¿Cambiar o no cambiar de dirigente?
A Puerta Cerrada por Jorge Rodríguez Corona
Frente a la ola de rumores, especulaciones y trascendidos que han surgido en torno a la definición del candidato del PRI al gobierno del estado, salta una interrogante: ¿Será de vital importancia quitar a Ana Isabel Allende Cano del Comité Directivo Estatal del partido? O dicho de otra forma: ¿Le convendrá al eventual abanderado el relevo de dirigente a unos cuantos meses, muy pocos, de la elección?
Por aquí se dio como buena la especie que pone a Blanca Alcalá Ruiz en la antesala de la candidatura y de inmediato brotaron comentarios acerca de la casi imperante necesidad de colocar un nuevo presidente en el PRI, uno diferente a la ex diputada federal por Ciudad Serdán.
Se entiende que así sea.
Por un lado, la candidata querrá tener a alguien de su entera confianza en las riendas del tricolor.
Y por otro, la escasa relación, por no decir mala, que tienen la senadora y la todavía lideresa del PRI lleva a pensar en un relevo obligado.
No obstante, más allá de las filias y fobias de Alcalá Ruiz, si es que se confirmara su elección en las semanas por venir, cambiar de caballo a media carrera podría no ser la mejor de las decisiones.
Ana Isabel rindió protesta en septiembre de 2014; lleva 15 meses al frente del partido.
En ese periodo, la presidenta del tricolor se ha dedicado a renovar a los dirigentes de los comités municipales del PRI, lo que le da un considerable nivel de ascendencia y autoridad sobre los nuevos representantes partidistas.
Por más eficiente que resultara el relevo, en caso de que se concretara, le tomaría tiempo conocer las estructuras para capitanearlas de manera exitosa en la contienda electoral.
Aquí es donde se prende la luz amarilla.
Quizá "tiempo" es lo que menos va a tener el tricolor para competirle a José Antonio Gali Fayad y al PAN el próximo año.
Cambiar dirigente conllevará riesgos, sin duda.
Pero tal vez esos riesgos valgan la pena frente a beneficios mayores.
Eso solo lo sabrá la senadora, que será quien tenga que pensarla dos o más veces antes de tomar una decisión al respecto, siempre y cuando -hay que hacer la necesaria e importante acotación-termine por ser la elegida en el PRI.
***
El más contento con el papel que asumirá Rosario Robles Berlanga en la campaña de 2016 en Puebla es Juan Carlos Lastiri Quirós.
El subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Sedatu podrá sacar provecho de la estrecha relación que mantiene su jefa con la senadora y que seguramente se fortalecerá aún más durante el proceso electoral.
Cuentan que la titular de la Sedatu será encomendada para apoyar al candidato(a) del PRI en asuntos de carácter político y que el enlace directo será el mismísimo Lastiri.
Eso ayudará al subsecretario, que tendrá en ese poder de intermediación la posibilidad de cosechar beneficios personales para el futuro.
"Hoy te doy, mañana me das", parecería ser la reflexión que acomodaría bien al quehacer político de Juan Carlos Lastiri en respaldo de Blanca Alcalá.
Y eso sumaría para la sucesión que en realidad le interesa al funcionario federal y ex dirigente del PRI: la del 2018.
@jorgerdzc
