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El origen del caos

El origen del caos

Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales 

Los cierres de administración tradicionalmente suelen ser complicados en todos los niveles.

El gobernante en turno a partir de su quinto año comienza a perder poder, el cual tradicionalmente pasaba a manos del ungido para seguir el proyecto, el “delfín” pues, el heredero, la figura emblemática a la cual se le transmitía el control de las cosas.

Esto generalmente ocurría cuando el presidente de la República en turno, designaba entre su grupo de amigos, al personaje que se iba a hacer cargo de la respectiva entidad, sin importar si era originario o no del lugar y cuáles eran sus raíces.

Así sucedió cuando Alfredo Toxqui por órdenes superiores entregó la candidatura del entonces todo poderoso partidazo a Guillermo Jiménez Morales, también así lo hizo este último cuando recibió la llamada de Miguel de la Madrid, quien había decidido que su amigo, Mariano Piña Olaya fuera el gobernador de Puebla, lo mismo hizo Piña con Manuel Bartlett quien llegó a la entidad como encargado de la coordinación sur-sureste del entonces programa de Solidaridad, el cual casualmente incluía al estado de Puebla.

Una vez surgido el candidato, el gobernador en turno comenzaba a perder el poder, así lo dictaban los cánones (reglas no escritas). Así también actuó Bartlett cuando el 24 de mayo su candidato José Luis Flores Hernández cayó derrotado ante Melquiades Morales Flores, a partir de esa fecha Bartlett dejó de brillar y todo se arreglaba en la Casa de las Fuentes y no en Casa Puebla.

Con la sapiencia que lo caracteriza el propio Melquiades se hizo a un lado cuando la designación recayó en manos de Mario Marín Torres, ya no había presidente de la República, la decisión estaba solo en manos del propio mandatario quien se inclinó ante el mixteco.

Marín rompió las reglas del priismo ya que designó a su candidato en la figura de Javier López Zavala, lo cual era su potestad, pero no le entregó el poder, la unción no fue acompañada con la entrega de las decisiones, facultad que Marín quiso seguir disfrutando.

Esto ocasionó un profundo caos al interior de las huestes del tricolor, Javier no tenía el poder de hacer acuerdos y ofrecer posiciones a sus adversarios, el mejor testigo de todo esto es el hoy aspirante Enrique Doger Guerrero, quien negoción con López la entrega de la candidatura de la presidencia municipal de Puebla a cambio de su apoyo, lo cual no avaló Marín, quien en múltiples ocasiones amenazó a Javier con “enfermarlo” como lo recomendaban, Valentín Meneses, Mario Montero y compañía.

Celebre fue la reunión realizada entre López Zavala, Doger e Ignacio Mier, en dónde el entonces candidato del PRI a la gubernatura les informó que Marín había rechazado el acuerdo. Ignacio Mier director general del periódico Cambio, le dijo al priista – “¿Estás seguro de que eres el candidato de Marín?

Lo que Zavala amaraba en el día, Meneses y Montero lo destruían por la noche, celebre fue también la reunión organizada por el Vale en un rancho cercano a la zona de san José Chiapa, en donde el hermano adoptivo del gobernador Marín, junto con un grupo de empresarios y el rector de la UAP, Enrique Agüera le sugirieron a Marín que mejor hiciera un cambio de candidato porque iban a perder. Esta demás decir que Marín, los mandó al diablo ¿Por qué? Esa es una pregunta a la cual 6 años después aun no le encuentro respuesta.

La selección de candidatos a las presidencias municipales y diputaciones, las realizó de manera directa el propio Marín, quien dejó que algunos personajes cercanos a él, incluso vendieran en 5 millones de pesos las nominaciones ante la impotencia de Zavala, que solo veía y callaba.

El equipo de comunicación, los asesores, la toma real de decisiones las realizaba el mandatario estatal y no el grupo de leales a Javier, con los resultados de todos ya conocidos.

Los principales golpes y filtraciones en contra de la campaña zavalista vinieron del equipo de “leales” a Marín, el Chirimoya que se ve hace buenos trabajos, Valentín, Montero, Gerardo Pérez Salazar y una buena parte de la estructura marinista operaron en contra, solo apoyó en los hechos a Javier su tocayo, Javier García Ramírez, quien pago muy caro su respaldo.

La teoría del caos la genera el propio gobernador en turno o mandatario, cuando haciendo caso a su naturaleza humana, se resiste a la entrega del poder.