A ediles del PRD les ofrecieron candidaturas a cambio de la cabeza de Socorro Quezada
Cuitlatlán por Fermín Alejandro García
La manera en que se compraron las conciencias de 14 ediles del PRD para que traicionaran al partido que los llevó al cargo, es que han jugado con sus ambiciones personales, con la fantasía de sentirse virreyes y creer que son dueños de los municipios que gobiernan, ya que a todos los ofrecieron que en 2018 les dejarán poner al candidato que los va a suceder en la titularidad de los ayuntamientos y por tanto podrán designar de abanderados a sus esposas, hermanos, hijo, amantes, compadres o incondicionales.
El objetivo de que la mayoría de los alcaldes del PRD traicionen al instituto del sol azteca no es sólo que se sumen a la campaña electoral del PAN, sino que hagan un bloque para exigir al Comité Ejecutivo Nacional perredista la destitución de la presidente estatal de dicha fuerza política, Socorro Quezada Tiempo.
Es una clara y llana venganza del grupo del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas contra la también legisladora local Socorro Quezada, por haber sido quien encabezó la rebelión en el PRD contra el intento de sometimiento para que esta fuerza política se sumara al bloque electoral que es encabezado por el PAN.
Un ejemplo de la manera en que doblegaron a los ediles lo destapó el presidente municipal de Huauchinango, Gabriel Alvarado Lorenzo, quien ante líderes del PRD quiso justificar su traición sosteniendo que había una fuerte presión desde el gobierno del estado y el Congreso local para que aceptara someterse a los morenovallistas. Sin embargo al mismo tiempo reveló como lo persuadieron, despertando su ambición de poder.
Alvarado Lorenzo reconoció ante un importante dirigente del PRD que los morenovallistas le ofrecieron que en 2018 su esposa va a ser la candidata a la alcaldía de Huauchinango, y que el actual edil será aspirante a diputado local.
Es decir, le han hecho creer que su familia va poder gobernar el municipio por poco más de ocho años. Casi el triple de lo que normalmente está en el cargo un edil común y corriente.
Aparte le ofrecieron que sus cuentas públicas no serán revisadas. Que podrá disponer del erario como si fuera patrimonio personal.
Se sabe que a los ediles los reunieron el jueves de la semana pasada y les explicaron como en una de las últimas sesiones del Congreso se aprobaron, en bloque, unas 300 cuentas públicas.
Y por tanto –les comunicaron– que si aceptan sumarse las intereses políticos del grupo morenovallista dentro del PRD, formado por Luis Maldonado Venegas, Jorge Benito Cruz Bermúdez, Julián Rendón y Carlos Martínez Amador, sus cuentas las van a aprobar dentro de “un montón” de dictámenes, de tal manera que nadie tendrá el tiempo y la oportunidad de revisarlos a conciencia.
Todas esas propuestas tentadoras fueron aceptadas por 14 de los 25 ediles del PRD en el estado.
Aunque estos alcaldes creen que han ganado mucho con ese trato, en realidad no se dan cuenta que están jugando con su extravío ético y su candidez.
Para que la mayoría se creyeran el trato, se sabe que por escrito se firmaron los acuerdos de que les van a dar el control de la designación de candidatos a sucederlos en el año 2018.
Queda claro que ese acuerdo no tiene ningún valor legal ni moral. Es letra muerta. Al final son escritos engaña–bobos.
Si en 2018, en el PAN, en el PRD o en el Poder Ejecutivo se decide desplazar a los alcaldes de la designación de candidatos a sucederlos, sus acuerdos firmados no les van a servir para reclamar nada, o mejor dicho, si servirán para algo: para hacer el ridículo.
Dichos acuerdos, no ahora, sino siempre, nunca se cumplen, al no tener ningún soporte legal o de evidencia que les dé efectividad.
El caso más celebre es el acuerdo que pactaron entre 2003 y 2004 Rafael Moreno Valle y Mario Marín para que ambos lucharan para que el segundo de ellos fuera el candidato del PRI a gobernador y se evitara que fuera Germán Sierra Sánchez.
El convenio estableció que en 2006 Moreno Valle sería postulado como candidato al Senado, para que cuatro años después fuera ungido como aspirante tricolor a la gubernatura y sucediera a Marín.
Cuando en 2006 le pidieron a Marín que cumpliera el trato, el entonces gobernador de Puebla se redujo a contestar, plabras más, palabras menos: “¿Cuál trato? Yo no sé nada de un acuerdo entre nosotros”.
Eso derivó en la historia que ya todos conocemos, a Moreno Valle no les cumplieron y lo obligaron a dejar las filas del PRI, para pasarse al PAN.
Ahora 14 ediles perredistas no se dan cuenta de que están jugando con ellos.
Que en 2018 nada impide que un día les respondan: “No sé de qué acuerdos me habla usted”.
