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La Infame Turba no Piensa: Defeca (El Caso Ajalpan)

La Infame Turba no Piensa: Defeca (El Caso Ajalpan)

La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía

Los hechos no mienten: un video de 24 HORAS PUEBLA refleja la barbarie de las masas cuando se pierde el mínimo de coherencia.

No hay diálogo entre desiguales: los gritos de muchos siempre se imponen a las palabras de uno solo.

Es una vieja película que ya vimos.

El interrogatorio de algunos pobladores de Ajalpan sobrepasa el umbral de lo policiaco.

Rebasa todo delirio.

La trama no tiene pierde: un nutrido grupo de pobladores de Ajalpan interroga a Rey David, uno de los encuestadores que fue linchado la noche del lunes.

"¿Dónde están los niños?", le preguntan una y otra vez.

Hasta el cansando.

Él, con el rostro cubierto de sangre -humillado, vencido, como un personaje de novela rusa- sólo acierta a decir que no sabe y que no ha secuestrado a nadie.

La turba -la infame- se indigna.

Se oyen gritos en off que piden que lo maten de una vez.

Hay golpes con una varilla que aparece a cuadro en un improvisado video filmado por un más improvisado camarógrafo.

La turba insiste.

Y más que preguntar, asiente: "¡Te van a matar, hijo de tu puta madre! ¿Dónde están?".

Una voz, otra, siempre distinta, le advierte amenazante: "¡Te vamos a hacer como al otro, te vamos a quemar!".

El hombre no acierta a decir nada.

Balbucea.

Susurra.

Su respiración es la de un toro en el umbral de la muerte.

-¿Prefieres salvar a otros perros y morirte tú, idiota?- grita el comisario improvisado. -No-alcanza a decir el joven metido en sus sollozos.

La turba no entiende razones. Quiere escuchar lo que considera que es la verdad única.

Quiere oír que el personaje apaleado -humillado y vencido como en una novela mexicana- admita que él y su hermano son secuestradores y que están en esa tierra del priismo ancestral para robar y matar niños: para comérselos vivos: para ultrajar lo que se atraviese a su paso.

Bufa la turba: la infame turba. Y sobrevienen más golpes y amenazas.

-¿Y tú de dónde eres? -pregunta un segundo verdugo. -Distrito Federal -musita el joven lleno de sangre.

Y surge el odio infinitesimal a los chilangos: a esos que siendo del centro del país son vistos como extranjeros: como parias: "¿Distrito Federal? Ira. Pinche mexicano guango".

Eso exacerba aún más a la masa anónima, oculta por el ojo del camarógrafo que filma un capítulo más de la barbarie mexicana que asuela al país entero.

Esa barbarie que tocó suelo con la palabra Ayotzinapa.

"¡Si no hablaste vamos a matar, puto!", advierte esa segunda voz que raspa como un serrucho en mal estado.

Y vuelven a lo mismo: "¿Cuántos niños has robado?". La turba quiere escuchar que el sedicente encuestador es un secuestrador.

No hay de otra sopa para ellos. O escupes o escupes.