De que se quejan los panistas
Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales
A unos cuantos días de que se lleve a cabo la elección de la nueva dirigencia del PAN, surgen las voces que se quejan de que el morenovallismo les arrebató su partido, que se lo quito de las manos.
Como Magdalenas lloran por los rincones, incapaces de comprender que así fue como la anterior generación, la de Fraile y Ana Teresa, (ahora ya fuera del PAN) se hizo del control del albiazul en Puebla, arrebatándoselo a sus antecesores, Teodoro Ortega y Rosalía Ramírez Moctezuma.
Mi compañero y cómplice Rafael Quiroz Corona, indirectamente me alentó a reflexionar sobre el tema, luego de que leí su columna “Cuarto de Guerra” del pasado lunes titulada “La encrucijada del PAN”, la cual versa sobre la transformación ideológica o más bien mutación que ha experimentado el panismo.
El año de 1983 marca un antes y un después dentro del panismo poblano, la elección a presidente municipal de la capital, enciende la participación de un grupo de ciudadanos ligados a los organismo de extrema derecha poblana como el DIAHC y la Cívica Femenina.
Un empresario con perfil ciudadano, Ricardo Villa Escalera, se decide a participar en política.
Quienes conocieron a Villa Escalera en sus años de gloria, lo describen como un antecedente de lo que hoy es el Bronco y un Emilio Maurer, un tipo ciudadano, echado para adelante y carismático.
Como ya lo he multicitado, Villa Escalera venció en las urnas a Jorge Murat Macluff quien venía de ser el titular de la secretaría de Finanzas dentro de la administración de Guillermo Jiménez Morales y era su “delfín”.
Desafortunadamente para la causa de Villa Escalera y del PAN, un fraude de magnitudes mayores operado por el entonces dirigente estatal del PRI, Melquiades Morales Flores, privó del triunfo al empresario y la albiazul.
Grandes fueron las manifestaciones de repudio en contra del fraude electoral cometido en Puebla, la resistencia civil convocada por Villa Escalera, duró meses. Entre los jóvenes que destacaban por su activismo se encontraba Francisco Fraile García, quien a su vez invitó a sumarse a las filas de la resistencia y del panismo a una entonces ama de casa originaría de Guanajuato, de bella figura y gran atractivo, Ana Teresa Aranda Orozco.
Ese es el origen del grupo que a inicios de los noventas, con el apoyo del Yunque, tomó por asalto al PAN en Puebla, para hacerse del control de este instituto político y hacerse del control de la obra pública en Puebla, para beneficio de las familias custodias y principalmente del santón, José Antonio Quintana Fernández, líder moral y real de la secta de ultra derecha.
A inicio de los noventas, Fraile toma por asalto al PAN y hace a un lado al grupo de los llamados “Foristas”, que eran encabezados por Teodoro Ortega y su esposa, Rosalía Ramírez.
A Fraile y su grupo se les conoce como “neopanistas”. Con Paco arriba toda una generación que se hace del control del PAN, el llamado “Pastor”, había llevado a cabo una labor intensa de reclutamiento de jóvenes estudiantes tanto de la UPAEP como de la UAP, los cuales después fueron llamados “Los cachorros”, entre ellos destacan, Ángel Alonso Díaz Caneja, Juan Carlos Espina, el exedil capitalino, Eduardo Rivera Pérez, Fernando López Rojas, Roberto Grajales, Verónica Sánchez Agis, Marisa Ortiz, Angélica Ramírez Luna, entre otros.
Los que hoy se rasgan las vestiduras por la supuesta exclusión de “cuadros representativos” y por la aplicación de la “ley del garrote”, olvidan que Fraile expulsó del PAN luego de abrir sendos proceso en contra de Teodoro Ortega, Rosalía Ramírez, Pedro Soto Dorante y Alejandro Cañedo Benítez. A los dos primeros, se les acusó de haber recibido concesiones de taxis, de parte del entonces gobernador de Puebla, Mariano Piña Olaya. “El que a hierro mata a hierro muere” y “Quien las hace no las conciente”. Los derrotados, se van del PAN y fundan el desparecido partido Foro de Cambio Democrático.
La irrupción en 1995 del empresario Gabriel Hinojosa Rivero y su inesperada victoria en ese año, que lo convierte en el primer panista en ganar una elección de presidente municipal constituye un peligro para quienes dominaban al PAN, fueron los mismos panistas quienes dinamitaron a Hinojosa, cuyo triunfo amenazaba el “status quo” reinante.
Años después la historia se repetirá con el hijo rebelde, el segundo presidente municipal panista en la historia de Puebla, Luis Eduardo del Sagrado Corazón de Jesús Paredes Moctezuma, devorado también por sus propios correligionarios, sus ambiciones personales y sus errores.
Roberto Ruiz Esparza toda una promesa electoral, exfutbolista y excapitán del Puebla de la Franja, también pagó el precio de ir en contra de los grupos dominantes de las sagradas familias y el Yunque.
Así pues quienes hoy se quejan, se olvidaron ya de la historia del panismo poblano, la irrupción del hoy gobernador Rafael Moreno Valle dentro de la vida de Acción Nacional, constituye un parte aguas, después de todo él le enseñó al panismo a ganar elecciones y se los comió antes de que fuera devorado.
