El PRD en su laberinto (y el karma que persigue a Roxana Luna)
Garganta Profunda
Por: Arturo Luna Silva.
Con la renuncia de Agustín Basave Benítez a la presidencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se allana el camino para que la corriente mayoritaria, Nueva Izquierda (NI), recupere la hegemonía y se abona el campo para las alianzas, principalmente con el Partido Acción Nacional (PAN), lo que viene muy oportuno en las aspiraciones presidenciales del gobernador poblano Rafael Moreno Valle, quien inauguró estas coaliciones en 2010.
La salida del ex colosista, que argumenta, con razón, que no tiene la fuerza para encabezar el partido por los intereses tribales, también otorga nuevos bríos al grupo morenovallista en el PRD, a nivel nacional y en Puebla, en donde la exabanderada a la gubernatura, Roxana Luna Porquillo, llevó al sol azteca al peor resultado de su historia al alcanzar solamente 3.90 % de la votación, con apenas 75 mil 173 sufragios.
Ni en 2004, con una Lista Nominal mucho menor, a los perredistas les fue tan mal en el estado. En esa ocasión y con un total de 100 mil 157 votos, quedaron en tercer sitio con 5.6 % de los sufragios.
Roxana Luna no solamente dividió, con una campaña de encono y radicalismo, al sol azteca en la entidad, sino que, contradictoriamente a lo que defendía al oponerse a la alianza con AN, puso su candidatura y al propio perredismo que ella representa al marginal, al que no se suman ni los 12 alcaldes amarillos, al servicio del Revolucionario Institucional (PRI) y Blanca Alcalá.
Con ella realizó un nado sincronizado, al que se integró gustosa también la "independiente" Ana Teresa Aranda, para golpear al gobierno del estado y al gobernador electo Tony Gali.
De hecho, con la impugnación que realizaron coordinadamente PRI, PRD y Ana Teresa Aranda, la exdiputada federal muestra que sigue trabajando para el tricolor antes que para su partido, en el que es secretaria de Movimientos Sociales o aún lo era al cerrar esta edición.
La obcecación de Porquillo por ser candidata, motivada únicamente en su odio personal contra el mandatario poblano, fue una cruzada en la que tuvo la compañía irreflexiva de los líderes de su corriente, Alternativa Democrática Nacional (ADN), aunada al inexplicable sabotaje que Basave representó para la alianza con el PAN en Puebla, a pesar de que la apoyó en Quinta Roo y Veracruz.
Eso enterró al PRD.
La recomposición nacional y en Puebla.
La salida de Basave también significará la posibilidad de que prospere la defenestración contra Socorro Quezada Tiempo por la pésima dirigencia estatal que encabeza y por el peor resultado del PRD en su historia en solitario en Puebla, además de que la legisladora local ya no cuenta con más asideras para mantenerse en esa posición que su relación con el senador Luis Miguel Barbosa Huerta, quien dejó hace un par de años a la corriente NI, conocida con el mote de Los Chuchos, por sus dos cabezas: Jesús Ortega Martínez y Jesús Zambrano Grijalva.
En esa tribu perredista, la que controla la burocracia del partido y que más militantes con cargos de elección popular tiene, están los poblanos morenovallistas, por mencionar algunos, Luis Maldonado Venegas, diputado federal y presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación; el diputado local Carlos Martínez Amador, expresidente del Congreso local; el exfuncionario estatal e hijo del gobernador electo, Tony Gali López, a quien por cierto Basave amenazó con iniciarle un proceso ¡por apoyar a su padre en campaña!, entre otros.
Ellos son los eslabones visibles de coincidencia ideológica y de negociación con Los Chuchos.
