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El PRI y el Triunfo que no Fue(Claves para Entender la Elección)

El PRI y el Triunfo que no Fue(Claves para Entender la Elección)

Mario Alberto Mejía / La Quintacolumna

Creer o hacer creer que el morenovallismo sufrió un estrepitoso descalabro en la elección federal del pasado domingo y proclamar no sólo el fin del gobierno estatal sino la resurrección del PRI en Puebla, tal y como se han encargado de difundir las focas aplaudidoras del priismo, es francamente de risa loca.

Vea el hipócrita lector:

a) Es cierto que el morenovallismo sufrió un tropiezo importante este domingo debido a que no consiguieron el objetivo planteado: un sedicente 13-3.

Sin embargo, el PAN, sin coalición de partidos de por medio, resultó exitoso al ganar ocho distritos: cuatro más que en la elección federal de 2012.

Si bien en el distrito 12 sufrió una dolorosa derrota, en realidad no hubo un voto de castigo panista sino un crecimiento exponencial del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que logró capitalizar al elector inconforme, lo cual comprueba que la tan cacareada “operación castigo” de los muertos vivientes del panismo doctrinario (Lalo, Ana Tere, el “Becario” y otros) fue pura vacilada y tuvieron más peso los errores de estrategia electoral que la conspiración de opereta.

Morena le quitó votos al PRD y al PAN en los distritos de la capital.

Nadie vio llegar a la fuerza de López Obrador: se metió como la humedad y le dio un giro a la elección.

En los hechos el morenovallismo demostró en esta elección mayor poderío que el alcanzado durante muchos años por los Santos Barones del Yunque, los mismos que necesitaban del PRI para justificar sus derrotas.

b) Es falso que el PRI haya obtenido una victoria apabullante o que le “haya arrebatado” —tal y como aseguraron algunos despistados— algunos distritos al morenovallismo.

Al contrario: los priistas poblanos, encabezados por el “experimentado” Ismael Hernández Deras, deberán rendir cuentas muy claras a Bucareli y Los Pinos por el franco retroceso electoral.

Y para muestra un par de botones: Tomando como base las dos últimas elecciones federales, el PRI no sólo se mantiene a la baja sino que en esta ocasión se fue en picada.

Cómo olvidar el 16-0 alcanzado en 2009, en plena época de Mario Marín y de la herida abierta del caso Lydia Cacho.

Tres años después, en los comicios presidenciales del 2012, el PRI obtuvo 12 diputaciones federales: cuatro menos que en 2009.

Si le creemos al senador y delegado priista Hernández Deras, que asegura que se quedarán con nueve distritos, el partidazo perderá tres distritos en relación al 2012.

En otras palabras: de los 16 que ganó en el 2009, pasó a 12 en el 2012 y a 9 en el 2015.

¿Avasallamiento?

¿Gran triunfo?

Más bien retroceso, porque a esos nueve habría que quitarle los tres o cuatro que fueron producto de una “concertacesión”, sin menoscabo de los candidatos ganadores en esos distritos.

Si las cuentas no fallan, el “súper triunfo” del PRI se dio en cinco distritos solamente.

Nada mal, pero nada bien.

Vuelvo al ábaco: 16 en 2009, 12 en 2012 y 5 en el 2015.

(Tan seguros estaban de los triunfos en esos distritos que no ayudaron económicamente a los candidatos ni hicieron encuestas de salida).

Seamos generosos y no hablemos de “concertacesión”.

Aun así en seis años el priismo poblano perdió casi la mitad de las diputaciones federales.

¿Avance republicano?

¿Oleada priista?

No.

Hay que decirlo: marea baja.

Mención especial merece Ciudad Serdán, bastión de la líder estatal Ana Isabel Allende Cano, ahora en manos del PAN pese a los intentos desesperados de los marinistas.

Aunque los priistas puedan arrebatar un distrito más al PAN en los tribunales, la conclusión sigue siendo la misma: El PRI sufrió un retroceso.

c) Uno de los factores que impidieron al grupo en el poder barrer en esta elección federal fue la participación independiente de los partidos que forman parte del co-gobierno estatal, sobre todo el PRD y Nueva Alianza.

El primero cayó estrepitosamente y ahora ocupa el cuarto lugar en las preferencias, mientras que el segundo se consolidó como la quinta fuerza electoral.

