La unidad, uno de los factores de la campaña
Una vez que se realizaron los registros correspondientes de los aspirantes a Casa Puebla, en una contienda tan reñida como la que se avecina, el factor unidad será una de las claves que sin duda defina al ganador de la contienda.
El equipo del gobernador sufrió algunas fracturas previas a la decisión final, la cual recayó en el entonces presidente municipal de Puebla, Antonio Gali.
Varios fueron quienes se sintieron con la legítima aspiración de buscar suceder a Rafael Moreno Valle al interior de su equipo, pero finalmente no les alcanzó y terminaron por sumarse en torno al exedil capitalino.
Lo mismo ocurrió en la guerra que se desató para tratar de suceder al propio Gali, cuando saliera del palacio de Charlie Hall. En la lista de suspirantes se encontraban, el senador Javier Lozano Alarcón, el diputado federal, Juan Pablo Piña, el secretario General de la comuna, Mario Riestra Piña y la diputada local, Patricia Leal Islas.
La designación del sucesor de Gali, la cual finalmente recayó en Luis Banck Serrato, no estuvo exenta de luchas y por supuesto de damnificados, pero en el frente azul las heridas quedaron cicatrizadas y dentro del pacto se acordó que habrá futuro para todos aquellos que se lo ganen en donde se tienen que ganar las medallas, el campo de batalla.
De este modo fue como Javier Lozano, quien aspira a estar en las boletas para casa Puebla o Charlie Hall en el 2018, aceptó la coordinación general de campaña, para tener derecho de pase a la gran final dentro de dos años.
Mismo caso aplicó para el líder del Congreso local, Jorge Aguilar Chedraui, quien también tiene aspiraciones para el 2018 y decidió jugarse el todo por el todo al aceptar el reto de ser el encargado de ganar en la capital del estado.
Eukid Castañón pese a sus diferencias con Gali, regresó de inmediato en cuanto fue llamado por su jefe el gobernador. Las dotes de operador electoral de Castañón, no las tiene ninguno de los integrantes del equipo de Moreno Valle, por eso era vital para la campaña albiazul, que el legislador federal estuviera al frente del ejército electoral del PAN.
Del lado del tricolor las cosas en apariencia lucen apaciguadas, pero habrá que ver que tan efectiva fue realmente la operación cicatriz que aplicaron los altos jerarcas del tricolor con la entrega de premios en forma adelantada.
Muy significativa fue la foto que el pasado domingo subió a su Twitter la agencia Es Imagen que encabeza mi amigo, José Castañares.
Bien dicen que una imagen dice más que mil palabras, Blanca Alcalá se registraba como candidata del PRI, Jorge Estefan Chidiac el dirigente estatal del tricolor le levantaba a la mano y lado de la candidata, sus compañeros Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero, la ignoraban totalmente.
Tanto Doger como Zavala ya recibieron sus premios de consolación por adelantado, el expresidente municipal de Puebla, la delegación del IMSS, en tanto que Zavala se hizo de la delegación de la secretaría de Relaciones Exteriores, misma que recayó en su brazo derecho, Santiago Bárcena.
Zavala demostró durante la precampaña que está dispuesto a tragarse su orgullo, la mayor parte de los eventos que tuvo la entonces aspirante fueron organizados por el exdiputdo federal, quien puso su estructura a favor de la candidata.
Pero hay otras figuras cuya ausencia comienza a pesar, como la del subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri, quien prefirió cuidar su posición dentro de la administración federal, con ese pretexto el zacatleco se ha ausentado de Puebla y solo se le vio en la toma de protesta de Alcalá, desde un lejano balcón del PRI de la 5 poniente.
Mario Marín fue exorcizado de la campaña de Alcalá por el propio Manlio Fabio Beltrones, luego del daño que le ocasionó a la entonces aspirante durante su registro.
De esta forma, la unidad que será uno de los factores clave para definir al ganador de la contienda, se inclina hacia el lado del morenovallismo, pero no se debe de olvidar que al interior del PRI, la promesa es que todos van a caber en el 2018. ¿Será?
