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Adaptarse a lo nuevo: Juan Carlos Valerio

Adaptarse a  lo nuevo: Juan Carlos Valerio

La evolución de los medios ha sido diametral: tras comenzar y pasar por los medios analógicos a la incorporación de la tv digital, cuya innovación apenas comenzó.

Esta es la historia Juan Carlos Valerio, en El Periodista.

-¿Cómo decides entrar al periodismo, ‘cuáles astros se alinearon’ para que te dedicaras a esta profesión?

-Yo creo que sí tiene que ver con una cuestión de ‘alineación de astros’ –responde con una sonrisa en el rostro.

Juan Carlos Valerio explica, entrevistado en el estudio desde donde transmite todos los días, cómo se fue fascinando por las noticias y la radio desde que era niño.

“Empiezo cuando ingreso a la secundaria, como saben hay talleres, y en la escuela se estaba fundando un taller de periodismo y es ahí donde se despierta mi interés por el tema de la comunicación”.

De hecho cuenta cómo su padre era aficionado de escuchar la radio de onda corta, que en ese entonces permitía escuchar noticiarios de otros países, de América Latina, Estados Unidos; así como de Europa.

“El taller de periodismo fue madurando; continué en él los tres años de secundaria, y en alguno de esos momentos, el taller recibe una invitación por parte de Organización Radio Oro para que produjéramos un pequeño espacio de cinco minutos una vez por semana, del Instituto Mexicano Madero, y soy uno de los destinados para el proyecto, y así es como se da el inicio”, narra el conductor de televisión.

-¿Cómo has visto el cambio en los medios de comunicación?

-Lo que me ha tocado ver y vivir desde el inicio hasta el momento es un cambio radical. Puebla era una plaza meramente radiofónica. Puebla era una plaza de grupos. Organización Radio Oro, que tenía ocho o nueve estaciones de radio; Grupo HR, que tenía cinco o seis estaciones de radio y dos o tres independientes.

Y ya en la remembranza de la situación de la radio, Juan Carlos Valerio recuerda cómo en esa época sólo Enrique Montero Ponce era el conductor de noticias de radio, con uno o dos más que tenían ciertos espacios.

Le toca ver el surgimiento de TV Azteca en la venta del paquete de medios de parte del gobierno, y le toca ver el desarrollo de la empresa, y hacia 1997 la apertura de canales en los estados, y en ese entonces se anima a incorporarse a la televisión, después de pasar 14 años en la radio, primero en Radio Oro, y luego con Enrique Montero.

“Hoy finalmente ‘en demanda’ puedes formar la televisión que tú quieres, y eso ha cambiado la manera en que la gente percibe la televisión, además de la transformación digital”.

En la radio, recuerda Valerio, que le dieron la oportunidad de pasar por varias responsabilidades en la radio fue “office boy”, locutor, Enrique Montero lo incorpora al periodismo, y después de la desincorporación de Radio Oro y él opta por irse con don Enrique, quien le da la oportunidad de dirigir las estaciones del grupo.

Hacia 1997, TV Azteca representaba un parteaguas en la televisión nacional, y eso le resultó muy atractivo. Pensó en buscar hacer algo diferente. Abre entonces Azteca una convocatoria buscando formar gente de Puebla. Pedro Cabañas fue encargado por Raymundo Alonso para integrar el equipo.

Valerio, quien tenía un empleo firme y estable, y una relación paternal con don Enrique Montero, arriesga y postula, concursa y finalmente es elegido para entrar en Azteca.

-¿Cómo ves a las generaciones actuales de egresados –ustedes por ejemplo, forman universitarios en As Media- Son mejores, más formadas?

-Es un tema interesante porque son dos o tres generaciones de las actuales; la nuestra muy formada a partir del hecho de trabajar y ganar posiciones y asumir compromisos de todo tipo, familiares y por ende de tipo económico; somos una generación que piensa en el mañana y cómo encarar los compromisos de mañana. La generación de los “milenial” -o “Y”, explica- piensan más en el momento. En el ahora. Y si ahora se compromete, en tres meses piensa otra cosa, difícilmente se piensa en función de establecer compromiso de largo plazo.

Coincide con los reporteros que es paradójico que esta generación tenga un mucho mayor acceso a la información, y ellos estudian, por ejemplo en As Media, televisión o diseño multimedia, de manera específica, pero también es una generación cuyas prioridades no están necesariamente en el trabajo, sino en alguna otra cosa que pueda satisfacerlos.

“No es que sea malo. El problema radica –como le decía alguien- en que nosotros tendríamos que saber adaptarnos, y en el momento de adaptarnos encontraríamos un potencial tremendo”, explica.

-Ustedes se han adaptado muy bien a la audiencia. Saben bien lo que quiere el público y además cómo lo quiere escuchar. Como en el caso de contar las historias, lo cual les ha funcionado muy bien.

-Sí, y aun así se debe reconocer que hoy hay una audiencia que te pide le presentes las cosas de manera diferente; esta propia audiencia joven, que hoy tiene en los móviles una ventana importantísima de contacto y conectividad e información, también hoy quisiera ver cómo tu ventana la metes a su ventana; y no es un ejercicio de aquello que haces lo metas aquí, sino cómo lo adaptas y le das su propia personalidad para que ellos se vuelvan parte de tu audiencia.

-A lo largo de estos más de 30 años,

¿tienes algo grato que recuerdes?

-Cuando la gente se acerca al medio porque necesita ayuda de la propia sociedad; cuando la gente te quiere contar su historia de necesidad; de salud; necesita un respaldo de tipo económico: lo que hacemos es que esa gente cuente su propia historia y te das cuenta de que en la gente puede haber mucha generosidad, y se vuelca a ayudar, con dinero, con asistencia médica, con medicamento, la atención hospitalaria, el equipo de médicos, y esas son historias muy reconfortantes que te encuentras en el camino y le agradeces a la gente que te concede la confianza de que lo que le presentas es un tema real.

Pero también está el lado desagradable. Son las historias, narra Juan Carlos, de índole negativo, de inseguridad, de esos asuntos indignantes que llegas a reprobar y no quisieras que ocurrieran en el lugar donde vives.

-¿Cómo te ves en los próximos años?

-En los siguientes años quisiera encontrar la manera en la que el medio pueda llegar a acoplar a esta nueva manera de comunicar que se encuentra en estos aparatos –refiriéndose a los móviles-. Me tocó la transición de lo analógico, ahora la digital que apenas entró con parte de ella.

Juan Carlos Valerio, quien goza no sólo de popularidad sino de credibilidad, valor fundamental del periodista, nos cuenta su visión con respecto de sus responsabilidades que tienen que ver con el contenido editorial de los programas de TV Azteca Puebla, pero también con el ámbito comercial.

Al respecto reconoce que es una labor ardua, compleja, porque se generan por un lado contenidos para la audiencia, pero esos contenidos deben atender las necesidades de los clientes, que son quienes patrocinan el proyecto, del cual dependen muchísimas familias.

Es entrar en un “estira y afloja”: por un lado qué es lo que quiere la audiencia y por otro lado lo que quiere el anunciante. Y se vuelve complicado porque a veces, aunque le demuestras al anunciante que esa audiencia que busca está aquí, en ese horario, con ese producto, en ocasiones el anunciante piensa diferente.

Finalmente, el director de la empresa TV Azteca Puebla, Juan Carlos Valerio, sabe que el tema es encontrar el punto de equilibrio entre los dos clientes: el público y el anunciante.

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