Tres Mentiras de la Prensa Poblana
La Quinta Columna Mario Alberto Mejía
Dice la regla: cuando un periodista no tiene información, inventa.
Esto viene a cuento porque en los últimos días fui testigo presencial de tres gazapos que marcarán seguramente a quienes los pergeñaron.
No podía ser de otra manera.
Y los comparto con el hipócrita lector:
Primer gazapo:
Un diario local aseguró que Juan Carlos Lastiri había sido ratificado como subsecretario de la Secretaría de Desarrollo Social pese a que el presidente Peña Nieto envió a su jefa a una posición infinitamente menor a la que tenía.
La “jefa” citada es Rosario Robles Berlanga.
Según el diario, el nuevo titular de la SEDESO, José Antonio Meade, le había pedido a Lastiri que se quedara al frente de la Subsecretaría y, en consecuencia, de la Cruzada contra el Hambre.
(Ese mismo diario publicó hace unos meses que Lastiri ya era un cadáver político una vez que su mentor político –Jorge Márquez, Oficial Mayor de Gobernación federal– había sido enviado a contender a una diputación federal por un distrito de Tulancingo, Hidalgo. La noticia cayó por su propio pie: ni Márquez había salido de la secretaría de su amigo Osorio Chong, ni Lastiri había caído en desgracia. Como suele suceder: el diario no ofreció disculpa alguna por el gazapo).
Este martes, a través de un dolorido tuit que más parecía una esquela, Lastiri anunció su lamentable deceso burocrático con estas palabras: “Comparto q he presentado mi renuncia al cargo de Subsecretario de @SEDESOL_mx agradezco a @EPN @Rosario_Robles_ @JoseAMeadeK su confianza”.
El finado ya trabaja donde su jefa y el diario, faltaba más, no ofrecerá disculpa alguna por su nueva pifia.
Otro diario local publicó que la mismísima Rosario Robles era toda una súper secretaria a pesar de su caída de la burocracia dorada y que como tal –como súper secretaria– había sido enviada por el presidente Peña Nieto a poner orden en la Puebla del gobernador Moreno Valle.
(Hay que decir que la “súper secretaria” pasó de ser titular de una Súper Secretaría A –bastante generosa en materia de pobres y de recursos económicos– a titular de un modesta Secretaría B –a la que había sido enviado en calidad de paria el ex procurador Murillo Karam por el tema de Ayotzinapa).
Dicho diario insistió que la “súper secretaria” era una reconocida “mapache electoral” y que estaba lista para desviar recursos en aras de que su nuevo partido –el PRI– arrasara en 2016.
(No lo dijo textualmente, pero lo sugirió).
Es claro que el editor de dicho diario no sabía lo que en realidad había ocurrido con la “Súper Secretaria”.
Quien sí lo supo fue el editor del Reforma.
Vea el hipócrita lector lo que publicó este martes la columna Templo Mayor de dicho diario:
“VAYA que en política la forma es fondo.
“QUIEN no lo crea que le pregunte al equipo de José Antonio Meade que se quedó con cara de what a la hora de ejecutar la parte que les tocaba en los enroques en el gabinete.
“EL EX CANCILLER le entregó personalmente la oficina a Claudia Ruiz Massieu, la presentó con miembros del Servicio Exterior y se ocupó de armar una transición ordenada.
“PERO cuando llegó a la Sedesol lo recibieron con la noticia de que la ex titular de esa secretaría, Rosario Robles, ya se había ido a la Sedatu… y sin decir adiós.
“ASÍ ES QUE a Meade le tocó correr el proceso con un subsecretario y el Oficial Mayor.
“POR LO VISTO, el semblante serio de la ex perredista en el acto en que se anunciaron los cambios en Los Pinos no era por lo solemne del momento, sino por la muina que traía por la mudanza”.
Hasta aquí la incómoda cita.
¿A quién le cree el lector?
¿A Reforma o al diario local que jura que la damnificada es una feliz súper secretaria?
¿Ofrecerán disculpas?
Faltaba menos.
La última de las tres:
En su cuenta de Twiter, este último diario aseguró que en la construcción de “Barroco, Museo Internacional” el gobierno de Moreno Valle se gastaría “8 mil millones de pesos”.
Y calificó el gasto como excesivamente suntuoso.
Y con justa razón.
Sólo un problema hubo: el monto real será de mil 200 millones.
El editor quizás se confundió con el monto del nuevo avión presidencial de Peña Nieto, mismo que costó –ese sí– 8 mil millones de pesos, más los gastos del hangar cuyo constructor fue el mismísimo dueño de la impresentable empresa “Higa”: la misma de la Casa Blanca de Las Lomas.
La mentira empieza, sí, donde la verdad termina.
O como diría el clásico: “Si no tienes información, inventa impunemente”.
