El Caballo Rojas del Panismo
La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía.
Templo Mayor de Reforma dio la clave: El PAN perdió la gubernatura de Colima porque Rafael Moreno Valle no operó.
También la perdió porque Jorge Luis Preciado se creyó invencible e intocable.
(La voz de Preciado, en las grabaciones de Beltrones, suena como la voz de Marín: ciertamente abyecta, morbosa, pervertida).
Ricardo Anaya creyó que podía ganar solo.
Otro grave error.
Los panistas -como los priistas- van al fracaso en la soledad.
Requieren aliados.
Aliados que ganen elecciones.
Aliados que sepan moverse en las aguas priistas, generalmente hediondas.
Los mejores operadores de la oposición vienen del PRI.
El Partido Comunista Mexicano fue durante muchos años la escuela de cuadros del partidazo.
Hoy el PRI es la escuela de la operación electoral de varios partidos de oposición, entre ellos el PAN.
Los expriistas son los únicos que se pueden enfrentar a la mafia del PRI.
Conocen sus mañas.
Han vivido en el vientre de la ballena.
Son Jonás y los desalienados.
El PRI gana cuando enfrente no tiene operadores electorales con experiencia.
Gana ante candidatos tan vulnerables como Jorge Luis Preciado.
El panista resultó más vulgar y obsceno que el Caballo Rojas o que Lalo el Mimo.
Esa invitación a abortar -doblada de orden inapelable- fue realmente siniestra.
Lo peor: el contraste de voces.
La de Preciado era como la de los pederastas que rondan a las menores de edad desde su posición de rectores de universidades o alcaldes de Puebla.
(Cualquier semejanza con los priistas del pasado reciente es mera coincidencia).
La voz de su novia era tan pretendidamente inocente que el contraste resultó fatal.
Voz cavernosa contra voz dulce.
Voz siniestra contra voz ingenua.
Anaya sabe ahora que para ganar elecciones requiere de una fuerza como de la que habló Reforma en Templo Mayor.
En Colima, el PRI fue a vacacionar.
Con ese candidato -sin sus aliados naturales-, cualquiera pierde.
Dios no les da alas a personajes tan vulgares como Preciado.
