Del Verbo Judicializar y una Loca Despedida en Miami
La Quinta Columna
Por Mario Alberto Mejía
Quienes denunciaron ante la Fepade y otras instancias al gobierno municipal de Puebla por entregar los muy publicitados tinacos de color azul ignoran que la autoridad que juzgará el caso será la misma que permitió la distribución de millones de televisores en plena veda electoral.
La reacción de los priistas no fue gratuita.
Luego de un arranque muy desafortunado -plagado de pifias y traiciones-, quisieron recomponer la ruta y reaccionaron con el hígado y no con el cerebro.
Una vez que fueron dadas a conocer algunas gráficas relacionadas con el tema de la pobreza en Puebla -en el inicio de la Semana Santa-, la conclusión generalizada fue inevitable: en tiempos del gobernador priista Manuel Bartlett, las cifras relacionadas con la pobreza y la pobreza extrema se fueron al alza.
(En el gabinete bartlista trabajaban varios de los que hoy están en el equipo de la candidata Blanca Alcalá. Ella misma incluida).
Una vez que llegó a la gubernatura Melquiades Morales Flores algo quedó en claro: se propició una reacción en positivo en el tema de desarrollo social.
(Varios de los morenovallistas fueron promotores visibles de esa mejoría).
Fue entonces cuando llegaron los marinistas.
Al decir de las cifras del Inegi y de Coneval, el caos nuevamente se generalizó.
La moraleja es sencilla: Bartlett subió para mal lo que Melquiades bajó y Marín volvió a subir.
Hoy, lo que son las cosas, Bartlett escupe sobre el PRI de Beltrones y Gamboa, en tanto que Marín es un paria político que técnicamente está desaparecido luego de la ola de repudio generada por el equipo de campaña de Alcalá.
(Ella mismo se desentendió de él en una famosa carta enviada a la periodista Lydia Cacho).
El único sobreviviente de los tres es Melquiades Morales, a quien los blanquistas ven con un natural sospechosismo.
Ese sospechosismo que no los deja dormir pensando en los posibles traidores que habitan en el vientre de la ballena.
Su ballena.
Su Moby Dick.
Los clásicos de la política mexicana dicen que cuando un jugador empieza a presentar denuncias por todo no está concentrado y tiene pánico de lo que viene.
En el futbol esta metáfora está mejor situada.
Cuando un equipo del tercer mundo se enfrenta a una potencia se pasa el partido gritando "¡foul!" o "¡penalti!!".
Busca judicializar lo que tiene perdido.
Cómo se parecen las metáforas a algunos actores locales que no saben cómo parar las jugadas del contrario.
Los clásicos políticos también recetan esta tesis:
Más estrategia y menos Prozac.
¿Otra Vez en Miami?
No faltan los infiltrados hasta en las despedidas de soltero.
Apenas empezaba la fiesta, en la que participaron varios connotados priistas poblanos y tlaxcaltecas para despedir civilmente a uno de los suyos, cuando a través de Telegram ya circulaban los detalles de la misma.
(Un dato para el hipócrita lector: una parte de los aludidos está metida en los equipos de campaña en ambos estados).
Nombres, relojes, bebidas, conversaciones, señalamientos, nuevas bebidas, escorts, chistes, reclamos, más bebidas, caricias (para las escorts), revelaciones, besos negros, whiskies de una sola malta, champaña, buenos deseos, bajas pasiones, uf, etcétera.
Hubo uno entre ellos que hasta tomó fotos y grabó audios.
Miami.
Ah, Miami.
Sol, hembras y arena.
Como una canción de Luis Miguel.
