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El poder corruptor de los huachicoleros permitió la liberación de los 8 policías de Amozoc

El poder corruptor de los huachicoleros permitió la liberación de los 8 policías de Amozoc
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Cuitlatlán

Por: Fermín Alejandro García

La única lectura posible que se puede hacer del hecho de que en menos de una semana se haya aprehendido y luego liberado a ocho policías municipales de Amozoc presuntamente vinculados a bandas de huachicoleros, es que la enorme colusión que existe de autoridades y el crimen organizado en Puebla evitó que los agentes fueran a abrir la boca ante instancias federales y que hablaran de la red de complicidades, de protección, que se da a los cárteles dedicados a la sustracción ilegal de hidrocarburos en los ductos de Pemex.

No es la primera que esto pasa, en 2014 ocurrió algo parecido, que ya estando en la cárcel un grupo del crimen organizado salió por “errores de procedimiento” de la autoridad, como una manera de proteger el negocio del robo de hidrocarburos.

El 11 de junio de 2014 un grupo de nueve hombres que se negaban a pagar una enorme cuenta de consumo en el centro nocturno “Bikinis”, ubicado en la avenida Forjadores, fue detenido por la Policía Municipal de San Pedro Cholula. Resultó que los sujetos que escandalizaban eran zetas, provenientes de Poza Rica, Veracruz, y entre ellos había dos jefes de plaza, quienes eran: “el comandante Yankee” y “el comandante Maza”.

A los miembros de ese grupo se les vinculó con la venta de cocaína y una red de extorsiones y de secuestros. Su radio de acción eran San Pedro y San Andrés Cholula, Atlixco, Izúcar de Matamoros y Amozoc, siendo de relevancia este último municipio.

Con impotencia los policías de San Pedro Cholula, que arriesgaron su vida al detener a los zetas, se enteraron al poco tiempo que los presuntos delincuentes habían sido puestos en libertad. Como siempre el factor dominante fue: “errores de procedimiento”.

Lo relevante de este asunto es que luego se supo que ese grupo de zetas fue al “Bikinis” para despedirse de la zona –el día que los detuvieron–, ya que por órdenes superiores lo habían mandado a hacerse cargo del control del hurto, traslado y comercialización de la gasolina robada de los ductos de Pemex. Se sabe que ese grupo seguiría en la actualidad operando en las regiones del centro y del sur del estado de Puebla, que incluye el municipio de Amozoc.

Ese es el poder corruptor que están demostrando los huachicoleros en el estado de Puebla.

Dicho poder se ha vuelto a expresar ayer con la liberación de los ocho policías de Amozoc que la semana fueron encarcelados por supuestamente cuidar el paso de los vehículos cargados con el combustible robado.

Su salida de prisión, bajo el infantil argumento de que “hubo errores de procedimiento” o que el juez actuó “sospechosamente”, parece obedecer a tres objetivos:

Primero: que no se rompa el pacto de silencio que existe de varias policías municipales, alcaldes, pobladores y campesinos que se percatan de la actividad de los huachicoleros y fingen no darse cuenta, o se benefician económicamente de su presencia.

Segundo: evitar que los agentes policíacos detenidos fuera interrogados por agentes federales y entonces la PGR, el Ejército o la Policía Federal tuvieran mayores elementos para saber como están operando las mafias huachicoleras y la forma en que se les protege.

Tercero: para respetar los acuerdos de venta de plazas, es decir lo que pagan las grandes organizaciones criminales de Jalisco, Morelos, Guerrero y Tamaulipas para que las dejen delinquir.

Lo que no se hace para combatir el robo a los ductos de Pemex

Hace unos días un especialista en temas de seguridad le decía a este columnista que contrario a lo que se piensa no sería tan complejo el combate a las bandas de huachicoleros, ya que con un par de medidas se podría reducir esta actividad delictiva. Me expuso esas dos ideas:

Por un lado, el secretario general de Gobierno o el fiscal general del estado podrían llamar uno a uno, en privado, a los alcaldes y ediles auxiliares para exigirles, que con mucho sigilo, entreguen una relación de los pobladores involucrados en el hurto de combustible, la cual es una actividad que no se puede ocultar.

Y por el otro, que Pemex ponga sobre la mesa sus planos de los ductos y las corporaciones policíacas de los tres niveles de gobierno creen brigadas especiales para recorrer los ductos de Petróleos Mexicanos, utilizando drones, cámara de video con lentes nocturnos e informantes, para que se detecte a los grupos que perforan la tubería de la paraestatal.

Los ductos siempre estarán ahí, no pueden ser movidos, tal como si ocurre con los autos robados o las mercancías del narcotráfico, lo que plantea que si puede existir una férrea vigilancia de esa tubería que atraviesa el estado de Puebla.

Nada de eso se ha hecho. Las posibles causas son:

Que nuestra autoridades estatales tienen la cabeza en el proyecto político electoral del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, y los problemas del estado se quedan en el plano secundario. Es decir, que actúan con negligencia.

O que alguien está haciendo fértiles negocios con voltear a ver en una dirección contraria a donde están actuando los huachicoleros.