La Bruja Adriana y Don Beltrone Contra Lydia Cacho y las Mujeres
La Quinta Columna
Mario Alberto Mejía
Sumamente furiosos se pusieron los adictos al marinismo contra Lydia Cacho y Denise Dresser por los tuits que recordaron la trama macabra instrumentada por Mario Marín y Kamel Nacif en contra de la periodista y escritora Lydia Cacho.
Su furia -sempiterna- se recrudecía en cada tuit que tocaba a su patrón.
No podía ser de otra manera: son los hijos putativos de un padre muy obsequioso.
En su afán de mover la colita -cosa en lo que son expertos-, les recriminaban a las señoras Cacho y Dresser sobre temas que no venían al caso, salvo para sus muy particulares intereses.
Sus aullidos -sus ladridos- fueron poco escuchados.
Y es que no merecieron ni medio tuit ni medio comentario.
Seguirán en lo suyo a lo largo de la precampaña, la etapa del silencio y la campaña.
Para eso es que les pagan.
Pero vayamos a cosas verdaderamente serias.
Uno de sus patrones, Manlio Fabio Beltrones, reaccionó de fea manera a la pregunta de Mario Galeana, la revelación en materia de crónica política en los últimos meses.
Y es que a una pregunta sobre lo dicho por Lydia Cacho -"La simulación política del PRI en Puebla es inaceptable. Manlio Fabio Beltrones apoyando a red de tratantes de niñas a volver al poder"- contestó como cualquier político de barrio.
Vea el hipócrita lector: "-¿Qué opinión le merece las acusaciones de Lydia Cacho? A través de Twitter ella lo señala puntualmente a usted de encubrir o de apoyar a una red de pederastas... "-Yo creo que usted está equivocado. No le entiendo nada. Y si se reparten las canalladas, si se habla de canalladas y alguien publica las canalladas, es cómplice de las canalladas".
Es claro que don Beltrone entendió.
Vaya que entendió.
(De ahí su furia sonorense).
Y con un lenguaje cantinflesco creyó que saldría por peteneras.
Sí salió, pero se entrampó.
En pocas palabras fue víctima de un machismo similar al que se practica en varios espacios de opinión poblanos.
Sí: metafóricamente llamó canalla a una mujer que fue víctima de un compadre suyo: Mario Marín Torres.
Ese compadre al que está pensando colocar -para beneplácito de sus adictos- en una Delegación del CEN del PRI en algún lugar de la República.
¿Será Veracruz su nuevo sitio? Don Beltrone, ya lo sabemos, es el Manuel Bartlett priista: un personaje que viniendo de los drenajes pretende ahora pasar como demócrata.
Uno y otro son lo mismo.
Para qué desgastarnos.
Uff.
Recontra uff.
Que la bruja Adriana los limpie de sus pecados o los aconseje.
Por cierto: Nadie le cree al misógino Beltrones esto que le declaró en su momento a la revista Quién: "Fui un niño que aprendió primero de su abuela, luego de su madre, luego de su esposa, luego de su hija y luego de su nieta, de tal manera que soy un auténtico producto de la mujer".
Si esto fuera cierto no se expresaría de tal manera en contra de una mujer que fue doblemente víctima.
Sí.
Claro.
Faltaba más.
Me refiero a Lydia Cacho.
Vergüenza debería darle.
