¿Usted Entiende a los Priistas? (Negros y Blancos de una Marcha)
La Quinta Columna
Mario Alberto Mejía
No entiendo a los priistas.
Quieren regresar a Casa Puebla pero invitan a marchar al exgobernador más impresentable del país: Mario Marín.
No lo subieron al presídium.
Cierto.
Pero lo tuvieron caminando por las calles del Centro Histórico -las que no podría recorrer solo, por temor a una agresión verbal- y generándole una pésima imagen a Blanca Alcalá Ruiz, virtual candidata a la gubernatura de un año, 10 meses, 16 días.
No entiendo a los priistas.
La senadora con licencia -puede regresar a su escaño si pierde- habla de que los poblanos están hartos de temas en los que Marín fue el rey del barrio: opacidad, impunidad, soberbia.
(Nada dijo de la corrupción, por cierto, tema en el que nuestro personaje no se anduvo por las ramas, junto con otros que andaban por ahí pregonando "¡Blanca gobernadora!").
No entiendo a los priistas.
¿Por qué si Blanca Alcalá quería señalar los errores y los excesos del gobernador Rafael Moreno Valle no se atrevió a decir su nombre una sola vez? A lo más que llegó fue a decirle "huésped de Casa Puebla".
Para un primer discurso es un pésimo precedente.
"Pegarle" así al gobernador -a través de puras alusiones- es como aquél que tuitea en contra de alguien sin atreverse a arrobarlo.
No entiendo a los priistas.
Emilio Gamboa, a quien Kamel Nacif inmortalizó cuando le ordenó que frenara una ley que posibilitaría el juego en los hipódromos -"¡dale pa'trás, papá!"-, fue un ave de mal agüero para la candidata perdedora de Nuevo León, la conductora de televisión Ivonne Álvarez, a quien placeó abiertamente como lo hizo este domingo con Blanca Alcalá.
Si ya saben que da mala suerte para qué lo invitan.
No entiendo a las priistas.
En 2013, Ivonne Ortega, en su calidad de fallida secretaria general del CEN del PRI, anunció que Enrique Agüera le había ganado la Presidencia Municipal de Puebla a Tony Gali, quien terminó imponiéndose.
(De hecho, nunca dejó de estar arriba del exrector).
Esa pifia la alejó para siempre de Puebla.
Hoy estuvo de regreso, lejos ya de sus anuncios que provocaban pena ajena.
No entiendo a los priistas.
Todavía no deja de ser dirigente estatal del PRI pero el trato que recibió Ana Isabel Allende, de parte del equipo de Alcalá, fue de pésimo gusto.
Vea el hipócrita lector: la segregaron de la primera línea de la marcha, de los primeros lugares del presídium y de los sitios de honor en la comida.
Eso sí: frente a la virtual candidata alguien puso a quien todavía no rinde protesta como dirigente estatal: Ricardo Urzúa.
No entiendo a los priistas.
Mientras los priistas gobernaron Puebla no hubo obra pública importante ni políticas de desarrollo social que sacaran de la miseria a los poblanos.
Hubo, eso sí, muchos negocios y muchos nuevos ricos.
La corrupción se fue a vivir al tejado.
Varios de esos beneficiarios dijeron este domingo que están hasta la madre del gobierno del innombrable.
La traducción es pésima: quieren regresar al gobierno poblano para seguir saqueando como sólo ellos lo saben hacer.
¿En serio creen que los ciudadanos comunes y corrientes les tienen confianza a los Marín y compañía? No entiendo a los priistas.
Blanca Alcalá dijo que la deuda pública de Puebla está en sus máximos niveles históricos, pero la Secretaría de Hacienda se encarga de desmentirla cada vez que da a conocer los números de los estados más endeudados.
De hecho, la dependencia que encabeza Luis Videgaray ha puesto a Puebla entre los estados que más han abatido su deuda.
¿A quién creerle? No entiendo a los priistas.
No es gran problema.
Ellos tampoco entienden a los poblanos.
Pero eso es lo de menos.
