Último minuto
Jueves, 24 de Septiembre de 2026
Puebla 16°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

El Fraude que Perjudicó a Bartlett y Benefició a Blanca Alcalá

El Fraude que Perjudicó a Bartlett y Benefició a Blanca Alcalá

La Quinta Columna

Por: Mario Alberto Mejía 

El domingo 1 de julio de 2012, Manuel Bartlett Díaz se fue a dormir sabiendo que había ganado la elección del Senado de la República.

Todo el día se dio un movimiento inusual en las casillas receptoras del voto, lo que fue un buen augurio para él y los suyos.

Viejo conocedor del Sistema Político mexicano, el último secretario de Gobernación de seis años sabía muy bien que cuando la gente sale a votar no le conviene al PRI.

Y ese domingo, en Puebla, la gente hacía largas filas para ejercer su derecho al sufragio.

Los primeros números que llegaron a su casa de campaña lo dejaron sorprendido.

Iba adelante.

La tendencia siguió así hasta que sus operadores le dijeron que no había duda, que el triunfo lo tenían en la bolsa.

Detrás suyo había quedado una exfuncionaria de los tiempos en que fue gobernador: Blanca Alcalá Ruiz.

Con él creció en la política y logró ser, entre otras cosas, diputada local y secretaria de Finanzas.

Las constantes críticas de Bartlett al PRI lo alejaron de ella.

Y aunque durante el debate no se tocaron ni con el pétalo de una insinuación, la excelente relación entre ambos gozaba de cabal fractura.

Claro que a Bartlett le dio gusto ir arriba en los conteos cuando se fue a dormir.

Era una cuestión de honor la que se jugaba ese domingo.

Y aunque tuviera asegurado su escaño en el Senado, una vez que iba en uno de los primeros lugares de la Lista Nacional, él bien sabía que no había nada como ganar al pie de las urnas.

Con esa tranquilidad se retiró a sus habitaciones.

El despertar fue peor que el de Gregorio Samsa cuando se vio convertido en una asquerosa cucaracha.

Sus operadores le dieron la mala nueva: "Licenciado, con la novedad de que usted ya cayó hasta el tercer lugar".

Conocedor profundo de los drenajes en que se mueve la política nacional, supo de inmediato que el Aparato se había movido para que Blanca Alcalá fuera la ganadora.

En efecto: horas después tuvo las pruebas en la mano de que él, el mismísimo Manuel Bartlett, había sido víctima de un asqueroso y repugnante fraude electoral.

Y algo peor: la beneficiaria directa era nada menos que la que a sus ojos parecía una mujer delicada, dulce y leal.

Bartlett salió furioso a declarar que le había hecho fraude.

La respuesta no tardó en llegar envuelta en carcajadas.

Era como si el ladrón se dijera robado.

En las redes sociales y en la prensa nacional todo mundo se burló de él.

El gran autor de la Caída del Sistema del 88 y del Fraude Patriótico de Chihuahua resultaba ser ahora la víctima propicia.

Con todo y eso, Bartlett y Alcalá terminaron sentados cada uno en su escaño.

Bartlett, con los senadores del PT y el PRD.

Ella, en el ala priista.

Los dos saben que esa madrugada del 2 de julio de 2012 algo muy oscuro sucedió para que se movieran de lugar los resultados.

Hoy que Bartlett habla pestes de quien llegó a ser parte de su orgullo priista, la historia sigue vigente.