Desaparecidos, los nueve ordenamientos que Idom hizo para la ?ciudad modelo? de Audi
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
La empresa internacional de origen español Idom fue contratada por el gobierno del estado para elaborar nueve programas, planes y modelos de ordenamiento ecológico y territorial, de desarrollo urbano, de negocios y hasta un reglamento de participación ciudadana para la “ciudad modelo” de Audi. Hasta donde se sabe todos esos trabajos fueron acabados, entregados y se pagó una cifra millonaria por su elaboración. El problema es que nadie conoce esos documentos, ya que no están publicados y tampoco se realizó la consulta, que por ley, se tiene que efectuar para su elaboración.
Hasta la fecha no son documentos públicos y eso es algo muy grave, pues la planta Audi ya se encuentra funcionando y se han estado comercializando muchos terrenos para obras y servicios en torno a la armadora automotriz y la llamada “ciudad modelo”, las cuales son operaciones que deben estar reguladas por los instrumentos elaborados por Idom, mismos que si no se conocen es como si no existieran.
¿Qué oscuras intenciones se esconden atrás de la no publicación de esos documentos? No se sabe por ahora con exactitud, pero todo indica que no se dan a conocer para proteger la especulación inmobiliaria que existe en torno a Audi y que seguramente tiene como principales beneficiarios a funcionarios del gobierno del estado que han hecho jugosos negocios con el desarrollo de la armadora de autos.
Las controversias con los trabajos de Idom son varias, siendo algunas de las siguientes:
Cuando Idom llegó a Puebla, para elaborar los nueve documentos en cuestión, dichos instrumentos ya existían o estaban en proceso de confección, ya que primero fueron encargados a académicos de la Universidad Autónoma de Puebla, quienes los diseñaron y entregaron en tiempo y forma.
A Idom se le pagó alrededor de 50 millones de pesos por la fabricación de los ordenamientos, mientras que a los urbanistas de Puebla se les erogó una cantidad muy inferior por su trabajo, que podría ser 95 por ciento menor a lo entregado a los empresarios españoles.
Hasta donde se sabe es que nunca hubo objeciones al trabajo de los académicos de la UAP –quienes al revés tienen más conocimientos de la realidad socioeconómica en torno a la región donde se asentó Audi–, sino todo obedeció a un asunto de frivolidad, de insensatez en el manejo de los recursos públicos.
Trascendió que cuando en la cúpula del Poder Ejecutivo se supo que la Secretaría del Trabajo, Competitividad y Desarrollo Económico había contratado a los urbanistas de la UAP hubo enojo, objeción, ya que un alto funcionario dijo que esos trabajos los tenía que hacer una empresa trasnacional para que hubiera un impacto de Audi a nivel internacional.
Y por esa razón se optó por Idom, debido a que es una empresa –que se especializa en servicios profesionales de ingeniería, arquitectura y consultoría– que ha diseñado ciudades en países con riqueza petrolera, junto con desarrollos inmobiliarios, turísticos y de infraestructura en Europa y América Latina.
Al final Idom hizo los mismos documentos encargados a urbanistas locales, sólo que a un costo excesivo, una situación que fue posible por la opacidad con que se gastaron miles de millones de pesos de fondos públicos en el proyecto de Audi.
Una segunda controversia es que la Ley de Desarrollo Urbano Sustentable del Estado de Puebla es muy clara al exigir una consulta pública para la elaboración de planes de ordenamiento territoriales y ecológicos. Ese proceso nunca se hizo en torno al proyecto de Audi.
Los cinco municipios que cedieron el control de sus programas de desarrollo urbano y ordenamiento territorial al gobierno del estado, por encontrarse en la zona de influencia de Audi son: San José Chiapa, Rafael Lara Grajales, Mazapiltepec, Nopalucan y Soltepec. Por tanto, en estos cinco lugares se tenía que hacer la consulta pública para que sus pobladores opinaran sobre el desarrollo industrial de Audi, algo que nunca ocurrió. Por tanto, los documentos elaborados por Idom legalmente podrían ser impugnados.
De acuerdo con la información proporcionada por Idom en su página oficial, en Puebla tuvo tres clientes: el Banco Estatal de Tierras, el gobierno del estado y la Secretaría de Finanzas y Administración.
Y los nueve documentos que elaboró en torno a la “ciudad modelo” son: el Programa Regional de Ordenamiento Ecológico, el Programa Subregional de Ordenamiento Territorial, el Plan Metropolitano, el Master Plan, el Anteproyecto Urbano para la Nueva Ciudad Modelo, un Modelo de Gestión, un Modelo de Negocios, un Plan de Inversiones y un Programa de Participación Pública.
Por lo menos en cuatro de esos documentos, que son los más importantes, se tenía que haber realizado la consulta pública antes mencionada.
Un tercer cuestionamiento es que los urbanistas de Puebla proponían que la Ciudad Modelo fuera un detonante del desarrollo de por lo menos dos cabeceras municipales: la de San José Chiapa y Rafael Lara Grajales.
Eso no le gustó al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien ordenó que la Ciudad Modelo se hiciera al margen de los centros urbanos ya existentes.
Y esa disposición fue acatada por Idom.
¿Cuál va a ser el efecto? Que el progreso que tanto alardea el gobernador no va a llegar a las comunidades de la región. Así de sencillo.
