Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 18°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

Los saldos de la elección

Los saldos de la elección

Jorge Rodríguez Corona / A Puerta Cerrada

El reportero pretende comenzar esta columna con una reflexión de lo más sencilla:

Si en el panismo-morenovallismo esperaban terminar la elección de diputados federales con un marcador de 13-3 a favor, el resultado de 7-9, pero en contra, no es otra cosa más que un revés.

Se podrán buscar decenas de explicaciones que sonarán a justificación, pero la realidad terminará por imponerse a la retórica, por más elaborada que resulte.

Los comicios federales de 2009, en los que el PRI se llevó el carro completo un año antes de perder la gubernatura, son el mejor ejemplo para entender que lo que ocurrió este domingo no necesariamente se replicará en la elección local de 2016.

Aun así, el marcador electoral, derivado del comportamiento ciudadano, deja a los dos principales partidos políticos secuelas que influirán en su desempeño para la contienda que se avecina: la de gobernador.

***

Con la victoria, el PRI ganó en entusiasmo y autoconfianza, lo que no es poca cosa dados los continuos descalabros sufridos en el pasado reciente.

“Obtener más triunfos de los previstos le inyectaría al tricolor una buena dosis de credibilidad en sí mismo, provocaría el entusiasmo de sus militantes y la cohesión de la que ha carecido en su corta historia como partido opositor”, escribía el reportero una semana antes de los comicios, el 1 de junio.

Ese día asentó también que los sucesos ocurridos en dos meses de campaña llevaron al tricolor a esperar más que solo tres victorias y que un triunfo en ocho de 16 distritos era su pronóstico más bajo.

Al final así se dieron los números.

Aquí es donde radica el mayor beneficio logrado por los tricolores tras la elección de diputados.

A partir del lunes 8, una vez confirmadas las tendencias favorables que marcaba el Programa de Resultados Electorales Preliminares del INE, los priistas ya no vieron, ni ven Casa Puebla como un objetivo inalcanzable.

¿A poco no es eso un logro relevante en las expectativas de competencia electoral de un partido que lucía devastado hasta hace poco tiempo?

Por supuesto que lo es.

Como sea que lo haya conseguido, el PRI de Ana Isabel Allende ha llevado a sus militantes un buen mensaje.

Ahora, que ese mensaje de euforia se convierta en verdaderas posibilidades de triunfo de cara al 2016, como versa el clásico, será otra historia.

La guerra (electoral) apenas comienza.

Lo peor que podría hacer el PRI es sentarse a contemplar los resultados del domingo 7, extasiado, pensando que gracias a ellos le llegará solita, y envuelta para regalo, la gubernatura.

El 2016 se cocerá aparte.

Y si el PRI quiere ganarlo, tendrá que trabajar mucho más.

***

En medio de la derrota numérica, el panismo se vio imposibilitado para ratificar su condición de aplanadora electoral.

La imagen de rival imbatible que construyó en los comicios locales de 2010 y 2013 se esfumó con los resultados del domingo, principalmente con los de la capital, donde casi nadie se atrevía a pronosticar un solo triunfo tricolor.

Así hay que leer el saldo de la elección de diputados federales para el PAN, como la pérdida momentánea de esa percepción que ayuda a mermar el estado anímico de los contendientes.

La batalla federal de 2012 no cuenta porque aun cuando en ella el blanquiazul ganó apenas cuatro de 16 diputaciones (las otras 12 fueron para el PRI), se dio en un contexto de acuerdos políticos para favorecer al entonces candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto.

Si en el PRI no deben darse como definitivas las buenas noticias del domingo, tampoco en el PAN deben asimilarse, las malas, de la misma manera.

El comportamiento electoral del 7 de junio puede servirle al blanquiazul como un llamado de atención para evaluar y corregir estrategias.

Seguro que el descalabro dolió, pero de él deben tomarse lecciones que sirvan para apretar tuercas y conducirse de una mejor manera hacia la sucesión.

A veces, la derrota ayuda a poner los pies en la tierra.

Y que al PAN le haya sucedido ahora, en una elección federal intermedia, puede venir a ayudarle más de lo que cree.

@jorgerdzc