Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 24°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

Inamovible ambulantaje en hospitales

Inamovible ambulantaje en hospitales

Puestos de comida continúan instalándose a menos de 100 metros de sus entradas

Sigue invasión de ambulantes en hospitales

Con la venia o no del Ayuntamiento de Puebla, vendedores ambulantes continúan invadiendo las inmediaciones de los hospitales de la capital sin respetar la normativa que establece una distancia mínima de 100 metros entre estos centros y los puestos de carnitas, tacos o jugos.

Las vallas que rodean el Hospital General Regional 36 IMSS San Alejandro no sirven únicamente para garantizar la seguridad. Colgadas desde estos barrotes, se suspenden varias lonas que protegen las quesadillas, tacos de canasta y cocteles de frutas de las inclemencias del tiempo.

Comida no es el único producto que se puede encontrar en los alrededores de este centro sanitario. Toallitas higiénicas, zapatos o pañales son otros de los objetos que avivan la competencia entre el ambulantaje y los comercios formales.

Sentados sobre improvisadas sillas, trabajadores y familiares de pacientes interrumpen el tránsito peatonal. Los poblanos que llegan a pie deben rodear varios comales para poder acceder a la entrada del hospital.

Más allá de la variedad de antojitos ofrecidos, la imagen resulta ya familiar. Al menos desde 2013, los ambulantes permanecen inamovibles frente al centro hospitalario. En julio de ese año el entonces secretario de Gobernación municipal, Eduardo Alcántara, anunció que el Ayuntamiento de Puebla procedería con el desalojo de los ambulantes, con el fin de "liberar las zonas peatonales y permitir que la gente pueda transitar libremente". Hasta ahora, no se ha cumplido.

Después, en julio de 2014, el siguiente titular de Gobernación municipal, Guillermo Aréchiga Santamaría se negó a brindar ni- plazo para reubicar a los vendedores que se nutren de la entrada y salida de los hospitales, aunque afirmó que harían operativos con prontitud. Casi un año después, el pasado abril, Manuel Castañeda Rodríguez, su sucesor, garantizó que no habría tolerancia para el regreso de ambulantes retirados temporalmente de las inmediaciones del hospital general de Zona 20 IMSS La Margarita.

La última promesa llegó de parte de Mario Rincón González, quien ocupa este cargo en la actualidad. Sin plazos, el ex secretario de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial (SDRSOT) ofreció nuevamente reducir el ambulantaje.

CON "PATROCINIO" DEL AYUNTAMIENTO, EN SAN JOSÉ Y LA MARGARITA.

Este panorama se repite también en el Hospital General de Zona 20 IMSS La Margarita y en el hospital IMSS San José. En ambos casos, además, algunos puestos ambulantes aparecían enarbolados con lonas alusivas al Ayuntamiento capitalino, como muestra de la tolerancia existente hacia la organización Doroteo Arango, cuyos integrantes administran parte de estos comercios.

De las siete sombrillas ubicadas en la banqueta que rodea al centro de San José, dos mostraban la leyenda oficial. En La Margarita, la proporción aumentó hasta cinco de los ocho stands existentes. Frutas, papas, tacos e incluso copias, eran comercializadas bajo el amparo de este título a unos pocos metros de la entrada de pacientes.

Esta presencia de ambulantes contraviene sin embargo la reforma de la Ley estatal de Salud que restringe su actividad a menos de 100 metros de distancia. "(...) Tomando en cuenta que el riesgo de la salud es aún mayor cuando el comercio informal se ejerce en la periferia de las Unidades Aplicativas del Sector Salud, debe establecerse la prohibición de ubicarse en un perímetro de cien metros a la redonda de los centros de salud, clínicas y hospitales de los integrantes del Sistema Estatal de Salud", se puede leer precisamente en el texto de la iniciativa promovida por el Gobierno estatal.

CONTRASTE ENTRE HOSPITALES GENERALES DEL NORTE Y DEL SUR.

Una hilera de basura en la banqueta anticipaba la presencia de puestos informales en el Hospital General del Sur. Copias de documentos, quesadillas, mole poblano y ropa de bebé son algunos de los artículos que pueden consumirse a unos pocos metros del edificio, sin necesidad de pisar un comercio formal.

El bullicio creado por los clientes repercutía también en caos vial de la zona. Mientras muchos vehículos intentaban avanzar por las vías aledañas al hospital, los comerciantes aprovechaban para "cantar" las virtudes de sus productos.

En el Hospital General del Norte, en contraste, ni vehículos ni ambulantes interrumpían el flujo de pacientes. Sólo un pequeño stand móvil de venta de refrescos se atrevía a vender frente al edificio.