En ambos casos lo importante era conservar el registro y fortalecer candidaturas, y no la suma de fuerzas, de ahí que se trataron de esfuerzos aislados y no hubo una estrategia de unificación electoral.

Los morenovallistas querían todo: ganar con el PAN, con el PRD, con Nueva Alianza y hasta con el PRI.

Tarea imposible.

Ya se ve.

Moreno Valle desplegó una importante actividad en varias entidades del país con el evidente objetivo de la sucesión en 2018, lo que supuso una reorientación de recursos y esfuerzos locales a otros ámbitos.

El resultado nacional fue más que bueno.

Y es que se dice que cuando menos cincuenta futuros diputados federales estarán ligados al gobernador de Puebla.

Algunos morenovallistas, por ejemplo, fueron encomendados a importantes tareas adicionales como es el caso de Eukid Castañón Herrera, que fue designado por el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, como delegado del CEN en el Distrito Federal.

d) Sin duda, quedó claro que la fuerza del morenovallismo radica en su capacidad de aglutinar diferentes fuerzas políticas y en el caso del ámbito local no existe otro escenario para el 2016 y el 2018. Si se suman los resultados obtenidos por el PAN, PRD y Nueva Alianza en esta elección federal esos votos superan por mucho los sufragios obtenidos por el tricolor y el Verde.

Sin el Verde, el PRI tuvo una votación ínfima.

Muy a la baja.

Gracias al Verde ganó donde solo no podía.

e) José Juan Espinosa Torres fue otro gran perdedor.

El presidente municipal de San Pedro Cholula y el partido Movimiento Ciudadano se desplomaron en esta elección, lo cual sacó a la luz la verdadera fuerza electoral que representa.

Espinosa perdió por partida doble: En los ocho distritos que le tocó coordinar, así como en Teziutlán, en donde su esposa Nancy de la Sierra fue la candidata del PRI.

Ni las manos pudo meter para detener la embestida del candidato panista Juan Pablo Piña.

f) Un rival de cuidado, Morena, se convirtió en un enemigo importante para el morenovallismo.

Y no porque pueda ganar una elección local para gobernador o algún distrito electoral, sino por su capacidad de seducir al electorado inconforme con los partidos tradicionales.

Al colocarse virtualmente en la tercera fuerza electoral de la entidad tiene la oportunidad de captar a un sector ciudadano que encontraba en el PRD el canal más adecuado para exigir un cambio en el modelo de gobierno de la entidad. Ahora, los simpatizantes de López Obrador se alistan a capitalizar a los ciudadanos descontentos ante medidas impopulares del gobierno estatal y los errores del morenovallismo.

Morena no ganará la minigubernatura en 2016, pero sí será un factor importante para definir al ganador.

Sus más de diez puntos harán temblar a cualquiera.

g) Acostumbrado a convertir un problema en una oportunidad, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas aprovechará la coyuntura electoral del domingo pasado para hacer una amplia revisión de lo que ya no funciona en la estrategia transexenal.

Por una parte, deberá tener claro que el priismo cuenta todavía con una maquinaria electoral gastada, pero efectiva y competitiva.

Por ejemplo: en la elección local del 2013 prácticamente obtuvo la misma votación (poco más de 800 mil sufragios) de aquel histórico 2010, cuando perdió la gubernatura.

Ese voto duro tenderá a bajar ligeramente en esta elección debido, en parte, a la escasa participación ciudadana.

Pero esos votos están ahí.

No se han difuminado.

Velan sus armas para lo que viene.

Solos no ganan, pero a la hora de sumar sí suman.

Esto sin duda habla de una efervescencia priista mal encaminada que no logra cuajar debido a las divisiones internas, pero también a las decisiones tomadas desde Casa Puebla para impedir el avance del priismo.

h) Una lógica general se desprende de esta elección: el priismo, más que vivo, se encuentra en supervivencia.

El morenovallismo, más que derrotado, atraviesa una etapa de reacomodo natural con el único objetivo de garantizar su permanencia.

La madre de todas las guerras está por llegar.

Treinta Falsos Aforismos para Entender mi Columna del Domingo.

