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La “Victimizacion” de Blanca Alcalá

La “Victimizacion” de Blanca Alcalá

Garganta Profunda

Por Arturo Luna Silva

Mal aconsejada por asesores tan incapaces como cortoplacistas, poco a poco la candidata del PRI-PVEM, Blanca Alcalá, va siendo empujada para desplegar a partir del 3 de abril, cuando inician las campañas a la minigubernatura, un discurso potencialmente peligroso para su proyecto político: el de la victimización -o falsa victimización- a partir de su condición de género, como si el hecho de ser mujer debiera por necesidad ponerla a salvo de consecuencias y efectos legales, políticos, propagandísticos y mediáticos de una guerra por el poder como la que hoy se vive en Puebla.

Ya hay voces que, incluso, plantean que ella debe transitar con una especie de blindaje extraordinario por el sólo hecho de pertenecer al mal llamado "sexo débil". Como si gozara de un fuero especial que la cubra de inmunidad en el fragor de una batalla que, por forzosa e ineludible necesidad, será todo, menos una "Batalla Blanca".

En su entorno se argumenta que el Protocolo para Atender la Violencia Política contra las Mujeres, presentado por el TEPJF, debiera ser libro de cabecera de la candidata quien empieza a comprar la idea de que toda acción de sus adversarios debe interpretarse no contra de la candidata como tal, sino en contra de la mujer en lo particular.

Errores y salidas en falso dejó la precampaña de la priísta mediáticamente desprotegida, políticamente desubicada y totalmente abandonada a su suerte por quienes hoy le venden la historia de que: 1) la atacan "por ser mujer", y 2) la atacan porque ha puesto "nerviosos" a sus rivales, ya por eso etiquetados desde la misoginia.

Según quienes le hablan al oído, Alcalá ha sido sometida a campañas de "desprestigio", "difamación" en medios de comunicación y distribución de panfletos para "dañar su imagen", olvidando que, de ser como dicen, todo ello es, lamentablemente, parte de la lucha por el poder, con lo que estaríamos ante otro grave problema: el de la ingenuidad, pues al parecer nadie les ha advertido que la candidata del PRI-PVEM no está en el concurso de la flor más bella del ejido, sino en la puja por una de las gubernaturas más importantes del país.

Ni duda cabe que la violencia de género es -y debe ser- total y absolutamente condenable, y sus perpetradores y cómplices castigados con todo el peso de la ley.

También es cierto que hay barreras culturales que dificultan la autonomía económica, política y social de muchas mexicanas; pero victimizarse a priori, por el solo el hecho de ser mujer, es tanto como querer interpretar que cualquier crítica a Alcalá por parte de actores políticos o medios de comunicación y periodistas, está -y estará- enmarcada en un contexto de "violencia política", lo que es totalmente falso de toda falsedad.

Sobre todo cuando por más de cinco años la aspirante a la minigubernatura no dijo una sola palabra sobre hechos consumados -esos sí- de violencia política, como el caso Chalchihuapan, en que era obligado, y más como senadora del PRI, fijar postura a favor de las víctimas, sin diferenciar género o condición. ¿O alguien la oyó pronunciarse por la reparación de daños a Elia Tamayo, madre del niño que perdió la vida a consecuencia del desalojo policiaco de la autopista a Atlixco, en julio de 2014? Como ya prevén algunos analistas, Roxana Luna, por el PRD, y Ana Teresa Aranda, por la vía "independiente", tendrán más arrestos frente al morenovallismo que Alcalá, pues lucen muy, pero muy lejos del discurso de la victimización -o falsa victimización- que pretenden construirle a la priista, la misma que debiera dejarse de estratagemas inútiles, perder el miedo, dar un manotazo en la mesa y poner en orden a su equipo, dejar claro que es la jefa del PRI y que no hay ni debe haber otra protagonista, deshacerse de simuladores y replantear estrategia y discurso.

La campaña no será tersa. No habrá consideraciones. No se cuidarán las formas. No habrá medias tintas. No cabrán las cortesías ni las buenas maneras. Será una auténtica guerra, sin importar el sexo o género de los protagonistas, y Blanca Alcalá o le entra al intercambio de golpes o en el pecado va a llevar la penitencia.

¿O me equivoco?