La baraja priista
Las serpientes y escaleras
Por Ricardo Morales
Aunque muchos pueden alegar que aún falta mucho tiempo para el 2018, la dirigencia nacional del PRI que encabeza Enrique Ochoa Reza comenzó a realizar mediciones para todo el país, aunque la prioridad por supuesto se centra en el 2017 y el Estado de México, aduana de vida o muerte para el tricolor.
La baraja del PRI rumbo al 2018 en Puebla se circunscribe a cuatro personajes: Blanca Alcalá Ruiz, quien fue la candidata del tricolor a la gubernatura este año y quien encabeza obviamente las encuestas; Enrique Doger Guerrero, expresidente municipal y delegado del IMSS; Alejandro Armenta Mier, diputado federal, cuyo posicionamiento crece, sobre todo en lo que aún queda del voto verde, y Juan Carlos Lastiri, quien se ha rezagado por su lejanía con Puebla.
Alcalá tiene la ventaja de haber sido hasta hace unos meses la candidata a la gubernatura, lo que le permite encabezar las encuestas en este momento, aunque la forma en que se condujo durante la campaña y posterior a su derrota, la aleja de la base priista, aunque se mantiene como la mejor en cuanto a números.
Enrique Doger Guerrero se mantiene en la carrera; sus números así lo dicen, es el segundo lugar en posicionamiento y con el hecho de no haber pedido nunca una elección.
El problema de Doger es que carece de base dentro del tricolor, además de que mantiene sus negativos altos y también se debe tomar en cuenta que no se sabe si se mantendrá dentro o dejará el PRI para buscar una candidatura en Morena.
Quien se puede llamar como la revelación dentro del tricolor es el diputado federal, Alejandro Armenta Mier, quien ha logrado crecer en sus números, ya es el tercer lugar en conocimiento y es el favorito dentro de la militancia del tricolor, la base le reconoce su trabajo y su valor para decir las cosas como son.
El problema para Armenta es que con el voto duro del PRI no le alcanza para ganar la elección y el nacido en Acatzingo es un hombre que despierta poco entusiasmo entre los ciudadanos sin partido; no obstante, Alejandro ha arrancado su campaña para hacerse de candidatura y es el único que se mantiene recorriendo todo el estado y en contacto con la militancia.
Públicamente, Alejandro ha admitido que en su historia ha ganado y ha perdido elecciones y también tiene todo un camino recorrido dentro del PRI, nadie le puede negar, mucho menos demeritar su trabajo en el tricolor.
El cuarto es discordia es el subsecretario de la Sedatu a nivel federal, Juan Carlos Lastiri Quirós, el poblano con mejores relaciones en el ámbito federal y con la estructura más fuerte en la entidad, solo que se ha alejado mucho de Puebla.
El trabajo de Lastiri no se siente en Puebla pese a sus giras de trabajo los fines de semana, por lo cual no crece en las encuestas.
El oriundo de Zacatlán tiene que pisar el acelerador a fondo el próximo año, de lo contrario se quedará rezagado en la lucha por casa Puebla, la cual al parecer rumbo al 2018 se circunscribirá a estos cuatro personajes.
Señales encontradas. Ni duda cabe, el PRI en Puebla es un partido sin pies ni cabeza y para muestra un botón.
Mientras, en el cabildo de Puebla el PRI se opuso al incremento al cobro de la basura, el cual solo creció en 3 pesos, los regidores del tricolor en el cabildo de San Pedro Cholula votaron a favor del incremento a este servicio en la milenaria ciudad, el cual fue muy superior al efectuado en esta capital. ¿Alguien entiende?
La incongruencia priista desconcierta y por supuesto deja en evidencia la división que se vive el interior de este partido, en donde nadie atina a poner orden y sobre todo a unificar una línea discursiva, lo que por supuesto deja muy mal parado al expartidazo.
Omar Fayad en Puebla. El gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, y esposo de la actriz Victoria Ruffo, estuvieron en Puebla este fin de semana para asistir en la boda de Eduardo, hijo del gobernador electo de Puebla, Antonio Gali, la cual se celebró por el rumbo de Atlixco. Tony y Omar son parientes, pero además muy buenos amigos.
Casi mil invitados asistieron a la boda del hijo del gobernador electo de Puebla, entre los que destacó el mandatario estatal, Rafael Moreno Valle, una buena parte del gabinete estatal y amigos cercanos a la familia de Tony.
