El Protagonismo de Estefan Chidiac saca Chispas en el Equipo de Blanca Alcalá
La Quinta Columna
Por Mario Alberto Mejía
En el grupo más compacto de Blanca Alcalá surgió la molestia.
Todo empezó cuando detectaron algo que ellos llaman "protagonismo".
"Protagonismo excesivo" de Jorge Estefan Chidiac.
Las fuentes, que pidieron la gracia del anonimato, revelaron que desde que llegó a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI el tres veces diputado federal no sólo tomó las riendas de la campaña, sino que se apoderó de todos los espacios.
Hoy, en sus palabras, se ha convertido en el dirigente del partido, en el coordinador de campaña y en el candidato a la gubernatura de un año 10 meses 16 días.
Sus críticos al interior de ese equipo no toleran, además, que en las mesas en las que se sienta haga planteamientos futuristas.
Vea el hipócrita lector: Siempre, a decir de las fuentes, ha venido planteando dos escenarios: "Si gana Blanca, yo seré un gobernador de facto y tendré todo el poder para poner y quitar.
Emilio (Gamboa) y yo llevaremos a Puebla al lugar donde merece estar. Si Blanca pierde, yo seré el candidato en 2018. No habrá otro más que yo".
Estefan, en efecto, ha venido a quitarle la modorra al PRI poblano.
Antes de él, nadie criticaba nada.
(Hablamos de crítica real, dura, constante).
Nadie llenaba los vacíos.
Tampoco había política informativa.
Salvo los boletines escritos en infinitivo sioux, nada generaba el partidazo.
Hoy la presencia priista es notable.
Después de cinco años hay un partido de oposición que se enfrenta al gobernador, al vocero y coordinador de Tony Gali, y a los periodistas que distorsionan, a su juicio, la realidad.
Hay partido, sí, pero éste se llama Jorge Estefan Chidiac.
Eso es lo que no tolera el multicitado equipo compacto.
El Retorno de los Bartlistas sin Bartlett.
El regreso a la política poblana de José Luis Flores, a través de la presidencia de la macilenta Fundación Colosio, generó en quien esto escribe un déjà vu.
De pronto regresé al sexenio de Manuel Bartlett -antes de que éste fuera el demócrata tenaz que es hoy.
Ahí estaban otra vez los mismos nombres y los mismos apellidos que fueron arrollados en la interna del PRI de 1998 por Melquiades Morales y sus dos mil compadres: El propio Flores, Estefan Chidiac, Rocío García Olmedo y, faltaba más, Blanca Alcalá.
(Sólo faltó el inefable Nachito Mier en esa foto del grupo que protagonizó la versión poblana del Titanic. Y no está con ellos porque anda muy ocupado como valet del senador Bartlett).
¿Qué han aprendido en estos 18 años los muchachos de antes? ¿Ya saben ganar elecciones a la gubernatura? ¿Ya saben correr sin tenis? ¿Aprendieron a ir contra la corriente? Los bartlistas de entonces apostaron todo al apoyo de don Manuel.
Cuando éste retiró sus canicas, la nave se fue a pique.
¿Cómo olvidarlo? Sus caras tristes el 24 de mayo de 1998 lo dijeron todo.
Hoy, casi veinte años después, vuelven a la escena pública a ganar la elección que no pudieron entonces.
La letra de un tango de Gardel parece perseguirlos.
El tango, sí, adivinó el lector, lleva un elocuente nombre: Volver.
Que Discépolo los redima.
