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Facundo Rosas sigue operando en Puebla

Facundo Rosas sigue operando en Puebla

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

El gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas no tiene la más mínima intención de buscar revertir –en los últimos meses que le quedan– la creciente crisis de inseguridad que vive el estado. Una prueba de ello es que Facundo Rosas Rosas, el ex director de Seguridad Pública y uno de los principales responsables de esta ola de criminalidad que ya colocó a la entidad arriba de la media nacional de ejecuciones, sigue viviendo en Puebla y su estructura de operadores actúa con toda libertad en varias decenas de municipios.

Hay quienes aseguran que no sería difícil que Facundo Rosas todavía esté brindando asesoría al gobierno en materia de seguridad, luego de que por razones desconocidas este ex funcionario recibe una especial protección de la gestión morenovallista.

 Todo indica que su partida del Poder Ejecutivo, en julio de 2015, luego de que dos directivos policiacos fueron detenidos por el Ejército dando protección a huachicoleros, fue solamente una estrategia mediática y en realidad el polémico ex funcionario nunca se marchó.

La aparición este martes de tres ejecutados en Tehuacán y el reporte estadístico de que en los primeros seis meses del año, en el estado, se cometieron 237 ejecuciones, lo cual significa que en promedio por día hay un asesinato de este tipo, no parece conmover en lo más mínimo a la administración morenovallista que no cambia las fallidas estrategias de combate a la delincuencia ni investiga a los directivos del ramo que permitieron el crecimiento del narcomenudeo, del robo de combustible y de la extorsión a comercios de giros negros.

Sino fuera así, no pasaría lo siguiente:

Facundo Rosas Rosas sigue viviendo en Puebla. Varios testigos se lo han encontrado y saludado. El ex hombre de confianza del temible Genaro García Luna, quien fue secretario de Seguridad Pública con el presidente Felipe Calderón, responde los saludos y se le nota despreocupado. Siempre mantiene un comportamiento parco. Es decir conserva la frialdad de los jefes policíacos.

Lo grave no es que habite en el estado, sino que en el año 2013 cuando era parte de la cúpula morenovallista se propuso colocar en 82 municipios a los directores de seguridad pública. Para ello echó mano de una estructura de entre 90 y 100 operadores. Algunos ya estaban en Puebla y otros llegaron a la entidad para el propósito de sumarse a la estructura de Rosas Rosas.

Todo ellos fueron agentes de la Policía Federal. Se sabe que el grueso los despidieron del gobierno federal por faltas a la disciplina, por actos de corrupción, de negligencia o ineficiencia.

Cuando a mediados de 2015 fueron detenidos Marco Antonio Estrada y Tomás Mendoza Lozano, quienes eran director de la Policía Estatal y jefe del Grupo de Operaciones, respectivamente, por proteger a bandas dedicadas al robo de ductos de Pemex, se provocó la caída de Facundo Rosas, quien tuvo que renunciar ante la presión mediática que significaba que dos de sus hombres de confianza habían sido pillados con un cargamento de gasolina ilegal.

 Sin embargo la renuncia de Rosas no significó la salida de los miembros de su grupo. Ellos siguen en los puestos en que los colocó su jefe, que no alcanza los 82 municipios –porque algunos ediles no aceptaron la imposición del director de seguridad pública–, pero sí son varias decenas de plazas que están controladas por dicha estructura.

 Jesús Rodríguez Almeida, el actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, llegó al cargo con un grupo de incondicionales –provenientes del Distrito Federal– que colocó en puestos directivos de esa dependencia, pero no ha tocado la estructura de operadores de Facundo Rosas.

 Esta situación tiene que ser un "foco rojo" para el gobernador electo Antonio Gali Fayad, ya que no hay nada que indique que esa estructura de Rosas pueda ser alterada durante el año y ocho meses que va a durar el siguiente periodo gubernamental.

Y si no se quita a los directivos y los operadores policiacos que por ineficacia o corrupción dejaron crecer al doble el índice de homicidios –comparado con los sexenios de Mario Marín Torres y Melquiades Morales Flores–, todo hace suponer que Puebla seguirá escalando en sus niveles de violencia, que ya pone en riesgo la estabilidad social y política de muchas regiones del estado.

Dicho de otra manera: si Gali no logra realmente desterrar la influencia de Facundo Rosas, se le va a incendiar el estado en materia de seguridad pública.

No se necesita una investigación especializada para que se perciba la necesidad de cortar la nociva influencia de Facundo Rosas. Un simple repaso a la prensa nacional arroja lo siguiente:

El portal Sin Embargo reprodujo una confesión de Eduardo Villarreal, mejor conocido como "La Barbie", quien acusó a varios funcionarios de la administración de Felipe Calderón de proporcionar información al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, y entre los mencionados aparece el nombre de Facundo Rosas.

La prensa dio cuenta que Rosas era el operador de Genero García Luna en los montajes mediáticos que hacían para aparentar un combate real al crimen organizado. Entre ellos se encuentra el caso de la francesa Florence Cassez, que exhibió la podredumbre del aparato de justicia de México, al encarcelar por secuestro a una inocente.

¿Qué más se necesita para evitar la influencia de Facundo Rosas?

¿Por qué no es tan fácil desterrar la presencia de este personaje?

¿Qué intereses lo protegen?

Queda claro que las respuestas a esas preguntas son secretos guardados en las bóvedas más herméticas del morenovallismo.