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Cárceles locales, vulnerables a la fuga de presos

Cárceles locales, vulnerables a la fuga de presos

El penal de Tepeaca con reos peligrosos, sus muros colindan con la alcaldía

Con hacinamiento, 77% de penitenciarias que se construyeron hace 2 siglos

En Huejotzingo con una madera hicieron un boquete para escapar

Penales edificados en el siglo XIX

-Construidos de adobe y cal el 77% de los Ceresos.

-De los 22 centros penitenciarios del estado, 17 de ellos se encuentran en presidencias o en inmuebles antiguos.

El penal de Tepeaca ha tenido delincuentes de alta peligrosidad, que han dicho ser del grupo delictivo de los "Zetas". El reclusorio fue construido de adobe y puesto en operación en el siglo XIX. Una barda lo separa de la calle y otra pared de la oficina del presidente municipal, además es la cárcel con mayor sobrepoblación del estado de Puebla.

El 77% de las cárceles del estado fueron construidas a principios del siglo XIX, están hechos de adobe y calicanto, son edificios históricos rodeados de oficinas públicas y de escuelas, los inmuebles fueron absorbidos por la mancha urbana, según los archivos históricos de los sitios y el Diagnostico Estatal de Supervisión Penitenciaria 2014 de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

De los 22 centros penitenciarios, sin contar el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes, que existen en Puebla, 17 se encuentran en las presidencias municipales o en inmuebles viejos que no fueron construidos como cárceles y en los que hay internos que enfrentan los delitos de secuestro y homicidio. La de Zacatlán es una de ellas, donde el pasado mes de julio se fugó un reo, el mismo día que lo hizo Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera del reclusorio del Altiplano.

En los penales de Huejotzingo, Zacatlán, San Pedro Cholula y Chignahuapan se presentaron los hechos más recientes de boquetes y fugas de reos.

En marzo de 2015, del taller de carpintería del penal de Huejotzingo, tres sujetos robaron un pedazo de madera, la llevaron hasta la celda de castigo en donde estaban confinados, ahí hicieron un boquete de aproximadamente 30 centímetros en la pared que colinda con una estancia infantil y por ahí escaparon.

Los reos rasparon las paredes de adobe, tierra comprimida pegada con cal, de este inmueble construido aproximadamente en 1890 y que era una cárcel preventiva en donde se albergaba a delincuentes de bajo perfil criminal, narró a Milenio Puebla el director de Gobernación Municipal de Huejotzingo, Mario Mendieta Lozada.

Explicó que áreas como el registro civil, la escalera principal del Palacio Municipal y la oficina del edil colindan con el dormitorio principal del Cereso.

Desde 1990 incrementó el número de internos. Por esa década el sitio tenía 120 internos y el Cereso ya estaba al 100% de su capacidad, actualmente 344 reos son hombres y 19 mujeres, según reportes de la administración municipal.

En el Cereso de Huejotzingo se alberga a delincuentes cada vez más peligrosos, asaltantes de carreteras, homicidas, secuestradores; aproximadamente el 50% son originarios del Distrito Federal, 30% del Estado de México, 10% de San Martín Texmelucan y el resto de Huejotzingo y otros municipios de la región.

El 13 de julio, el mismo día que el capo más buscado del mundo, Joaquín "El Chapo" Guzmán escapaba por un sofisticado túnel construido debajo de la prisión de máxima seguridad del Altiplano, en el municipio de Zacatlán bastó una soga para que el presunto homicida, Otilio Jiménez Rebollo, escapara de la prisión a la que entró en enero pasado.

El hombre se deslizó por una esquina del penal que colinda con la presidencia municipal, las autoridades penitenciarias tardaron 24 horas en darse cuenta que el interno había escapado.

Tras la fuga, el edil del Zacatlán, Marco Flores Morales, señaló que el inmuebles data del siglo XIX, el cual no está diseñado para ser una cárcel y que se encuentra rebasado debido a la sobrepoblación que existe en el centro penitenciario, que en un principio fue concebido para 100 internos.

El 27 de noviembre a 11 internos les bastaron unas horas para hacer un boquete en la pared, del penal de San Pedro Cholula, que originalmente fue construido para hospital.

El inmueble está ubicado a escasas calles de la gran pirámide de Cholula y a una calle de la Presidencia municipal.

El lugar fue habilitado como cárcel cuando fue rebasada la cárcel municipal que también estuvo dentro de la presidencia.

René Ángel Huerta Ramales, cronista de la ciudad de Tepeaca, narró que la cárcel de dicho municipio, tiene una historia de más de 200 años. En 1892 los reclusos de la época fueron trasladados a ese inmueble.

Explicó que la mayoría de los detenidos habían cometido delitos como abigeato, homicidio y robo, además de que la estructura del inmueble es muy débil a pesar de las modificaciones que se han hecho.

"Las condiciones se han ido adecuando, porque la mayoría de los edificios del siglo XVII y XIV eran de adobe de calicanto, se han reforzado con ladrillo y se han implementado otras medidas".

El inmueble tenía una capacidad para albergar entre 80 y 100 internos, actualmente tiene una sobre población superior al 300%, entre 100 y 120 de estos internos están ligados a la delincuencia organizada, reconoció el director del penal, Jesús Herrera Moreno, en una entrevista a este medio el año pasado.

