Otra Vez Perdió el PRI (Tomografía de una Elección)
Mario Alberto Mejía / La Quintacolumna
En la noche priista sólo se veían las caras largas, los rostros descompuestos de la derrota.
El delegado regional del CEN del PRI, Ismael Hernández Deras, ex gobernador de Durango, se miraba incrédulo ante su primer fracaso electoral.
Y es que hasta antes de venir a Puebla tenía fama de invicto, de ganador absoluto.
Sin embargo, en las horas de uno de los domingos más largos de su vida su rostro pasó de la esperanza pura a la decepción impura.
Y con él se vinieron abajo sus poses triunfalistas, sus bravuconadas, esos desplantes que compartieron durante dos meses los priistas poblanos que, ahora sí, creían que hundirían en la ignominia al gobernador Rafael Moreno Valle y su equipo de operadores.
Las recriminaciones empezaron cuando los números dejaron de ajustarse a las expectativas que sembraron durante horas.
“¡El CEN del PRI es el gran culpable porque nunca mandó dinero!”, gritaban por aquí y por allá los directivos.
Y se veían furiosos.
Isabel Allende, la dirigente estatal que también se creyó invencible, será lapidada en las próximas horas.
Pedirán su cabeza.
Los candidatos derrotados dirán que nunca llegaron los apoyos y que su soberbia hundió el barco priista.
Ese barco que en cada elección poblana se hunde más todavía.
Esta historia ya la vivieron Alejandro Armenta y Mario Marín en el 2010, y Pablo Fernández del Campo y Fernando Moreno Peña en el 2013.
Fueron los chivos expiatorios.
El factor Marín volvió a funcionarle a los panistas.
Y es que el repudio prevalece.
Es falso que la gente haya olvidado los agravios de su paso por Casa Puebla.
La herida sigue abierta.
Y seguirá, faltaba más, generando votos en contra de un partido que le apuesta a la amnesia y la desmemoria.
Ahí están los resultados de placear al ex gobernador en los actos de Óscar Aguilar, Nancy de la Sierra, Arely Ávila, Grace Palomares.
La gente no se olvida.
Ni se olvidará tampoco.
Los discursos en el mejor estilo López Obrador ya se adivinan en los días que vienen: “Nos enfrentamos a una elección de estado”, “El PAN recurrió a la compra de votos y las amenazas”, “imprimieron boletas y las duplicaron”.
Esta mentira genial, por cierto, la filtraron a través de un “comunicado” que no se basó en la realidad y que fue desmentido en su momento.
Las horas que vienen también serán mortales para candidatos como Grace Palomares y Víctor Giorgana, quienes desde ayer empezaron a cantar victoria a la mitad de la masacre.
“¡Ganamos, ganamos!”, gritaban con la derrota tatuada en sus rostros.
Y este lunes seguirán en su ritual.
Y así hasta concluir que hubo fraude electoral y que sus votos se perdieron en el camino.
Uf.
Vaya que duele la derrota.
Así lo decían en la primera rueda de prensa los rostros entumecidos de Isabel Allende y el ex invicto Hernández Deras.
Y así continuaron de regreso al PRI de la Diagonal.
Serios, furiosos, dueños de un silencio abrumador.
¿Qué se dice ante las calamidades?
Allende tendrá que hacer maletas e irse de la dirigencia.
No se puede quedar para enfrentar la elección del año próximo.
Varios más se irán con ella.
Marín se hundirá en el anonimato.
Su perfil público no ayuda en nada al PRI.
También tirarán a la basura los discursos contra Moreno Valle.
Lejos de ayudarles a ganar les perjudicaron.
No sirvió de nada la estrategia (¿la hubo?), menos aún la campaña negra dirigida contra el huésped de Casa Puebla.
La prensa adicta al PRI terminó en el pabellón de enfermos terminales.
Otra vez fallaron sus pronósticos.
¿Y qué decir de sus análisis sesudos?
La realidad nada tiene que ver con el deseo.
Esa realidad imaginada los llevó a donde hoy están: entre el shock, la cruda electoral y un futuro brumoso.
Hasta el cierre de esta columna el PAN había ganado 11 distritos, 4 el PRI y uno Nueva Alianza.
No hay futuro donde no hay memoria.
Qué lección de la elección.
Otras Lecciones.
1. Moreno Valle ya tiene en su salón de trofeos las cabezas del “Relojes” Camacho, Hernández Deras e Isabel Allende.
2. El PAN del gobernador avasalló otra vez a panistas como Ana Tere Aranda, Eduardo Rivera, Juan Carlos Espina y el becario Juan Carlos Mondragón.
3. Ante el triunfo tan contundente quizás se mueva la elección de 2016 y pase de un año 8 meses a cuatro años 8 meses.
4. Hay una sola candidata por el PRI para la minigubernatura: Blanca Alcalá Ruiz.
5. El mito de la ruptura entre Peña Nieto y Moreno Valle quedó reducido a eso: un reverendo mito.
6. Moreno Valle le cumplió al presidente con los distritos prometidos.
7. Gerardo Islas logró la mejor votación en la historia de Nueva Alianza y está por meter un diputado a San Lázaro. Él mismo está en la ruta de las posibilidades.
8. José Juan Espinosa quedó como un hablador solitario, además perdió el distrito de Cholula y el de su mujer en Teziutlán.
En mi siguiente columna haré la tomografía de la elección, querido hipócrita lector.
