Pasado y futuro (en un mismo auditorio)
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Los tres ex rectores de la BUAP anteriores a Alfonso Esparza Ortiz volvieron a verse las caras en el Auditorio del Complejo Cultural Universitario.
Como cada año, José Doger Corte, Enrique Doger Guerrero y Enrique Agüera Ibáñez fueron sentados juntos, uno al lado del otro, en la primera fila del inmueble.
El informe del rector universitario es el único acontecimiento público que reúne de nuevo a estos tres personajes y que sirve de escenario para mostrarlos ante la clase política como grandes amigos, como si entre ellos no hubiese habido ninguna diferencia de relevancia en el pasado y se apreciaran como lo que fueron, cómplices y aliados, en alguna época de su vida.
Por una hora, los Doger olvidan sus conflictos, incluido aquel de la sucesión rectoral de 1997 que involucró a un malogrado Armando Valerdi Rojas, quien fuera señalado más adelante como el presunto verdadero ‘delfín’ del autor del Proyecto Fénix.
Lo mismo ocurre con los tocayos, de nombre Enrique, que meten en el cajón del archivo muerto las discusiones que derivaron de la estrecha cercanía de Agüera con el entonces gobernador, Mario Marín Torres, posterior a la sucesión de rector de 2003, y que llevó al hoy delegado del IMSS a tirarse al piso para acusar de “alta traición” a su sucesor.
Un ambiente de nostalgia envolvió ayer a los ex rectores en el tercer informe de labores de Alfonso Esparza.
El primero en llegar fue Doger Corte, y también el primero en irse.
Detrás de él apareció Agüera y más tarde Doger Guerrero.
Los tres ex rectores recibieron saludos por igual por parte de los integrantes de la clase política, aunque los primos Doger con menor efusividad y camaradería que el último de ellos.
Tras el desenlace del acontecimiento, que duró poco menos de una hora, el último en retirarse del inmueble fue Agüera.
Unos 15 minutos después de concluido el informe de Esparza, el ex candidato a presidente municipal de Puebla todavía recibía saludos y una que otra petición para tomarse fotografías, como la que le solicitaron tres de los integrantes de la familia Islas: Víctor Hugo, Gerardo y Gerardo Islas Maldonado.
Mientras la presencia de los tres personajes se diluía entre la añoranza del pasado y las viejas amistades vueltas a encontrar en el inmueble de Vía Atlixcáyotl y Cúmulo de Virgo, el protagonista de la fiesta estaba en lo suyo.
Una vez terminada la lectura del informe, antes de trasladarse al área destinada para el brindis, Alfonso Esparza Ortiz dedicó casi media hora a recorrer los pasillos del auditorio para saludar de mano y tomarse selfies con los integrantes de la comunidad universitaria que aún permanecían dentro del inmueble.
Ya no se dieron exclamaciones de “reelección” como las había habido minutos antes, mientras pronunciaba su discurso, pero se entendía bien que con eso, después de hacer un llamado público a evitar los recortes presupuestales a la educación y condenar el asesinato de cuatro estudiantes universitarias en los últimos dos años, arrancaba la cantada precampaña por un nuevo periodo de cuatro años.
@jorgerdzc