El Cereso de Tepeaca colinda con la comandancia de la Policía Municipal, la oficina del presidente municipal y otras oficinas de trámites administrativos.

El 3 de febrero se registró un motín e intentó de fuga en el penal de Tepeaca, ante la situación de emergencia, el primer cuadro de la ciudad fue bloqueado a la circulación.

La historia se repite en el caso del municipio de Atlixco, en donde el Centro de Reinserción Social se encuentra en el mismo edificio que la Presidencia municipal, la entrada principal da al zócalo de la ciudad.

La construcción del inmueble data de entre los siglos XVII y XIX, fue inaugurado oficialmente el 1 de febrero de 1908 y como las construcciones de esa época, su construcción está hecha de adobe.

En Izúcar de Matamoros el penal es un inmueble histórico, ya que su construcción data del siglo XVI y es de estilo colonial, hasta la administración pasada, a cargo de Filiberto Guevara, el Cereso estuvo dentro de las instalaciones de la Presidencia municipal.

El Cereso se encuentra en el mismo inmueble de la biblioteca municipal, por las escaleras de acceso al inmuebles hay dos ventanas por las cuales si alguien se asoma recibe insultos por parte de los internos o peticiones para que les arrojen dinero, cigarrillo o cualquier artículo.

El centro penitenciario de Acatlán de Osorio también se ubica en el mismo inmueble que la Presidencia municipal, su fecha de creación es de 1836.

La comuna de Chiautla de Tapia también tiene en el centro de la localidad al penal, un muro divide las oficinas administrativas de los internos.

El 17 de septiembre de 2010 escaparon ocho personas del penal de Chignahuapan, sólo cuatro recapturados en cuestión de minutos llegaron a la central camionera para salir del municipio, aprovecharon que una reclusa fue sacada del lugar porque iba a dar a luz, por lo que sólo quedaron dos custodios para todo el penal.

De acuerdo con información histórica consultada, la construcción del Palacio municipal se inició en 1902, después de 20 años que la construcción estuvo detenida.

En Libres la situación es similar, el Palacio municipal, construido en la época colonial, se ubica en el mismo espacio que el Centro de Reinserción Social, sólo una barda divide las oficinas administrativas del internos y de una preparatoria de la UAP.

En el municipio de Tecamachalco la Presidencia municipal y el Cereso sólo están separados por una calle, tiendas negocios y escuelas lo rodean.

En Tecali de Herrera una iglesia de la época colonial custodia a los internos, que habitan sin contratiempos, ya que ese inmueble no presenta sobrepoblación, lo que hace que las medidas de seguridad sean relajadas.

En un recorrido hecho por Milenio Puebla fue posible constatar como los internos jugaban futbol en el patio central, un custodio con un equipo de sonido era el narrador del encuentro.

Quien quiera ingresar al inmuebles sólo tiene que dejar sus pertenecías en un escritorio viejo, la revisión se hace en un cuarto improvisado con cobijas viejas y sólo hay dos custodios en el lugar.

En el municipio de Tetela de Ocampo el Cereso se ubica en el mismo inmueble que la Presidencia municipal, se construyó en el siglo XIX.

En ese mismo lugar se encuentra las oficinas administrativas, la comandancia de la Policía y el museo "Los Tres Juanes".

En el municipio de Teziutlán el penal se ubica a dos calles de la Presidencia municipal y la iglesia principal, a espaldas de una tienda Coppel y de una decena de negocios y domicilio del centro de la ciudad.

En Zacapoaxtla la cárcel se encuentra en la parte lateral de la Presidencia, frente a la entrada se están las oficinas de quienes fueron diputados de la región Hugo y Cupertino, desde 2013 las autoridades municipales advirtieron acerca de la sobrepoblación que impera en el centro penitenciario.

El Centro de Reinserción Social de Tehuacán tiene más de 40 años de antigüedad, debido al crecimiento de la población ya se encuentra dentro de la mancha urbana.

Una placa señala que la prisión ubicada en el municipio de Tlatlauquitepec fue construido desde 1980 y está ubicado en la zona céntrica de la ciudad.

En Xicotepec de Juárez el Cereso se encuentra ubicado a la orilla de la ciudad, la densidad poblacional lo ha dejado dentro de la mancha urbana y también enfrenta problemas de sobrepoblación.

PENALES CON ESTÁNDARES Sólo los penales que opera el gobierno del estado, por medio de la Secretaría de Seguridad Pública, cuentan con las características de un Centro de Reinserción Social como los marcan los estándares de derechos humanos.

Estos centros se encuentran ubicados en los municipios de Puebla, Ciudad Serdán y Tepexi de Rodríguez, estos dos últimos de mediana seguridad, que han obtenido calificaciones apenas aprobatorias en las evaluaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Estado.

En un recorrido del personal de Milenio Puebla, se observa que el penal de Tepexi de Rodríguez está alejado de la población. En el camino de acceso hay policías estatales que impiden tomar fotografías y capturar imágenes de video.

Los uniformados siguen paso a paso a los reporteros que se acercan al sitio y los acompañan al regreso.