, durante la transmisión del programa “Si me dicen no vengo”: el Senado de la República.
Esa noche, el informado periodista llamó “senador” a Estefan, en lo que no pudo tomarse como un error involuntario, dada la experiencia del conductor.
Así que los suspirantes a Casa Puebla no tienen por qué preocuparse del líder priista.
A menos, claro, que entre sus planes esté volver a convertirse en plataforma de lanzamiento de la senadora Blanca Alcalá Ruiz, quien, aseguran, valora participar de nuevo en 2018 para ir por la revancha.
En serio.
Pero esa, como reza el clásico, es otra historia.
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Un tuit mañanero salido ayer desde la cuenta personal de Javier Sánchez Galicia llamó fuertemente la atención del autor de esta columna, cuando transcurría el comienzo de la contienda electoral que definiría al próximo presidente de los Estados Unidos.
Esto decía el texto publicado en la red social Twitter:
“@sanchezgalicia1: Primer reporte:
-Se percibe sentimiento pro-Trump, incluso entre migrantes.
-Se sienten vientos de cambio. #ElectionDay #USA2016”
Por desgracia (y ¡vaya desgracia!), Sánchez Galicia, viejo conocido nuestro y experto en temas de comunicación política, que se encontraba además en Washington D.C., a unos metros de la Casa Blanca, no se equivocó.
Donald Trump ya es presidente electo de ese país, con toda la gravedad que ello implica.
@jorgerdzc
