Dos tipos de cuidado
Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales Sánchez
Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero, son dos personajes cuyo destino parece estar ligado.
La relación entre ambos ha tenido sus vaivenes, los cuales se recrudecieron cuando en el 2006 siendo Zavala secretario de Gobernación y Doger presidente municipal de Puebla, se presentó la crisis provocada por el Lydiagate.
Zavala en ese entonces hombre de todas las confianzas del gobernador Marín, se negó a dejar solo al mandatario ante la crisis institucional que amenazó con poner en jaque al marinismo.
El entonces secretario de Gobernación se echó a cuestas la administración estatal y salió a dar la cara por Marín, afrontando la crisis y operando de manera oportuna con todos los grupos, para evitar que la inconformidad se desbordara, y que el entonces gobernador pudiera caer ante la presión de la opinión pública.
Durante casi todo ese año, López Zavala ejerció el papel del gobernador Marín, quien sumergido por la crisis gubernamental, se negaba a parecer en actos públicos y se escondía en el interior del estado, mientras sus amigos y casi hermanos, Mario Montero Serrano y Valentín Meneses “apanicados” , no atinaban a mover ni un dedo por su “dizque” hermano.
Zavala movió los hilos, amarró al CCE a través del ya fallecido Gabriel Ortega Huerta, se reunió y copto al Yunque con prebendas y obras públicas, subsidió medios de comunicación y periodistas para acallar las críticas, “apoyó” a la presunta izquierda para que se mantuviera callada y logró contener las manifestaciones de repudió en contra del mandatario.
Solo una voz se mantenía sedicente ante el escarnio y el repudió al marinismo, la del entonces presidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero, quien creyó que el Lydiagate le abriría las puertas de casa Puebla, mal aconsejado por cierto, por su entonces alter ego, Alberto Ventosa Coughlan.
Doger alentaba las manifestaciones en contra de Marín y hacía declaraciones públicas en contra del entonces gobernador de Puebla, negándose incluso a firmar un desplegado público por parte de todos los entonces alcaldes de Puebla a favor de Marín.
Lógico era que los intereses del entonces sedicente alcalde de Puebla, Enrique Doger, chocaran ya desde ese momento contra los del institucional secretario de Gobernación, Javier López Zavala, quien mandó a llamar al edil capitalino para leerle la cartilla. Esta demás decir que fiel a su estilo, saliendo del encuentro Doger hizo pública la reunión y declaró que había sido amenazado por López Zavala, lo cual quedó consignado en el periódico Cambio. Desde ahí los encontronazos, fueron la constante en la relación.
Ambos querían lo mismo, Doger bautizó a Zavala como la “Fauna del sureste” y no perdía ocasión en burlarse del origen chiapaneco del entonces funcionario marinista y de su acento.
A su vez Zavala, contraatacó con todos sus recursos y no desaprovechaba ocasión para dejar a Doger en mal con Marín y acrecentar la animadversión del mandatario hacia el alcalde capitalino, hasta que los dos se aniquilaron, Zavala perdió la gubernatura a manos del hoy gobernador Moreno Valle y Doger a pesar de ser diputado local y ahora federal, añora volver a Charlie Hall o tener la oportunidad de ir por casa Puebla.
Al parecer tarde pero han olvidado sus rencillas, hoy van juntos, en una dupla sumamente peligrosa, por el potencial que cada uno tiene. Doger con su presencia en la capital y Zavala en el interior del estado.
Doger el tipo mediático, experto en el debate, en el boxeo contra las cuerdas y Zavala la “hormiguita” que trabaja de manera incansable construyendo su estructura, la única real, que existe para el priismo en Puebla.
Si van juntos para el 2016, Doger es un peligro, si no le dan la candidatura a Enrique a la mini y a López Zavala lo hacen a un lado para el 2018, ambos pueden ser un dolor de cabeza. ¡Ojo!
