La lucha en las delegaciones federales
Las serpientes y escaleras
Por Ricardo Morales
En donde al parecer todo está de cabeza es al interior del gobierno federal y del PRI, en donde nadie atina a ponerse de acuerdo y se ha desatado una guerra anticipada rumbo al 2018.
El escenario de conflicto es la lucha por el control de las diferentes delegaciones federales en dónde los golpes bajos y la lucha de todos contra todos está a la orden del día.
Basta con ver lo que ocurre al interior del IMSS, donde Enrique Doger Guerrero enfrenta al “fuego amigo” detrás del movimiento del sindicato de trabajadores de esta dependencia.
Dicho enfrentamiento es parte del preámbulo de la lucha por la candidatura del PRI a la gubernatura del Estado, entre el mismo Doger, que está probando una “sopa de su propio chocolate”, y el subsecretario federal de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós.
Por su parte, el líder estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, ha comenzado su propia cruzada en contra de dos funcionarios federales a los cuales quiere hacer a un lado.
Se trata del actual delegado regional del SAT, Carlos Domínguez Bermúdez y al delegado de la Sedesol, Juan Manuel Vega Rayet, a quien busca sustituirlos con gente cercana y afín a su causa.
Inicialmente, la lucha de Estefan estaba cantada en contra de Vega Rayet, a quien calificó como uno de los principales traidores a la causa de Blanca Alcalá en su lucha por la gubernatura del estado, pero ahora los “misiles” de Jorge cambiaron de destinatario.
Estefan se enroló en la cruzada de hacer caer a Carlos Domínguez de la delegación del SAT para tratar de colocar al frente de esta dependencia a su “alter ego”, José Antonio López Malo Capellini.
La idea del líder estatal del PRI es utilizar el SAT para cobrar cuentas pendientes con varios “enemigos”; luego de que Estefan considera que sería la mejor forma de desquitarse de aquellos que los dejaron solos tanto a él como a Blanca en la campaña contra Gali.
Estefan dice que la mejor manera de hacerle un contrapeso a Gali y de tratar de ganar adeptos para la campaña, nuevamente de Alcalá en el 2018 y la suya al senado, es a través del SAT y con Toño López Malo al frente y así meter en cintura a todo aquel que no quiera apoyar a la causa a través de las auditorías federales.
La idea es muy peligrosa, si se toma en cuenta los resentimientos que la triada, Estefan, Alcalá y López Malo arrastran luego del desastre de la campaña de este año, en donde perdieron frente a Tony Gali.
Se ignora si la embestida de Estefan en contra de Domínguez pueda prosperar, pero Jorge confía en que su amigo, Toño Meade, pueda ayudarlo para lograr este movimiento.
En donde las cosas se calmaron luego de un terrible jaloneo fue en la delegación de la Sedesol, en donde la tormenta en contra de Vega pasó, tras la salida de Meade y la llegada del compadre del presidente Peña, Luis Miranda, aún así el nacido en Izúcar de Matamoros hace ya maletas para trasladarse a la Sedatu.
En la Sedatu, en donde despacha Román Lazcano, las cosas se pusieron difíciles tras la denuncia del presidente municipal de Tepexco, quien señaló a funcionarios de esta dependencia de pedirle un “moche” del 30 por ciento a cambio de recibir apoyos para obras de esta dependencia.
La denuncia podría servir de pretexto para desalojar a Lazcano, quien no es grato para los grupos priistas que quieren apoderarse de esta dependencia, la cual debe servir de plataforma rumbo al 2018.
Finalmente, otro damnificado de esta lucha es el director en Puebla de la Conagua, Germán Sierra Sánchez, quien hizo maletas, luego de enfrentar una revuelta de trabajadores de esta dependencia, quienes no estaban de acuerdo con el trato brindado por este personaje, el cual lo acusaron de colocar gente de confianza en puestos de base sindical.
En el PRI y en el gobierno federal las cosas andan de cabeza y lejos de ponerse de acuerdo para al menos tratar de sobrevivir, los priistas se mantienen en la práctica del canibalismo, ese mismo que los va a llevar a la extinción.
Como los buenos vinos. La información es como los buenos vinos, el tiempo determina su autenticidad y este es el caso de la redistritación que anunciamos de manera oportuna.
Aún ni hay cabeceras distritales, pero lo que sí es un hecho es que Puebla pierde un distrito pasa de 16 a 15 y que como se adelantó, se privilegia a los distritos con población indígena.
Ayer se aprobó el primer bosquejo, pero es muy cercano a lo que se aprobará próximamente.
Las cabeceras distritales se elegirán bajo tres premisas, población, infraestructura y vías de comunicación.
