El Fracaso de Ana Tere y Lalo Rivera en la Elección Panista
El Distrito 3 con cabecera en Teziutlán fue el que más votos le dio a Ricardo Anaya en Puebla: mil 683 contra 185 de Javier Corral.
En otras palabras: el virtual dirigente del CEN del PAN ganó en el distrito de Juan Pablo Piña Kurzcyn 9 a 1.
Una contundencia similar a la que el hoy diputado federal electo puso en práctica en junio pasado frente a la priista Nancy de la Sierra de Espinosa.
Hay que decir que la fuerza de Ana Teresa Aranda y compañía (Espina, Mondragón, Micalco, Lalo Rivera, Etc.) quedó reducida a cero.
Y es que mientras Anaya se embolsó en Puebla 18 mil 595 votos, el senador Corral sólo obtuvo 3,374.
Ufff.
Cinco a uno.
La fuerza de Ana Tere y sus amigos quedó demostrada: 145 votos en el distrito 6 con cabecera en la ciudad capital.
171 en el 9.
178 en el 11.
Y 143 en el 12.
En esos distritos la fuerza de Anaya fue evidente: 839, 865, 938 y mil 14, respectivamente.
En entrevista con Carmen Aristegui el propio Corral reconoció que no fue capaz de sumar a las bases.
Exacto.
Sólo convocó a los resentidos de siempre.
Todos los conocemos.
Bartlett y las Palmaditas con Gamboa. Algunos lectores no quisieron entender el sentido de mi más reciente entrega sobre Manuel Bartlett Díaz.
Seré concreto: el problema del senador del PT-Morena es que él sí presume -a diferencia de Emilio Gamboa, "hermanito" de Manlio Fabio Beltrones- que su lucha es por los que menos tienen y por la democratización del país.
Una forma de democratizarlo sería, por ejemplo, que senadores como él, que además encabeza una bancada, no se presten a las millonarias prebendas que les dan.
Y más: que hagan públicos los intentos de soborno -no se puede entender de otra manera- que les dan en forma de dádiva graciosa.
¿Con qué cara el "demócrata" Bartlett habla en contra de la mafia en el poder si él mismo con sus actitudes se ha beneficiado de la misma? No puede.
No quiere.
No se le da la gana.
La reportera Claudia Guerrero, del diario Reforma, ha escrito que las millonarias dádivas que Bartlett y los suyos han recibido en el Senado de la República son tan informales que no han entregado facturas a cambio.
Para nada.
Recibos simples sin valor fiscal son los que dan a cambio de esas asignaciones.
En otras palabras: el senador Bartlett ha recibido lo que se conoce en el argot financiero como dinero "black".
Black, faltaba más, por negro.
Dice Claudia Guerrero: "Éstos son algunos usos que los senadores deben dar a las partidas (discrecionales), pero la opacidad impide conocer el destino que les dan: Consultorías, estudios, investigaciones y asesorías.
"Personal de los grupos parlamentarios. "Comunicación social.
"Impresión y publicación de informes.
"Viajes y reuniones".
Dice la reportera de Reforma que en los últimos meses se ha visto un crecimiento inusitado de "asesores", contratados, faltaba menos, con ese dinero "black".
De 382 que había en el Senado hay ahora 813.
Varias sorpresas se llevará el hipócrita lector cuando se entere de quiénes están en la nómina de Bartlett en calidad de asesores.
Hay hasta priistas.
Pero esa es otra historia.
¿Cómo olvidar las primeras semanas de Bartlett en el Senado? Entraba al Salón de Sesiones con cara de "qué asco" y no se dignaba a saludar de mano a Emilio Gamboa, a quien sigue acusando de una vieja frustración relacionada con su intentona de ser candidato del PRI a la Presidencia de la República en 1988.
Bartlett se sentaba en su escaño, escribía nutridos renglones, pedía la palabra, subía a la tribuna, laceraba a sus contrarios y regresaba a seguir llenando tarjetas y libretas.
Así, pues, todos los días de sesión.
En las reuniones de la Junta de Coordinación Política casi no hablaba.
Y cuando lo hacía era para reprochar toda clase de temas.
Los días pasaron y Bartlett se fue relajando.
Sobre todo cuando empezaron a fluir las primeras asignaciones discrecionales: esas que toma a cambio de un recibo simple sin valor fiscal.
Se fue poniendo ligerito, cooperador, amable.
Y hasta palmadas en la espalda se reparte ahora con su odiado Emilio Gamboa.
Lo que hay que ver.
