Las Dos Alegres Comadres del PRI
La Quinta Columna
Mario Alberto Mejía
Si como todo indica, José Antonio Gali Fayad tendrá que enfrentar a tres mujeres en la contienda que está por arrancar, el escenario ofrece, faltaba menos, las más diversas lecturas.
El facilismo -que junto con el lugar común y la ironía al estilo Caballo Rojas o Chespirito son las fórmulas recurrentes de los analistas locales- nos dice que el peor escenario para el candidato de la coalición Sigamos Adelante es ir solo contra tres mujeres: Blanca Alcalá Ruiz, Ana Teresa Aran- da y Roxana Luna.
Los argumentos facilistas se basan en que entre las tres lo van a hacer pedazos, quitándole la capacidad de la respuesta dura, pues -juran- sería muy malvisto que un hombre arremeta contra una, dos o tres mujeres.
'Todos los días, a todas horas, las 310 van a crucificar", subraya el facilismo.
Lo que no ven los dueños de esta hipótesis es que tanto Ana Teresa Aran- da como Roxana Luna son vistas -por una buena parte de los ciudadanos- como auténticas empleadas del PRI.
La primera fue utilizada por Mario Marín y Javier López Zavala en la contienda interna del PAN, en 2010, para vulnerar-y en su caso ganarle- a Rafael Moreno Valle.
El testimonio que Carlos Ibáñez ha ofrecido en diversos momentos es elocuente: "Yo fui testigo de cómo le entregaron en un lugar de la colonia Condesa una maleta cargada de...".
Quien esto escribe ha contado en varias ocasiones esta anécdota, que incluye, faltaba más, la historia de cómo le prestaron un helicóptero para que recorriera el estado y se quedara con la candidatura del PAN y la historia de cómo la sedicente Doña se echó a la hamaca y no hizo la campaña que sus patrocinadores -Marín y Zavala esperaban.
Su último ligue priista se dio en 2015, cuando la hoy "independiente" buscó con todo ser candidata plurinominal en las listas del PRI-Verde por la Cuarta Circunscripción.
Otra actriz cómica -Carmen Salinas- le quitó de cuajo su lugar en la lista y una jugosa dieta que cobraría desde su curul.
Desacreditada, sin autoridad moral y con un discurso antimorenovallista palomeado desde el CEN del PRI, Ana Teresa Aranda será vista como esquirol en la contienda que viene.
Y algo peor: amenaza con ganar los votos de ese sector del antimorenovallismo que la ve con más agallas que a Blanca Alcalá.
La traducción es básica: la "independiente" sí dice el nombre del gobernador en sus discursos, en tanto que la priista no se atreve.
La beligerancia de Aranda le podría quitar votos a la prudencia de Alcalá.
Roxana Luna es todo un caso.
Cercana, muy cercana-demasiado cercana-a Héctor Bautista, otro adicto al PRI desde la tribu perredista ADN, nuestra exdiputada sabe leer el guión que le mandan.
Su primera aparición pública se dio cuando lucró hasta el cansancio con la muerte de un menor en la Batalla de Chalchihuapan.
Su protagonismo se vino abajo cuando la madre del menor y su nueva mentora le prohibieron continuar con su lucro.
Resignada, buscó otras banderas en la guerra contra Moreno Valle.
El desempleo la lanzó a buscar recursos -al decir de José Juan Espinosa, alcalde de San Pedro Cholula- en tierras cholultecas.
Hoy, siempre del brazo de Bautista, va tras una nueva empresa en la contienda electoral bajo el logo de un cada vez más descompuesto PRD.
Su discurso contra el gobernador también jalará algunos votos -menos de los que gane Ana Teresa Aranda del sector antimorenovallista.
El problema para ambas es que es un solo sector el que se disputarán con la candidata del PRI.
Cierto: el PRI tiene un voto duro que, al decir de los propios priistas, anda en los.600 mil.
Pero esos sufragios no son suficiente como para ganar una gubernatura.
Sus pozos de agua para tal fin se ubican en los indecisos y en el natural antimorenovallismo.
Y algo más: las oportunidades de Blanca Alcalá podrían reducirse si las citadas empleadas del PRI se lleva cada una su tajada.
Lejos de ayudar, en este sentido, le disputarán su espacio natural de crecimiento.
Un punto más, hipócrita lector.
Dos candidatas gritonas y vociferantes-que no tocarán al PRI verdaderamente en sus críticas- terminarían blindando al candidato Gali y generando suspicacias entre los electores.
Un cara a cara entre Alcalá y Gali era el mejor escenario para la priista, pues en la polarización sólo habría dos alternativas.
El escenario de un gallinero democrático poco abonará en esa estrategia.
Nota tiene: dicen que Héctor Bautista, el muy amigo de Roxana Luna, es empleado de Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México.
Cuentan que hace siempre lo que le dictan desde Toluca, donde se mueve como un diputado local adicto al gobernador.
¿Financiarán desde el Edomex la campaña de la exvendedora estrella de los productos de belleza MaryKay? ¿Y don Melquiades? Voces interesadas en dañar a Melquiades Morales Flores corrieron la versión de que la reciente gira por Ajalpan en la que el exgobernador acompañó al gobernador evidenció su cercanía con el panismo.
Lo que esas voces no dijeron fue que el motivo del acto tuvo que ver con un tema que durante su sexenio fue central: la apertura de alrededor de quince Centros Escolares en todo el estado.
En efecto: don Melquiades rescató la exitosa idea de abrir centros escolares yno tuvo empacho en bautizar uno de éstos con el nombre del exgobernador Manuel Barden Díaz.
En reconocimiento a esa labor, el gobernador invitó a don Melquiades para que inaugurara el Centro Escolar de Ajalpan que desde el día de la gira lleva su nombre.
Ya lo sabemos: la mezquindad es parte de los atributos que mueven a quienes no toleran que el exgobernador tenga una imagen pública tan exitosa, a diferencia de un Mario Marín que no puede salir a la calle por el temor de que sea agredido verbalmente.
Éstas son diferencias entre un hombre presentable y un impresentable.