1. La escribí cuando el PAN aventajaba en 11 distritos y el PRI iba arriba en 4.

2. Soy columnista, no vidente. El escenario que narré es el que estaba sobre la mesa en esos momentos.

3. Varios de los que hoy critican mi columna guardaban un silencio sospechoso en redes sociales.

4. Mi columna estaba en el portal de Puebla On Line a las 11:30 de la noche. Cotidianamente la subo antes que todos los demás columnistas. No valía saltarse la norma.

5. Era más sencillo esperar a que los números del PREP subieran para esperar tendencias, pero los veinte lectores que tengo empezaron a pedir la columna. No había un mañana en esta historia.

6. El riesgo de publicar una noche antes tiene sus pros y sus contras. Es parte del riesgo que cotidianamente asumo.

7. A la hora que escribí mi columna había una sensación de derrota en el PRI. La ronda de las reclamaciones había iniciado.

8. Los resultados preliminares son eso: preliminares. No son definitivos. Una elección no es una ciencia exacta.

9. Pude haber cambiado mi columna de manera tramposa cuando los números del PREP cambiaron algunas tendencias. No es mi costumbre.

10. Los que hoy señalan imprecisiones no corren riesgos. Es más fácil lanzar piedras sin arrobarme en Twitter que hacer una crítica seria.

11. Los números reales de la elección los conoceremos el jueves, una vez que se hayan realizado los cómputos distritales.

12. Algunos de los que hoy critican manejaron en sus medios cifras equivocadas en anteriores elecciones y dieron por ganadores a perdedores. Luego rectificaron misteriosamente.

13. Nada está escrito aún. Todo está por definirse. No hay que descartar la judicialización de la elección en algunos distritos.

14. Esta elección fue singular: el resultado anterior al momento de que se abrieran las casillas ya era 3-0 o 4-0 a favor del PRI.

15. Era tal la confianza del PRI en esos 3 distritos que ni siquiera mandaron hacer encuestas de salida.

16. Jorge Estefan no tuvo un día de campo en Izúcar y enfrentó el aparato del alcalde perredista. El PAN ni siquiera pintó.

17. Ese 3-0 o 4-0 con el que abrió la jornada fue una verdad de Perogrullo en todas las columnas periodísticas. Todos comentaron el tema cuando menos una vez.

18. Mi columna del domingo por la noche retrató la foto del momento. No tengo poderes para ver el futuro.

19. En mi columna en la que escribí dos escenarios de periodismo ficción doy estos escenarios: 10-6 a favor del PAN y 9-7 a favor del PRI.

20. Nadie imaginaba este escenario. El silencio de algunos en las redes sociales fue revelador. No hay mérito en lo obvio.

21. Hoy me siento como Arturo Rueda cuando vio su video, pero yo no pedí 10 millones de pesos a cambio de no publicar información.

22. Durante el proceso electoral no hice renunciar al poderoso Oficial Mayor de Gobernación como lo hizo el reportero Gerardo Ruiz, de Cambio.

23. Tampoco dije, como dicho reportero, que la carrera política de Juan Carlos Lastiri había terminado. No sólo la dio por hecho: lo festinó.

24. Apelo a mis hipócritas lectores y a quienes no lo son para que desde la óptica aquí planteada vean mi columna del domingo-lunes.

25. Espero que los críticos legítimos me arroben en Twitter y no se den a las murmuraciones anónimas.

26. Esto no se acaba hasta que se acaba. En mi línea de tiempo de Twitter aventuré tendencias que parecen confirmarse.

27. Quien no corre riesgos no se equivoca. Nada es estático, menos una elección.

28. Vengan las críticas, pero arrobadas y con nombres y apellidos.

29. Una de las peculiaridades del oficio periodístico es saber “aguantar vara”. En esas estoy.

30. Gracias a todos por su paciencia para leer estos 30 aforismos sobre la elección de ayer. Es cuanto.

***Varios columnistas me dedicaron líneas de antología en sus espacios del lunes. Sobra decir que lo hicieron desde la tranquilidad que da escribir con la mayoría de las actas computadas por el PREP. Gracias a ellos por los guiños, puñaladas y sobrestimaciones.

Los Poblanos que Ganaron. Mañana hablaré de cómo don Melquiades Morales Flores y Rocío García Olmedo barrieron en San Luis Potosí y Yucatán en su calidad de delegados regionales del CEN del PRI.

Otra vez don Melquiades hace ganar al PRI en un estado inhóspito.