¿A qué le tira Giorgana?
Periódico Digital
En este tercer informe de labores del gobernador Rafael Moreno Valle se descartó el factor sorpresa: todo en paz y en orden.
Se trabajó cuidando hasta el último detalle para que así lo fuera.
Sin posibilidad de que el guión se saliera del renglón.
Sin ningún factor externo que diera pie a discusiones, protestas u objeciones: y esto incluye al Congreso del estado: su nueva composición deja al margen a alguna figura que pudiera convertirse en una amenaza, apenas siquiera en una piedrita en el zapato: los partidos aliados al PAN jugaron para el lado ganador.
Sin embargo, la mirada obvia reposa en el PRI y en sus alternativas.
Son pocas, pero de que las hay las hay.
Y sobresalen dos nombres: Pablo Fernández del Campos y Víctor Manuel Giorgana.
Pablo, como aún delegado presidente del Comité Directivo Estatal, fungió como la única voz contestaría en la reciente campaña electoral al señalar y criticar las fallas administrativas y políticas del gobierno del estado, sin embargo los malos resultados electorales que entregó y las fallas en su liderazgo llevaron a su partido a sumergirse en la derrota, la desarticulación y hasta en el rompimientos de sus grupos y militantes, por tanto, su voz se vuelve cada vez más débil y poco creíble.
Sobre todo ahora, que está a punto de dejar la dirigencia y pasar la estafeta.
El caso de Víctor Manuel Giorgana es diferente.
Muy.
Sobre todo porque sin lugar a dudas jugará un papel preponderante en la nueva legislatura por el sólo hecho de rendir protesta como el coordinador de la bancada priísta.
Así, de la noche a la mañana, Giorgana se convirtió en todo un caso digno de la Araña.
Y la duda corroe:
¿Será él la voz crítica en el Congreso?
¿Será capaz de liderar su bancada para una votación en contra de alguna postura del PAN y de los intereses del gobierno estatal?
Tiene todo para hacerlo… pero… ¿estará dispuesto?
Los hechos y el tiempo son los únicos factores que disiparán esta duda, sustentada en las últimas versiones que corren sobre la forma en que llegó a ser diputado, en primer lugar, y en segundo, a convertirse en coordinador de su bancada.
Me explico.
Recordemos que su inclusión de Giorgana al Congreso obedece a un giro de 180 grados que dieron los Tribunales Federales a finales de diciembre a favor del priísta, tras una acalorada discusión jurídica que finalmente dio la razón a Giorgana y le alzó la mano por escasísimos votos de diferencia.
Su victoria será escrita en la historia electoral de Puebla: fue el único priísta en ganar en la capital, tras prácticamente arrasar el PAN y sus partidos aliancistas.
Esta maniobra fue la que finalmente lo llevó a convertirse en líder de su bancada, superando a los favoritos: Pepe Chedraui y el propio Pablo Fernández del Campo.
En sus recientes declaraciones a la prensa, Giorgana expuso que su partido será “una oposición inteligente y crítica, que defenderá los derechos de los ciudadanos”.
¿Será?
Porque existen versiones de que su inesperada llegada tanto al Congreso como a la dirigencia de la bancada obedece a una negociación, que implica al exgoberandor Melquiades Morales Flores como el artífice principal de que Giorgana camine sobre alfombra roja en el legislativo.
Y por tanto, la participación del PRI en esta legislación será tersa.
Casi imperceptible.
Y sin hacer olas.
¿Cuál será la verdad?
Sólo los hechos y el tiempo nos lo dirán.
Por lo mientras, las miradas se concentran en cada paso que dará Víctor Manuel Giorgana, de ahora en adelante.
