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Las pruebas de amor de Peña a Moreno Valle

Las pruebas de amor de Peña a Moreno Valle

Dos acciones concretas que impactaron directamente en la conformación del presupuesto estatal en 2013 y 2014 deben ser consideradas como pruebas irrefutables de la buena relación que existe entre el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle.

Más allá de las siempre ambiguas interpretaciones de caras, gestos y demás elementos del lenguaje corporal.

“Cariño que no se demuestra en el presupuesto, no es cariño”- dijo alguna vez aquel Ernesto Cordero que buscaba apoyos en el estado para convertirse en el candidato de Acción Nacional a la presidencia de la República.

Y no fue el panista, sino el propio Peña Nieto, quien se encargó de hacer valer la máxima.

A finales de 2012, el Congreso analizaba el presupuesto con el que iba a estrenarse la nueva presidencia priista.

Con la incertidumbre natural de inicio del sexenio, el acuerdo entre el gobierno federal y la Comisión de Presupuesto del legislativo era considerar un aumento del 5% al presupuesto asignado a las entidades federativas, con respecto a lo aprobado el año anterior.

En el caso de Puebla, el criterio se cumplió y la cifra acordada superaba apenas los 47 mil millones de pesos.

Con un pequeño detalle: dentro del presupuesto se aprobó una partida de 2 mil 300 millones de pesos de recursos no etiquetados, es decir el gobierno del estado tenía libertad absolutapara gastarlos en lo que quisiera.

Juran los entendidos que este dinero tuvo como destino final el financiamiento de las campañas de los candidatos incondicionales al grupo político del gobernador.

Llama la atención el hecho de que fuera el propio Secretario de Hacienda, Luis Videgaray quien gestionara, en plena discusión del presupuesto, una reunión privada entre Moreno Valle y el presidente para analizar el “caso especial de Puebla”.

El resultado fue por demás positivo para el mandatario estatal.

Aprobar 2 mil 300 millones sin etiquetar en año electoral puede ser considerado a simple vista como un suicidio político, pero en la lógica de las prioridades reales de Peña, los acuerdos del Pacto Por México y con la capacidad de influencia del gobernador en el CEN del PAN, parecía una buena inversión para el nuevo presidente.

¿Lo supo el priismo poblano?

Todo parece indicar que sí.

La discusión del presupuesto para Puebla en este 2014 fue todavía más sorprendente.

20 mil millones de pesos más, para llegar a un total de 67 mil.

¿La verdad oficial?

“Financiar proyectos específicos”.

¿La verdad real?

El apoyo incondicional que mostró siempre el gobernador, desde la presidencia de la CONAGO, a la iniciativa de reformas estructurales enviadas por el ejecutivo al Congreso de la Unión.

Otra vez, le salió barato.

Los vaivenes de la siempre inestable política pueden modificar en cualquier momento el esquema de alianzas que hoy ensayan el presidente y el gobernador poblano.

Sin embargo, estas importantes y recíprocas “pruebas de amor” han sido utilizadas al máximo por Moreno Valle para afianzar y acrecentar su poder en el estado que gobierna, lo que afecta, sin duda, a aliados cercanos del propio Peña Nieto.

Aliados que hoy son, en los hechos, daños colaterales de acuerdos al más alto nivel.