Acuerdo de unidad, solo un buen paso hacia el registro
A Puerta Cerrada por Jorge Rodríguez Corona
"Firman priistas acuerdo de unidad por el futuro de Puebla".
Bajo ese título, el Comité Directivo Estatal del PRI, a cargo de Ana Isabel Allende Cano, mandó el comunicado que informaba de la reunión que ayer martes sostuvieron 11 priistas con Manlio Fabio Beltrones, su dirigente nacional, en la sede del CEN.
Siguiendo con la versión oficial del encuentro, que fue compartida por algunos de los participantes a la salida del edificio del partido en Insurgentes Norte, de la rebautizada Ciudad de México, la firma del acuerdo tuvo como propósitos principales acordar el registro de un candidato de unidad al gobierno del estado, una vez que sea emitida la convocatoria, y comprometer la suma de todos a quien resulte el elegido (o la elegida).
El primero de estos dos objetivos será fácil de concretar.
Enrique Doger Guerrero ya se alineó con la virtual designación de Blanca Alcalá Ruiz.
Y aunque Alberto Jiménez Merino y Javier López Zavala han expresado "en corto" su desacuerdo con la decisión del CEN, desaprovecharon el cónclave con su presidente nacional para hacerse escuchar y tratar de cambiar lo que desde principios de diciembre ha sido una unción cantada.
El resto de los presuntos contendientes no significan problema alguno para el PRI.
Unos, como Juan Carlos Lastiri Quirós y Víctor Giorgana Jiménez, porque ya se han sumado a la senadora, y otros, dicho sea con todo respeto, porque se anotaron nada más para ver qué sacaban de beneficio a la hora de las negociaciones.
Si no comparte mi punto de vista explíqueme usted que hacían en la reunión personajes como Jesús Morales Flores, Lucero Saldaña Pérez y Juan Manuel Vega Rayet, por ejemplo.
Por eso es sumamente probable que Blanca Alcalá no encuentre obstáculos para presentarse al registro del PRI como precandidata única y de unidad.
El problema vendrá cuando, desde la dirigencia del PRI, se quiera poner en marcha el segundo de los objetivos de la firma del "acuerdo de unidad por el futuro de Puebla".
Hacer cumplir el compromiso de los 10 "perdedores" para aportar tiempo, esfuerzo y capital político al ungido, será una tarea muy compleja, por no decir que imposible.
Salvo Lastiri, que tiene instrucciones directas de la titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga, para arropar a Alcalá, los otros aspirantes serán presas del enojo, los celos y, en el mejor de los casos, la indiferencia.
Es natural, no verán en la elección de 2016 la disputa de intereses propios y preferirán esperar hasta el 2018 para volver a competir por la candidatura de su partido, como si diera lo mismo contender en un escenario dominado por un gobierno emanado del PRI que en uno dominado por el PAN.
Blanca Alcalá será una candidata solitaria.
Ya debe saberlo.
Solitaria en cuanto al apoyo de los "Doger", los "Zavala", los "Morales" y otros más de los que firmaron el famoso acuerdo
Justo de ahí se deriva uno de los retos principales de su campaña: conseguir el respaldo efectivo y eficiente del Comité Ejecutivo Nacional tricolor y de la Secretaría de Gobernación de la administración federal, para encarar la contienda
En el equipo de enfrente, José Antonio Gali Fayad irá arropado por el morenovallismo en pleno, lo que incluye al PAN.
Sin aliados de esas características, Alcalá no tendrá mucho que hacer.
El pacto que ayer se firmó en la capital del país no le servirá a la virtual candidata para la elección.
Le servirá para llegar sin sobresaltos al día del registro en la sede del PRI.
Pero nada más.
@jorgerdzc
