Bartlett y sus Colegas: Todos Puercos, Todos Trompudos
La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía
Que Emilio Gamboa, “hermanito” confeso de Manlio Fabio Beltrones, desayune en el Lipp, coma en el Pujol y cene en el Palm no es ninguna novedad.
Nada extraño.
Después de todo, el señor Gamboa, líder a la sazón del Senado de la República, es un consumado bon vivant desde los tiempos en que administraba la perilla que conducía al privado de Miguel de la Madrid, al que sirvió como poderoso secretario particular a lo largo de un sexenio.
Lo raro, lo extraño, es que un colega suyo que detesta a los burgueses mexicanos haga lo mismo que él y goce de las mismas prebendas y similares canonjías amparándose en la discrecionalidad bajo la que se mueve la mafia en el poder.
Me refiero –el hipócrita lector ya habrá adivinado– al demócrata consumado que vive y cobra bajo la apariencia y el ceño fruncido de Manuel Bartlett Díaz.
A partir de sendos reportajes de Claudia Guerrero, del diario Reforma, “Monsieur” Bartlett vive como los burgueses panzones que tanto dice detestar y contribuye a gastar discrecionalmente, al igual que sus colegas senadores, 4 mil millones de pesos.
Además, faltaba más, de su dieta, de sus viáticos de viaje, de sus comidas y de su gasolina.
Dicha cantidad es, al decir de la reportera, “casi equivalente a un año del presupuesto total de la Cámara alta”.
Pero el senador respetadísimo por Andrés Manuel López Obrador, padre moral de los pobres y los jodidos de México, no dice nada.
Ni una palabra chista.
No denuncia nada en la tribuna del Senado.
Y es que él mismo es beneficiario de ese pastel brutal que se consume a diario entre los suyos.
Claudia Guerrero reveló hace algunos días que dicho gasto se entrega directamente a las bancadas para su operación y que su manejo es discrecional, una vez que la “comprobación carece de controles”. Bartlett, pues, como líder de su minúscula bancada es uno de los que más recibe.
La reportera Leticia Robles de la Rosa, del diario Excélsior, también documentó este desfalco consentido y reveló a fines de junio de este año que el segundo grupo parlamentario más costoso, después del PRI, es nada menos que el Partido del Trabajo, cuyo líder es “Monsieur” Bartlett, “porque en ese semestre obtuvo 11 millones 970 mil 720 pesos, que distribuido entre sus seis integrantes implicó un
total de un millón 995 mil 120 pesos y al mes significó un presupuesto de 332 mil 520 pesos por cada integrante”.
El hipócrita lector puede asombrarse si lo desea: asombrarse y leer de nuevo: asombrarse, leer de nuevo y exclamar “¡carajo!”.
No es para menos.
Y es que en este “robo legal” van de la mano los hijos de López Obrador en el Senado y sus odiados PRI, PAN, Verde y PRD.
Todos juntos como en la canción de Cri Crí.
Todos puercos, todos trompudos.
